La eterna amistad entre Pelé y Didi, su peluquero desde 1956

Las paredes de la pequeña peluquería, situada a pocos metros del estadio Vila Belmiro, están colmadas de fotografías, cuadros y recortes de prensa del Rey.
miércoles, 21 de octubre de 2020 · 00:00:00

EFE /  Santos 

  Si no fuera por la silla de barbero y el espejo, sería un museo. Las paredes de este pequeño local, situado a pocos metros del estadio Vila Belmiro, están colmadas de fotografías, cuadros y recortes de prensa del Rey Pelé.

 A su propietario le conocen como Didi, el exclusivo peluquero del astro desde 1956.

A sus 82 años, Joao Araújo es una celebridad en la ciudad de Santos. Sus tijeras son las únicas que cortan el pelo de Edson Arantes do Nascimento, su cliente más fiel. Ya lo ha hecho tantas veces como goles marcó el exdelantero, más de 1.000.

Pero lo que comenzó como una relación comercial se transformó en una amistad inquebrantable. Ni tres mundiales con la Canarinha, ni la gloria internacional con el Santos  hicieron cambiar de peluquero al astro brasileño, que este viernes cumplirá 80 años.

“No saldrá otro igual”, afirmó  Didi, con cierto aire de nostalgia. Los dos nacieron en el estado de Minas Gerais, aunque a 1.000 kilómetros de distancia y con dos años de diferencia. Didi en el municipio de Rio Pardo y Pelé en el de Três Corações. Sus vidas se acabarían cruzando en Santos, litoral de Sao Paulo.

El primero regenta aún hoy una peluquería sin grandes lujos, de las de toda la vida.

“El peluquero de Pelé y de usted también”, reza el cartel de la entrada en el que también aparecen dos escudos del Santos, en el que  Pelé militó 18 años marcando la época más dorada de un club que hoy sufre una grave crisis financiera.

Dentro, hay una silla de barbero de las antiguas y un espejo con marco de madera. El resto, historia viva del fútbol. Apenas se ven los azulejos de las cuatro paredes, repletas de fotos del jugador que revolucionó el balompié.


Se conocieron de la manera más casual. En 1956, un Pelé aún adolescente y recién llegado a Santos, entró en el establecimiento, observó con curiosidad y le dijo a Didi: “Quería ver si el señor podría arreglarme el pelo porque hasta ahora nadie acertó” El joven atacante tenía un tupé, aunque algo destartalado.

“Le dije que (el corte) estaba un poco mal y que vería cómo solucionarlo. Ahí le corté el pelo, le hice con mucho cuidado el tupé, con las tijeras y valió. Le gustó mucho”, recuerda.

“¡Está genial!”, dijo Pelé.

Didi respondió: “Si te gustó puedes volver otra vez, y si no te gustó puedes buscar otro que nuestra amistad seguirá siendo la misma”. “¡Nunca más salió de aquí!”, recordó a carcajada.

Y así fue. Pelé “no tenía mucho nombre” en 1956, su primer año en Santos, pero se hizo grande “muy rápido”, apuntó su peluquero, quien cerraba el negocio cada vez que jugaba el equipo en Vila Belmiro.

“Nunca vi un tipo jugar a la pelota como Pelé. ¿A quién ves hoy hacer tres sombreros, pam, pam, pam y marcar gol? Difícil, ¿verdad? Pues él se cansó de hacer eso”, completó.

Didi, mote que le pusieron Pelé y sus compañeros por su parecido con el bicampeón mundial Valdir Pereira, inventor de la folha seca, se fue convirtiendo poco a poco en un estrecho confidente del goleador.

“Conversaba bastante. Yo para él soy como su hermano”, señaló. Venía “a cualquier hora” y generalmente cada 15 días para retocarse su tupé estilo militar, que se transformó en el peinado de moda de la época.

La fama de Pelé fue creciendo. A los 17 años ya había ganado la primera Copa del Mundo de Brasil, aunque él “siguió siendo la misma persona”. “Nunca se le subió a la cabeza”, subrayó.

Si bien, su éxito le supuso un desafío extra, pues los aficionados, sabedores de que Pelé era cliente asiduo, comenzaron a visitar la peluquería como si fuera la Capilla Sixtina.

Una fotografía colgada en una de las paredes da fe de ello: Didi de pie, Pelé en la silla y alrededor una nube de curiosos.

“Se quedaba mucha gente. Sabían que venía y esperaban. Para cortarle el pelo tenía que mantenerlos afuera”, evocó.

Entre las reliquias expuestas que guarda con mayor cariño está un retrato que le dio Pelé después de ganar el Mundial de México 1970 con la dedicatoria para “el mejor barbero de Brasil”.

“Me dijo: ‘Toma, Didi, esto es para ti, ahora ya no voy a pagar más por los cortes de pelo’”, bromeó entonces el triple campeón mundial.   “Este museo me está dando un dolor de cabeza...”, ironizó. “¿Voy a llevarme todo a casa? No tengo dónde”, dice  Didi que no descarta vender parte.

 


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