Murales de PerroSueltos, del Cementerio General a la cárcel

El arte y la pintura en lugares insólitos es la premisa de un colectivo de artistas que ha intervenido el camposanto paceño, centros de reinserción juvenil y prisiones.
sábado, 14 de diciembre de 2019 · 00:25

Daniel Gonzalez  / La Paz

El arte llega a veces a espacios poco comunes. Nadie pensaría en encontrar pinturas en un cementerio. Por lo tanto, en La Paz este lugar generalmente vinculado con la muerte y la tristeza se ha convertido en una galería de arte al aire libre. En casi cada esquina se puede admirar pinturas murales gigantes llenos de colores.

Si el Cementerio General luce así desde el año 2016, se debe al colectivo de artistas  PerroSueltos. Tal como lo indica su nombre, se trata de un conjunto independiente que inició sus intervenciones artísticas de manera casual.

“No somos de ninguna organización estructurada,  somos un colectivo espontáneo de personas a las que les entusiasmó la idea de pintar en este lugar tan insólito y tan especial. Nuestro objetivo es sumar a cada artista que quiere participar en este proyecto”, explica Magda Rossi, gestora cultural y parte de los fundadores del colectivo junto a Salvador Kalavera.

Intervención  en el centro  de rehabilitación  Qalauma.
 FOTOS: Cortesía PerroSueltos​​​

Pero, ¿cómo nació exactamente el concepto de pintar en este espacio extraño desde el punto de vista artístico?

“Durante una charla medio casual con el director del Cementerio, Ariel Conitzer, salió la oportunidad un poco loca de poder intervenir en este lugar. Desde el principio apoyé la idea, porque él también tenía el objetivo de  resignificar este espacio. Lo intentó con la escuela de artes, pero no salió nada al final”, señala Rossi, una  italiana que vive en Bolivia desde más de diez años.

Así nació el Festival de Arte Urbano  Ñatinta como evento artístico dentro del cementerio. Como lo sugiere el juego de palabras de su nombre, este festival tiene lugar durante la festividad de las Ñatitas. Este culto prehispánico de gran vigor en el país se realiza ocho días después del inicio de la fiesta de Todos Santos.

Vista aérea  de un mural en el Cementerio General.
Foto: Cortesía PERROSUELTOS

“Experiencias diferentes”

  Ñatinta atrae a artistas internacionales y  bolivianos puesto que el festival les sirve  de vitrina para promover su arte y tejer una red de contactos con sus pares famosos del extranjero  como lo explica  Rossi.

“Los artistas buscan experiencias diferentes. No es lo mismo pintar un muro en la calle que pintar en un contexto como el del cementerio. Es una ciudad dentro de la ciudad que tiene su vida propia con los músicos acompañando a los entierros, las mujeres subiendo escaleras o niños limpiando tumbas. Por eso nos llegan más de 150 propuestas cada año”, destaca.

 Este ambiente tan particular en torno a la muerte llamó mucho la atención de la artista argentina Milu Correch, cuyos murales son visibles en varias ciudades del mundo. “Me interesó esta visión líquida de la vida y de la muerte donde las cosas están interrelacionadas. Aquí hay alegría y festejo, elementos lejos del ceremonial occidental higiénico marcado por el silencio”, interpreta. 

Parte del colectivo, el artista cochabambino Oveja 213 ya participó dos veces de  Ñatinta y lo que le gusta más allá de pintar en este espacio es “participar en el contexto en el que se desarrolla el festival. Conocía la festividad de Las Ñatitas a grandes rasgos, pero no me daba cuenta que era tan importante. Más que ir a pintar en un lugar algo prediseñado, el festival permite entablarse en el entorno, observar que cosas surgen a partir de todo lo que se puede encontrar o charlar con la gente para crear una pieza”.

En la más reciente edición, pintó una obra con dos otros artistas bolivianos, Khespy y Puriskiri, representando el sincretismo religioso con elementos de rituales andinos y cristianos; y otra con el artista colombiano Lesivo ilustrando una fábula, cuyo lema es “tarde o temprano llega”, con una liebre y un caracol.

Foto: Cortesía PERROSUELTOS

Reacción muy positiva

Los artistas están libres de abordar cualquier idea, porque no hay un tema impuesto por el colectivo PerroSueltos. Sin embargo, “en el arte urbano el contexto dicta obviamente un poco lo que uno va a hacer. Dentro del cementerio, hay toda una serie de elementos como la vida y la muerte que da una línea natural”, argumenta Salvador Kalavera.

Los artistas pueden intervenir desde los muros hasta los techos en parte pública  del  cementerio y respetan el  área patrimonial del recinto.

Cada año se suman más pinturas, dado que el festival siempre busca nuevas paredes; pero, al mismo tiempo se trata de mantener los antiguos murales que a veces “se desgastan muy rápido tanto por el clima, sus estructuras débiles o el problema de la humedad de los cuerpos enterrados”, justifica Rossi.

Al darle un nuevo significado al camposanto a través de los murales,   los devotos, transeúntes o turistas evidentemente disfrutan de una experiencia diferente. “Desde el primer año la reacción fue muy positiva. A todo el mundo realmente le encantó, por eso nos animamos a seguir y cada vez hacerlo más grande”, señala la gestora cultural.

Centros de detención y la cárcel

La buena acogida, de los artistas como  de la gente en general, motivó a PerroSueltos  a desarrollar también nuevos proyectos además del cementerio.

Respetando su lema “pintar en lugares extraños”, el colectivo ha intervenido  recientemente otro espacio poco común: un centro de rehabilitación y la  cárcel.  

“Había una oportunidad de pintar en el centro de rehabilitación Qalauma para adolescentes y jóvenes mujeres en Viacha. El centro tiene un programa para evitar que la gente pierda su tiempo con (la implementación)   talleres laborales, escolares y culturales. Algunos chicos estaban interesados en aprender técnicas de muralismo y ese interés coincidía con el aniversario del centro. Entonces era un lindo regalo ofrecerles un espacio un poco más agradable pintando dentro del centro”, cuenta Magda Rossi.

Salvador Kalavera y otro artista en colaboración con la ONG italiana Progetto Mondo dieron un breve taller para enseñar a los internos como hacer un boceto, armar el concepto y definir con ellos la obra que iban a pintar. Después los jóvenes pintaron el mural guiados por los artistas.

Este tipo de trabajo ya lo hizo la gestora cultural con el artista Oveja 213 en Cochabamba afuera del recinto penitenciario  San Sebastián de mujeres y dentro de la cárcel destinada a los varones que lleva el mismo nombre. Los artistas recogieron las ideas de los  de la prisión  antes de pintar.

“Son lugares poco probables en los que se puede pintar en la vida, a la vez  son interesantes y un poco peligrosos también. Con  los hombres  pintamos  una parte del gimnasio tratando de trasmitir las inquietudes de los internos en cuanto a su futuro”, explica el artista callejero.

Añade que  “los murales son como un respiro y pueden influir con una palabra o una imagen a la gente de manera positiva”. Los centros de detención representan espacios en los que PerroSueltos quiere desarrollar su arte en el futuro, tal como lo destaca Rossi.

“Estamos con ideas de hacer más cosas de este tipo interviniendo en espacios de reintegración para adolescentes en conflicto con la ley. El muralismo es un lenguaje tan potente y tan contemporáneo que resulta una actividad muy atractiva para los chicos. Se puede trasmitir un mensaje más fuerte y motivador con un mural que con miles de talleres de información”.

Un éxito fulgurante

En sólo cuatro ediciones del festival  Ñatinta, PerroSueltos se ha vuelto en un  el colectivo de arte urbano de los más  exitosos de La Paz. Este evento sobre muralismo  único en el mundo se inauguró en 2016 y hasta la fecha goza de una creciente repercusión que ha salido de las fronteras, siendo replicado  en Santiago de Chile entre otras ciudades.

“Los organizadores allá han querido repetir lo que han visto en Ñatinta, pero nunca va a ser igual. La estética en La Paz con la fiesta de Todos Santos y de las Ñatitas es bastante única. Aquí la gente tiene esta costumbre de llevar muchos colores, porque aleja a los malos espíritus. Nuestras pinturas son como un homenaje a las almas”, destaca Magda Rossi, gestora cultural y cofundadora de PerroSueltos.

Por lo tanto, organizar este evento representa un desafío sobre todo financiero, que se soluciona gracias a la buena fama el festival de arte urbano a lo largo de los años.

“La reacción positiva de mucha gente en cuanto a este evento nos permite generar apoyos de empresas, restaurantes y varios aliados a nivel privado para ayudarnos a sostener los costos y los gastos del festival”.

La Alcaldía no financia el festival directamente, pero ayuda el colectivo con el espacio y el material, como lo explica Ariel Conitzer, director del cementerio. “Ofrecemos los muros interiores, parte de la pintura, unas escaleras, el tiempo y la garantía que las obras van a estar por lo menos un año para que se los exponga. PerroSueltos tiene más o menos la exclusividad de pintar en este espacio poco antes de Todos Santos”. 

  Del mismo modo,  Rossi comenta que este año ganaron un concurso del Programa  Intervenciones Urbanas y que el premio ha generado un fondo para financiar una parte del festival. Esto ha permitido  invitar por primera vez a cuatro artistas que forman parte del top 10 mundial de artistas urbanos.

“La Alcaldía y las demás autoridades han visto que pueden sacar algún provecho de este tipo de expresiones que tienen mucha fuerza expresiva y comunicativa. Muchas veces nos ofrecen proyectos para hacer campañas para todo tipo de cosas”, añade Salvador Kalavera, artista y cofundador de PerroSueltos.

 El 2020 el festival celebrará su quinta edición y los dos fundadores del colectivo ya tienen una idea para marcar este aniversario. “Estábamos pensando en hacer algo más íntimo con menos artistas y inventar una fórmula diferente para que siempre haya un cambio y se genere una curiosidad”, concluye Rossi.

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