El show no puede continuar

Unos 15.000 empleos de personas que trabajan en sonido, iluminación, multimedia y estructuras se perdieron por la falta de actividades.
lunes, 28 de septiembre de 2020 · 00:04

Página Siete  / La Paz

Tras bambalinas, fuera del halo de luz de los reflectores, cuando el show aún no comienza y cuando el último espectador se ha ido, un pequeño ejército de técnicos, escenógrafos, sonidistas y “plomos” garantizan que la maquinaria del espectáculo continúe funcionando. O al menos, así ocurría antes de la pandemia.

El mundo entero frenó en seco a consecuencia de las medidas de distanciamiento social para evitar la propagación del coronavirus. En el caso de Bolivia, las actividades públicas se suspendieron a mediados del mes de marzo y, aunque el comercio y los servicios han comenzado a retomar el ritmo, en el caso de la industria del espectáculo todavía no hay una fecha de retorno, ni siquiera proyectada. En el rubro del entretenimiento acaban de pasar de la preocupación  a la desesperación.

“En el caso de las empresas que hacemos sonido, nuestros ingresos han caído a cero, primero por los conflictos políticos y luego por la pandemia”, explica Alfredo Bellott Saenz, ingeniero de sonido y propietario de la empresa Bellott Acoustics, que brinda servicios de amplificación, iluminación y estructura para espectáculos públicos.

Bellott también es representante de la Asociación  de Empresas de Renta en Sonido, Iluminación, Multimedia y Estructuras (Ersime), que agrupa a por lo menos 3.000 emprendimientos del rubro de todo el país. La suspensión de conciertos, concentraciones políticas, fiestas patronales y acontecimientos sociales privados  ha dejado sin empleo a por lo menos 15.000 personas, según Bellott.

Una encuesta realizada por la asociación permitió establecer que más de dos tercios de las empresas (67%) tienen deudas con la banca  y al haberse cortado los ingresos, muchos propietarios de sistemas de sonido han comenzado a vender sus equipos para honrar sus compromisos crediticios y cubrir las necesidades básicas de su familia, con lo que además comprometen su futuro a mediano plazo al perder sus herramientas de trabajo.

Estos colectivos demandan que las autoridades levanten, al menos en parte, como se hizo con otros rubros y se está haciendo en otros países, las restricciones para los eventos masivos, al menos los que se realizan a la intemperie.

El ingeniero Bellott calcula: “Un minibús tiene un espacio de aproximadamente dos metros cúbicos y medio y allí metes a ocho personas, en un ambiente cerrado, con un distanciamiento que no llega ni a los 50 centímetros y a nosotros se nos prohíbe hacer eventos al aire libre, donde se puede limitar el aforo para que se respete los dos metros de distancia recomendados. No es justo”.

En esta crisis sanitaria y económica, la Cervecería Boliviana Nacional (CBN) ha destinado sus esfuerzos a apoyar a distintos sectores afectados a través de eventos y donaciones. Paceña ha sido una de las marcas que más esfuerzos ha destinado para apoyar a las industrias más afectadas, entre ellas a la del entretenimiento.

“Tenemos la misión de reconectar al consumidor con el entretenimiento en casa y así evitar las aglomeraciones y los contagios. Paceña es la marca que apoya y ha apoyado a la economía boliviana; nuestra primera responsabilidad como empresa es el desarrollo del país”, detalla María Fernández, jefa de marca de Paceña.

Precisamente Paceña ha creado el Mega Festichela, un evento musical virtual que tiene como objetivo reactivar la industria musical del país. Para este fin, 10 bandas participarán del festival que comenzará con la revitalización del sector.

Arnold Beltrán es propietario de Bolivian Sound Sistems, empresa que trabaja desde hace más de 30 años en el mundo del espectáculo y explica que más allá de los 15.000 empleos directos que registra Ersime, hay decenas de miles de personas que dependen de que los espectáculos públicos y las fiestas privadas vuelvan a autorizarse.

“Ya no podemos más, deberían autorizar los eventos desde noviembre, hay que tomar en cuenta que no somos solamente los empresarios, detrás de nosotros hay mucha gente entre DJ, técnicos, gente del transporte, pero también los que hacen catering, filmaciones, fotografía, decoraciones... Por ejemplo, en Perú ya han autorizado las fiestas privadas con ciertas limitaciones, deberíamos pensar en hacer lo mismo”, sostiene Beltrán.

Los argumentos se repiten entre emprendedores del rubro gastronómico, meseros, gente que alquila vajillas, elabora cotillón o presta servicios de decoración para eventos sociales. Indirectamente, las imprentas, las casas de regalos, las florerías... también sufren por la suspensión de los eventos.

Willy Maldonado Navia es garzón de profesión, pero la crisis le hizo aprender, sobre la marcha, otros oficios. “A mis hijos no puedo explicarles que no hay pan porque no se pueden hacer eventos, ellos tienen que comer todos los días”, reclama.

“Somos miles de personas que estamos en esta situación, le rogamos a las autoridades que se pongan en nuestro lugar y autoricen nuevamente los eventos;   vamos a tomar todas las precauciones”, pide.

Marchas de protesta   y simulacros

  • Protesta El jueves por la mañana, una bulliciosa marcha agrupó a todos los gremios perjudicados con la suspensión de los eventos. La protesta llegó hasta las puertas de la Alcaldía paceña con el pedido de que se autoricen nuevamente los eventos sociales. 
  • Sonido En el mitin participaron representantes de empresas de sonido, iluminación y estructuras, amplificaciones, trabajadores gastronómicos, propietarios de locales de eventos, artesanos del cotillón, entre otros gremios afectados.
  • Medidas Varias de las empresas afectadas por la prohibición de eventos han programado para el 30 de septiembre un “simulacro de boda”, en el que demostrarán que se puede realizar un evento social privado siguiendo las normas de bioseguridad para evitar la propagación del coronavirus. 
  • Fiestas El evento se llevará a cabo en el local Mediterráneo  y en él participan amplificaciones, servicios de catering, meseros, barmans, decoradores, planificadores de bodas y otros emprendimientos que buscan demostrar que es posible, tomando las medidas correspondientes, volver a los eventos sociales.

 

 


   

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