Gritos homofóbicos y el debut del VAR en el Morumbí

Anoche se empleó la tecnología por primera vez en la Copa América. Pitana recurrió al sistema para cobrar un penal.
sábado, 15 de junio de 2019 · 01:16

Página Siete  / La  Paz

 La apertura de la Copa América quedó marcada no sólo por la victoria por 3-0 de Brasil a  Bolivia. Anoche  en el Morumbí  los aficionados entonaron frases  homofóbicas en contra de los jugadores de la Verde. En el partido también se estrenó el VAR. 

El tinku  boliviano se presentó anoche en la Copa América. 
Foto: AFP

Los insultos comenzaron  en el primer tiempo, luego de que el portero Carlos  Lampe tocó el balón. Los medios de comunicación de Brasil criticaron que los insultos se hacían evidentes en cada salida del equipo visitante.

La Confederación Brasileña de Fútbol  ya fue multada por lo ocurrido en otras oportunidades. A lo largo de las eliminatorias para la Copa del Mundo de 2018, en Rusia, la federación tuvo que pagar 123 mil francos suizos a causa de los mismos gritos durante cinco partidos de la Canarinha, según Globoesporte

Leo Santana  y Karol G cantan  Vibra el continente, ayer.
Foto:  AFP

“Varzazo”

Durante el tiempo inicial, el árbitro Pitana recurrió al VAR y marcó un precedente: se empleó la tecnología por primera vez en la Copa América.

Coutinho anotó el primer gol brasileño y el tanto  tuvo el sello del VAR. 

El argentino   Pitana  y el VAR, anoche en el Morumbí.
Foto:  AFP

Minuto 90
Grover echavarríaDirector de Radio Deporte
 

 Entretelones de una Copa

Los veteranos de la radio y los jóvenes con recorrido internacional recordaremos con nostalgia  cada vez más acentuada las versiones pasadas de la Copa América o del viejo Sudamericano. Y lo haremos porque esas eran verdaderas fiestas futbolísticas, era la etapa donde el fútbol hacía honor a su denominación de deporte popular y no sólo por el gran número de seguidores, sino y fundamentalmente porque estaba al alcance de  las clases populares,  que podían ser partícipes de cada encuentro desde las tribunas. Menos elegantes, cierto, con carencia de algunos servicios sí, pero se convertían temporalmente en un segundo hogar. En un mundo metalizado como el que vivimos ahora se ha registrado un cambio radical y estos certámenes han perdido la verdadera esencia. Ahora, como en el tango, “el que tiene un peso quiere tener dos y el que tiene cien millones quiere tener quinientos”, y así andamos.

En el torneo que se puso en marcha anoche la entrada más barata tiene un costo de 70 dólares, que en Brasil, en nuestro medio o en cualquier país de esta parte del continente significa el sostén de por lo menos una semana para la familia.

Quienes sonríen  plenos de felicidad son los dirigentes que han hecho del fútbol uno de los mejores negocios del momento. Por eso mismo el titular de la Conmebol anunciaba, lleno de orgullo, que si antes una Copa dejaba como ganancia unos 70 millones de dólares, esta dejaría como mínimo diez veces más  a las arcas del Comité Organizador. ¿Qué destino tendrá ese dinero? Solo ellos lo saben, pero el fútbol no tiene ya la jerarquía de ese antes que seguiremos añorando nostálgicamente. Los hombres de radio que queremos transportar la emoción de cada partido, también somos víctimas de don dinero y no es raro que algún colega manifestara a propósito de la odisea que viven los estoicos viajeros, que solo faltaba que en Brasil 2019   les cobren por el aire que respiraban.

Veterano de estas citas como me considero, prefiero repasar el hermosos pasado, lleno de recuerdos inolvidables, donde los periodistas despedíamos cada reunión esperando se repita pronto. No si al retornar los jóvenes relatores podrán decir algo parecido.

 

 

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