Embajador Mostajo, listo para presentar a Bolivia como colaboradora del avance científico

Diseñó su plan a base de la diplomacia tecnológica, ya tiene una agenda y busca alianzas en Silicon Valley.
jueves, 20 de febrero de 2020 · 00:04

Ivone Juárez  /  La Paz

Está lleno de planes, de los  cuales muchos ya  tiene  en marcha. Cuenta con los conocimientos y los  contactos necesarios. Desde que salió de Bolivia, en 2007, se ha sumergido en el mar  científico del planeta, ante el que quiere presentar a Bolivia como un país  colaborador, ya no como un simple espectador de la revolución tecnológica y científica en  la que está embarcado  el mundo.

“Quier o decir a los demás países: aquí estamos como Bolivia y tenemos las puertas abiertas para colaborar”, afirma   Mohammed Mostajo Radji, el científico cruceño de 31 años que hace una semana,  exactamente,  la presidenta Jeanine Añez posesionó  como Representante Extraordinario en Misión Especial para la Ciencia, Tecnología e Innovación ante Organizaciones Internacionales.

 Mohammed  es considerado uno de los 12 científicos más influyentes de la Universidad de Harvard  y saltó a la palestra mundial  por sus  avances en la  reprogramación neuronal y por ser el primer científico en reinstruir los circuitos cerebrales.

En  Bolivia, desde hace cinco años, impulsa los Clubes de Ciencia, una fundación financiada por entidades privadas, donde se entrena a jóvenes en ciencia y tecnología,  y se les ayuda a lograr  becas e ingresos a universidades renombradas. 

El científico boliviano  regresó  a Estados Unidos, donde radica y trabaja, desde ahí conversó con Página Siete sobre sus planes para llevar de su mano a  Bolivia al mundo científico, en el que  se mueve con gran éxito.  

 El joven cruceño es considerado uno de los 12 científicos más influyentes de la Universidad de  Harvard.

¿En qué consistirá su gestión? 

Mi misión principal es cambiar la imagen de nacionalismo extremo con el que nuestro país se ha vendido por más de una década. Quiero decir a los demás países: aquí estamos como Bolivia y tenemos las puertas abiertas para colaborar. Asimismo, intentaré crear puentes de colaboración, incluyendo intercambios entre  bolivianos que salgan del país y extranjeros que vengan a  Bolivia, y compartan con emprendedores y científicos bolivianos. Finalmente, intentaré traer fondos de investigación para el país.

¿Cómo cumplirá esos objetivos?

Participaré en una serie de foros de diplomacia tecnológica, en los que por primera vez Bolivia estará incluida. Para nombrar algunos de esos espacios están  la Comisión de Ciencia y Tecnología de Naciones Unidas, en Ginebra; el Foro de Ciencia y Tecnología para Países en Desarrollo de Naciones Unidas, en Nueva York, y las sesiones de las redes de consejos científicos para gobiernos, tanto en Ginebra como en Montreal. 

En estas sesiones expondremos nuestra visión como país y nuestra apertura para trabajar con el mundo. Al mismo tiempo, he sido invitado a discutir esta visión en varias universidades y centros de investigación en Estados Unidos. 

También estoy trabajando con varias entidades gubernamentales en Bolivia para adecuar nuestras políticas internas para permitir el intercambio de personas especializadas en ciencia y tecnología. Muy pronto tendremos noticias muy interesantes. Finalmente, me estoy reuniendo con una serie de organizaciones en Silicon Valley para explorar alianzas en pro de la educación en Bolivia.

 El científico apuesta por la educación.

¿Qué potencialidades tenemos en Bolivia? 

Creo que en Bolivia tenemos mucho potencial, tanto en temas de recursos naturales como biodiversidad. Sin embargo, queda mucho por hacer para que nuestras universidades y centros de investigación estén a la par de los retos que nos corresponden.

¿Qué limitaciones y desventajas  tenemos? ¿Cómo las podemos superar? 

Hacer ciencia en Bolivia es difícil y cambiar esta situación necesita un esfuerzo conjunto de muchas entidades, tanto públicas como privadas. El investigador boliviano tiene muchas dificultades para realizar proyectos de alto impacto: poca paga, dificultades en la logística de importación de reactivos, falta de comunicación con universidades extranjeras y un alto nivel de burocracia. Las universidades bolivianas no se someten regularmente a evaluaciones por parte de sus pares internacionales y eso se refleja en las revistas en las que publican sus investigaciones.

 En los jóvenes hay poca información sobre cómo seguir una carrera en investigación y muy pocos incentivos para hacerlo. Las empresas bolivianas invierten muy poco en investigación y desarrollo.

  Mohammed implementó en el país los Clubes de Ciencia de Bolivia.

Los bolivianos consideramos que estamos a años luz en ciencia y tecnología porque hemos vivido aferrados a nuestros recursos naturales, ¿qué opina al respecto? 

Creo que hay mucho por hacer. Este no es un trabajo de la noche a la mañana, requiere voluntad y esfuerzo conjunto.

La presidenta Añez le encargó la construcción de la ciudadela tecnológica, ¿ya se cuenta con algún proyecto? ¿Se pensó en que el edificio de Unasur podría ser un espacio? 

Todavía estamos en fase de evaluación, así que no me quiero adelantar. Si bien Unasur es una opción, necesitamos, como país, entender el costo-beneficio de realizar este proyecto ahí, versus, por ejemplo, en la misma ciudad de Cochabamba u otras urbes, como La Paz  o Santa Cruz. Cochabamba tiene algunas ventajas, como  la cercanía con la producción de software, pero también tiene desventajas fuertes, como la falta de conectividad con vuelos internacionales, algo esencial en una ciudadela científica.

 Pedí  a las distintas agencias gubernamentales un informe de los proyectos existentes y me tomaré el tiempo debido para analizarlos.

La Presidenta también le encargó la implementación del Observatorio de Ciencia y Tecnología? ¿Cuál será su función? ¿Quiénes los encabezarían? 

El Observatorio será un predecesor del Ministerio de Ciencia y Tecnología. Creará los fundamentos legales y las primeras experiencias. Creo que el Observatorio es un paso muy cauto antes de ejecutar algo mayor como la creación de un ministerio. Por el momento, me corresponde encabezarlo, pero creo que eventualmente deberá ser un equipo grande de científicos, así  como expertos en otras áreas, incluyendo la de los emprendimientos, el que deba conducirlo.

Junto a la presidenta Jeanine Añez  el día de su posesión.

¿Cómo se financiarán ambos proyectos? 

Buscamos sean proyectos de cooperación con el extranjero, en los que  nuestro gobierno tenga una contraparte y las agencias internacionales otra. Esto sigue la política de nuestra Presidenta, así como mi visión personal de tener ciencias de puertas abiertas y colaboración con el extranjero. La ciencia es cada vez más interdisciplinaria e interconectada, y nosotros debemos seguir esa tendencia.

Usted radica en el exterior, ¿vendrá a radicar a Bolivia? ¿Recibirá alguna remuneración? 

En estos momentos no tengo planificado retornar a Bolivia. Se me asignó un ítem, el cual cubrirá mis gastos de transporte y estadía en los eventos a los que me toca asistir, pero, hablando con realismo,  sé que será insuficiente para cubrir todos esos gastos. Este puesto no lo tomé  por el dinero, sino por la visión de país.

¿Existen en otros países que tienen  embajadores de ciencia y tecnología? ¿Cómo es la experiencia y los resultados?

Si bien somos el primer país latinoamericano en tener un cargo de Embajador en Ciencia y Tecnología, esto es algo común en Europa, principalmente en los países nórdicos. Diplomáticos científicos existen en muchos países en desarrollo, incluyendo Tailandia y Uruguay, pero no al nivel de embajadores. 

Algo que se tiene que entender es que la diplomacia es un proceso lento por definición y requiere múltiples ejercicios de confianza mutua antes de ejecutar un proyecto mayor. Estuve ya hablando con algunos de los embajadores científicos, quienes me compartieron sus experiencias y también las limitaciones de sus competencias.  Mi trabajo es crear los pilares para que en el futuro Bolivia pueda construir a partir de lo que logre mi gestión.
 

Mohammed (izq.) con sus hermanos Shasha y Nasser.

 

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