Kaori Ito, la coreógrafa “que hace bailar a los fantasmas”

La artista japonesa, que dirige su propia compañía Himé y radica en Francia, dice que “los espíritus son como las ondas wifi, no se ven, pero están ahí”.
lunes, 26 de octubre de 2020 · 00:00:00

AFP  / Aviñón, Francia 

Sus últimas creaciones son como “danzas con los espíritus”. En un año marcado por la separación, la coreógrafa japonesa Kaori Ito invoca los fantasmas de lo seres desaparecidos para poder hacer su duelo.

La artista, que reside en Francia desde hace 15 años, realiza varios espectáculos -desde Aviñón a París-, tras alimentarse del “vacío” creado por el confinamiento pero sobre todo por la necesidad de volver a los escenarios.

Con ganas de representar en el escenario la ausencia, ahora, más que nunca cree en lo que “no ve”. “Mucho antes del confinamiento, me preguntaba cómo trabajar lo invisible que nos rodea”, dice a la AFP la coreógrafa de 40 años.

“En un mundo que se desmorona, se percibe más la presencia de los ausentes”, dice la artista que ha bailado para los grandes nombres de la danza contemporánea, desde Philippe Decouflé a Sidi Larbi Cherkaoui, pasando por Angelin Preljocaj.

“Como las ondas wifi”

“Sin tocarse, podemos tocar a la gente”, dice esta bailarina formada en el ballet clásico en Japón y en la danza moderna en Estados Unidos.

La Ciudad de los Papas, sede del Festival de Aviñón, que este verano fue anulado por el coronavirus, organiza hasta el 31 de octubre una semana de arte, donde ha presentado el Tambor de Seda, con un actor legendario de Peter Brook, Yoshi Oida, de 87 años.

El espectáculo, que se representará también en París y otras ciudades del país, en el Nô, la forma de teatro tradicional japonés que mezcla textos poéticos, canto, danza y música.

“Si logras hacer sonar mi tambor, seré tuya”, le dice la bailarina a un viejo que se ha enamorado de ella. El instrumento de seda permanece mudo, llevando al viejo al suicidio, antes de que su fantasma regrese para atormentar a la bailarina.

“En Japón, vivimos con los fantasmas, son nuestros ancestros que nos protegen. En occidente, se asocia a las películas de miedo”, dice la artista que nació en la ciudad de Toyohashi.

“Los espíritus son como las ondas wifi, no se ven, pero están ahí”, dice divertida.

Kaori Ito, que dirige su propia compañía Himé, invocó este verano a los espíritus de otra forma.

Tras el confinamiento, durante el que se prohibió la asistencia a los entierros de los allegados, sugirió al director del Teatro de la Colina Wajdi Mouawad instalar una “cabina telefónica para que la gente pueda hablar con sus muertos”.

“Esto ya existe en Japón. Después del tsunami, la gente se sentía culpable de no haber podido salvar a sus allegados, de haber soltado la mano de su bebé”, cuenta Kaori Ito que es madre de un niño.

En La Colina, cerca de 200 personas participaron en la experiencia, dando luz al proyecto de “La parole nochère (La palabra noquerida)”. “Es para curar el alma”, dice.

 “Chamán, transeúnte de almas”

Ha recuperado un centenar de grabaciones con el acuerdo de los autores para utilizarlas en otra creación, Chers (Queridos), que se iniciará el 4 de noviembre en el teatro Centquatre, en París, donde es artista asociada.

Las mezcla con las cartas escritas por los cinco bailarines de la obra a sus allegados fallecidos, todo ello leído por una actriz que hace el papel de "chamán, transeúnte de almas".

"En el escenario, los bailarines son como almas que se echan a volar rápidamente", dice.

El espectáculo también está inspirado por la dramaturgia del teatro Nô "donde siempre hay una parte escrita para los fantasmas" y cuyo "fin es apaciguar el alma".

"Este año ha habido mucho dolor, mucho sufrimiento y el teatro tenía que estar ahí para diluir las energías negativas", explica la coreógrafa.

  Kaori Ito  en el escenario  durante un ensayo de la obra Le Tambour de Soie (Tambor de Seda), con el legendario actor Yoshi Oida, de 87 años, en el festival de teatro Une Semaine d’Art’.
Foto: AFP

Otros espectáculos de Kaori Ito tocan más a la carne que al espíritu. En la Scala Paris, representa Bésame (2017), donde ella y su compañero, el circense Théo Touvet, comparten sus experiencias sexuales pasadas antes de bailar desnudos y presentar un número sorprendente de rueda Cyr.

“A menudo combino diálogo y danza. Pero el cuerpo habla mucho más que las palabras”, concluye la artista.
 

 


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