Tarija lamenta el PIB negativo y busca desarrollo más allá del gas

La región todavía tiene dependencia a los ingresos que percibe de la renta petrolera, que llegó a su máximo nivel en la gestión 2014, con Bs 3.982 millones.
lunes, 15 de abril de 2019 · 00:00

Página Siete / La Paz

 Al celebrarse el 202 aniversario por la Batalla de La Tablada, efeméride de Tarija, los empresarios de esa región y de la Gobernación lamentan el Producto Interno Bruto (PIB) negativo del departamento, aunque pese a ese panorama adverso que se vive desde 2014, cuando cayó el precio internacional del petróleo, la región busca el desarrollo productivo más allá del gas.

El titular de la Federación Departamental de Empresarios de Tarija, Víctor Fernández, rememoró que el boom económico que se vivió entre 2011 y 2014, por los altos precios del gas natural, no fue aprovechado y, por el contrario, hubo una “mala” administración departamental.

“Cuando hubo  un boom económico, las autoridades no pensaron en aplicar un plan de desarrollo del departamento ni en aprovechar al máximo ese dinero, no hubo capacidad para hacer inversiones. Me da pena decir que justo en estos días que vamos a cumplir 202 años, Tarija sigue con decrecimiento y un PIB negativo del 4%”, afirmó el presidente de los empresarios.

Acotó que todos los sectores productivos de Tarija están con decrecimiento. Por ejemplo, en la industria de la cerámica se tiene gran cantidad de stock, porque no hay construcciones ni dónde vender, pese a que los precios del material bajaron.

En criterio del empresario, Tarija requiere de “macro inversiones” y obras de impacto para generar empleo para su gente. Al respecto, pidió que se concluya la carretera del Chaco para sacar sus productos vía Santa Cruz; también demandan la construcción de un corredor bioceánico, y la rebaja de las tarifas eléctricas que son las más altas del país, pese a que en la región está la Termoeléctrica del Sur.

“No pedimos que nos donen dinero, parecería que porque existe una Gobernación que no obedece, no se da el apoyo a los tarijeños. Pero más allá de una gobernación hay un pueblo, un habitante, un empresario, una industria. Nosotros nos hemos ofrecido para hacer obras, Tarija pasa por un mal momento y eso nos apena”, manifestó.

Tarija es el mayor productor de gas natural del país porque los principales campos (San Alberto, Sábalo y Margarita) se encuentran en esa región.

De acuerdo con datos de la Gobernación, los ingresos por renta petrolera comenzaron a subir desde 2012 cuando se registró 2.182 millones de bolivianos hasta alcanzar un máximo de 3.982 millones de bolivianos en 2014. Tras ese periodo comenzó a bajar y en 2018 cerró con 915 millones de bolivianos (infografía).

El secretario de Gestión Institucional de la Gobernación tarijeña, Rubén Ardaya, mencionó que  en la época de bonanza se “dilapidó” 15.000 millones de bolivianos y se dejó a la actual gestión una deuda de 7.400 millones de bolivianos, principalmente de planillas pendientes con las empresas constructoras.

Además de la reducción de ingresos por la caída de precios del gas natural y la declinación de los campos gasíferos, se busca alternativas para progresar.

“Para este 15 de abril de 2019, Tarija siente que tiene una visión de futuro, que hemos navegado en la tormenta y salimos con fortalezas concretas. Ahora trabajaremos para consolidar nuestro nuevo modelo de desarrollo más allá del gas”, enfatizó Ardaya.

Entre las políticas que asumieron las autoridades regionales están la búsqueda de préstamos para cerrar sus brechas financieras, con el fin de garantizar la reactivación, continuidad y conclusión de proyectos y programas de inversión pública.

Por ejemplo, accedieron a dos fideicomisos del Gobierno central para financiar proyectos concurrentes; asimismo, se tuvo acceso a dos créditos del Banco Unión y del Bisa, para concluir proyectos como agua, riego, caminos y electrificación.

Para el asambleísta departamental Mauricio Lea Plaza, el boom económico de Tarija significó que entre 2011 y junio de 2015, la anterior gestión de gobierno departamental, se gastó un total de 14.876 millones de bolivianos, recursos que “nunca más se recibirá” y que fue producto de la eficiente explotación de los campos hidrocarburíferos y los altos precios del mercado.

“Se impuso un modelo de gasto, rentista y prebendalista, que se concentró en construir mega obras de cemento sin utilidad social o efecto productivo. Tarija, al depender en gran medida de la renta de los hidrocarburos, sigue enfrentando una situación de crisis de su economía, pero ahora busca diversificar su matriz económica”, señaló Lea Plaza, sin precisar las acciones.

El viernes pasado, durante la entrega del mercado Bolívar en la capital chapaca, que tuvo una inversión de 16 millones de bolivianos y el Centro de Salud 15 de Noviembre, el presidente Evo Morales anunció que en el transcurso de esta semana sorprenderá a los tarijeños con nuevas inversiones orientadas a la industrialización de recursos naturales propios de la región, podría ser otra vez el gas natural a través de los campos de la región.

El secretario de Gestión Institucional, Rubén Ardaya.
 El País

La políticas aplicadas por la Gobernación de la región

Entre las políticas que se aplican, según el informe de la Gobernación, está el Fondo de Promoción Económica Departamental de Tarija, destinada para la promoción económica de medianos y pequeños emprendedores como artesanos, transportistas, gremiales y otros, el cual busca  el fortalecimiento y la dinamización de su economía.

Su objetivo es dar créditos a través del Banco Unión. Este fondo tiene en principio a disposición un capital de 20 millones de bolivianos, provenientes de las regalías departamentales. Hasta febrero se otorgaron 531 créditos, para los cuales se desembolsó 8,7 millones de bolivianos.

También está el Programa Solidario Comunal (PROSOL), que busca mejorar las condiciones de las actividades productivas en las comunidades tarijeñas.

Otro es el programa de diversificación económica para el sector vitivinícola (uvas, vinos y singanis), cuyo fin es buscar la mejora de la calidad y la productividad.

“Se logró recuperar el mercado nacional y se incrementará las exportaciones”, dijo el secretario de Gestión Institucional de la Gobernación, Rubén Ardaya.

Los registros de la vendimia 2017-2018 dan cuenta de que se comercializó 376.299 cajas de uva de mesa en el país, lo que generó un movimiento económico de 40,2 millones de bolivianos.

También está el proyecto hortofrutícola agroindustrial, basado en el riego tecnificado que fomenta la producción de cultivos de alto valor, orgánicos, con bajas emisiones de gases invernadero y que promueva un incremento de los ingresos de los pequeños productores agrícolas.

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