Siete premisas de mujeres que rompieron barreras laborales

Ellas tomaron la decisión de seguir su camino con la convicción que les da luchar por mejores condiciones, por sus derechos y por más oportunidades para las demás.
jueves, 14 de marzo de 2019 · 00:04

Alejandra Pau / La Paz

 La fortaleza ha sido inherente a ellas desde siempre, ya sea como una promesa latente o como un camino hecho con convicción. Se han animado a irrumpir en espacios laborales reservados para los hombres sin vacilar para cambiar las cosas, sabían que tenían de su lado   aquello llamado: trabajo duro. 

Ocho mujeres coinciden en diversas premisas que las ayudaron a labrarse un camino priorizando sus propósitos. Por necesidad, sueños, talento o luchas sociales rompieron con los estereotipos, luchan por los derechos postergados o negados y por la igualdad de oportunidades, sin dejar que ninguna voz detractora las intimide.

 La cholita escaladora Lidia Huayllas.
Foto:Archivo Página Siete

   Esta noche ellas integrarán el panel Nosotras Rompiendo Barreras, un evento que reunirá   a las figuras destacadas en el ámbito laboral y  que  impulsan el empoderamiento de la mujer. 

La actividad se realiza    en conmemoración del Día Internacional de la Mujer y es organizada por la ministra consejera de la Embajada de Estados Unidos, Marianne Scott.    

La presidenta  de la Red Nacional de Personas que Viven con VIH,   Violeta Ross Quiroga (centro). 
Foto:Archivo / Página Siete

Ser fuerte y  alzar la voz

La secretaria general de la Asociación de Mujeres Constructoras (Asomuc) en La Paz, María Antonieta Cruz Mayta admite que aún es difícil que las mujeres denuncien la desigualdad salarial, el acoso laboral y sexual, y la discriminación en este rubro;  problemas   que representan los tres principales  obstáculos a los que se enfrentan en el presente. La necesidad las obliga a callar.  

El objetivo de estar organizadas es empoderar a las mujeres en cuanto a sus derechos políticos y laborales. En el ámbito de la construcción,  la desigualdad es evidente, mientras en el eje troncal de Bolivia se habla de una brecha salarial del 38%   en los otros departamentos la diferencia es abismal, afirma Cruz.

La generala  del Ejército   Gina  Reque Terán.
Foto:Archivo / Página Siete

En este entorno laboral en que los cambios son una lucha constante, Cruz, maestra con especialidad en pintura, dice que la fortaleza que está en todas las mujeres se hace tangible cuando alzan la voz.  

“Cuando te enfrentas a un maestro (de obra) o a tu contratante  sabes que puedes perder tu trabajo,  pero aun así lo haces porque asumes que eres fuerte (…). Yo asumí que era fuerte por mí y por mis compañeras. En esos momentos te das cuenta de   que las lágrimas que brotan (por reclamar igualdad) no son porque eres menos,  sino porque eres fuerte, porque lo vales”, afirma. 

No creer en los roles impuestos

Catalina Seleme Pérez, tiene 16 años y es arquera de fútbol, ha sido becada fuera del país y ha formado parte de la selección nacional de fútbol de salón, rama femenina, que representó a Bolivia en los Juegos Olímpicos de la Juventud de 2018 en Buenos Aires, Argentina.

La conductora  del bus PumaKatari Mercedes Quispe.
Foto:Archivo / Página Siete

Su incursión en el fútbol fue muy natural, reconoce que  para los hombres de su generación, al menos en su colegio, la idea de que una mujer practique este deporte no representa algo negativo.        

Además de ser futbolista, Seleme forma parte de una escuela de danza. Para ella la idea de que las mujeres que juegan fútbol son marimachos o masculinas es un estereotipo  caduco.  

“Yo puedo estar en un momento con un buzo con tierra y en el arco, y al siguiente me pueden ver con tutú y una malla porque hago ballet, danza contemporánea, jazz y hip hop. Los estereotipos son   barreras que se han roto, (…) podemos hacer muchas cosas, no somos un rol”, asegura.   


La secretaria   de la Asociación de Mujeres Constructoras  en La Paz, María Antonieta Cruz, cargando una escalera.
Foto:Archivo /  Página Siete

Enfrentar  al machismo

Mercedes Quispe Fernández aprendió a conducir a los 15 años, fue taxista y es conductora de un bus  PumaKatari desde hace cinco años.

 Dice que la necesidad la llevó a ser conductora, pero que su lugar  se lo ganó trabajando al igual que cualquier otro hombre; y que, si bien pudo causar molestia su irrupción   en un ámbito laboral donde la presencia femenina es mínima, disfruta lo que hace. 

La primera  piloto  comandante de  Bolivia, Paola Velasco.
Foto:Los Tiempos

“Una mujer es múltiple, cocina, cuida a los hijos, los manda al colegio, estudia y trabaja. Las mujeres podemos mucho más que los varones, lo que pasa es que a veces los varones son machistas y no dejan que una mujer le haga la competencia. Para una mujer nada es imposible (…), por eso creo que es hora de que tengamos una mujer presidenta, podríamos hacerlo mucho mejor”,  enfatiza. 

Coincide con ella, la activista y concejala del municipio de San Pedro de Buena Vista, en Potosí,  Saavedra Ordóñez, dedicada a promover  el liderazgo entre las mujeres de su comunidad. 

   “He formado una subcentral de mujeres donde las mujeres tenemos que prepararnos (…). Tenemos que querernos a nosotras mismas, así como somos. Lo otro es ser valientes y prepararnos para no estar propensas a creer  lo que nos dicen. El miedo es el asesino de nuestros sueños”, dijo Ordóñez  durante una de las charlas del TEDxObrajesWomen. 

La concejala  de San Pedro de Buena Vista, Saavedra Ordóñez. 
Foto:Internet

   Hacerse cargo de sí misma

La presidenta de la Red Nacional de Personas que Viven con VIH,   Violeta Ross Quiroga, ha sido destacada por su lucha a nivel internacional  y considera que la lucha política era un espacio reservado para los hombres. 

 Ella fue una de las impulsoras para que las personas con VIH tengan acceso a los medicamentos en Bolivia  mediante  un juicio realizado   al Estado boliviano a través de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

   “Un error que cometemos muchas mujeres en general es que confiamos mucho en el varón, eso nos enseñan a través del armado ideológico del romanticismo (…); pero la verdad es que una mujer va a salir adelante si se hace cargo de sí misma, de su salud, de su vida. Ahí está toda la fuerza que una mujer necesita para vivir”, detalla Ross.   
Las mujeres motivan a mujeres 

 Paola Velasco Pinedo se convirtió en la primera piloto comandante de  Bolivia   y una de las más jóvenes del continente. Logró ser una pionera a partir de un anhelo que tuvo desde los nueve años.

 Trabaja en Boliviana de Aviación y después de pilotar por varios años, hoy se dedica a ser instructora de nuevas tripulaciones.   El ascenso en su carrera  no estuvo libre de críticas,  hubo personas que no querían trabajar con ella y escuchó varios comentarios denigrantes  sólo por ser mujer.

       Dice que hasta ahora sigue agradecida por su logros,  incluso con la gente que no estaba muy contenta de que haga una carrera en el rubro,  en algunos casos ella fue la causa para que cambien ese  pensamiento arcaico. Velasco usó las críticas como combustible.    
    
Hoy  tiene dos alumnas y le gusta pensar que la presencia de las mujeres en la aeronáutica pronto será algo natural. “Cada vez son más, eso me causa mucha satisfacción (…). Nada es imposible si  parte de la voluntad y la convicción, y lo que nos motiva es el ejemplo de otras mujeres”, indica.

  El cambio  les compete a todos

Gina  Reque Terán Gumucio ocupó el cargo de jefa del Estado Mayor General del Comando en Jefe de las Fuerzas Armadas (FFAA), es la primera mujer que formó parte del Alto Mando militar, la primera en ascender de coronela a generala de brigada y después a generala de división. 

Ahora se encuentra en servicio pasivo, pero considera que para que se sigan conquistando espacios  se requiere mayor compromiso y constancia de cada una de las mujeres. Se debe  cultivar desde niñas la autoestima, el conocimiento de los  derechos y las leyes  que el Estado tiene sobre género.

 “Lo que debemos perseguir todas es la equidad e igualdad de oportunidades. Pero debemos recordar que el cambio empieza en cada una y debemos irradiarlo a todos, no sólo a las mujeres”, afirma Reque Terán.

Unirse con objetivos comunes

La discriminación a la mujer de pollera ha sido una constante, un grupo de 16 de ellas sentó un precedente  y llegó a la cima del Aconcagua ( a  6.962 msnm), estas mujeres demostraron literalmente que están mucho más que a la altura de cualquiera.

 Lidia Huayllas Estrada es parte de este núcleo de escaladoras que ha hecho historia. 

Esta abuela de cuatro nietos cuenta que si bien cree que inicialmente hubo resistencia y críticas por parte de escaladores hombres, quienes han dominado esta práctica históricamente en Bolivia, recibieron mucho apoyo de las personas en general.   

“(Antes) estábamos sumisas al varón, el machismo ha sido muy fuerte, he visto cómo mis compañeras sufrían por cómo las trataban. Sin pensarlo, yo subía a la montaña como hobby y de ahí entre todas surgió un proyecto (…). Hasta ahora hemos roto limitaciones físicas, en el deporte, en hacer  y hablar  sobre lo que queremos”, destaca Huayllas.  

Y es que el espíritu de equipo es importante.  Cuando estaban a  50 metros de llegar a la cima del Aconcagua, la falta de aire y  fuerza llegó a un punto crítico para algunas escaladoras.

 En ese momento,  empezaron a darse ánimo unas a otras, se apoyaron para llegar juntas. Y si están juntas, como Huayllas dice, el límite es la cima del Everest.

 

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