Jhanisse Vaca: «No pienso saltar a la política, aporto más desde Ríos de Pie»

“Democrática”, “respetuosa” y con una cultura fuertemente anclada a la “no-violencia”, así es la Bolivia con que sueña y por la que lucha la joven activista y cofundadora del movimiento ciudadano Ríos de Pie.
domingo, 15 de marzo de 2020 · 00:04

María Ortiz  / La Paz

Eco de muchas voces, incluidas aquellas miles -y miles- que quedaron incineradas bajo el cómplice silencio de las llamas, la suya sentó un precedente en la historia del país ante la OEA. Tres meses después de aquel inédito reclamo, la lucha de la joven activista Jhanisse Vaca sigue encaminada en hacer de la Bolivia que sueña una realidad.

Nacida en la ciudad histórica de Sucre hace 27 años, reside en Santa Cruz desde que apenas tenía seis. Allí llegó después de vivir un tiempo en la Chiquitania, ese bosque que quedó enlutado y por el que se le quebró la voz luego de que el carbón y las cenizas revistieran su verenable manto y enterrasen su virtuoso canto.

Gracias a una beca, partió a estudiar relaciones internacionales a la Universidad Estatal de Kent (en Ohio, Estados Unidos), donde, sin ella saberlo, le aguardaba la que es hoy su pasión y razón de ser: “parte del currículum era no-violencia, así que ahí fue que empecé a aprender”.

Posteriormente, en 2018, hizo un posgrado a distancia en la Kennedy School de Harvard para especializarse en liderazgo de movimientos sociales a través de la no-violencia. Una etapa que coincidió con el arranque de Ríos de Pie, un movimiento ciudadano que impuso este método de lucha durante los 21 días de la “revolución de las pititas” y del que Vaca es cofundadora.

“Ese programa me dio mucho del conocimiento que se emplea ahora dentro de Ríos de Pie”, explica Vaca, quien está a cargo de la parte estratégica y de comunicación del núcleo de Santa Cruz.

Y, aunque parte de su tiempo y esfuerzo lo dedica a Ríos de Pie, lo que le genera ingresos es la ONG Human Rights Foundation, donde gestiona un programa de becas dirigido a activistas que, como ella, sueñan con cambiar el mundo a través de la acción no-violenta.

 La joven activista imparte  una charla sobre lo acontecido en Bolivia después de las elecciones del 20 de octubre.

El comienzo de su activismo

Ya en el colegio, Vaca se mostraba emocionada por defender el medioambiente. Pero no fue hasta 2013, cuando volvió al país durante su primer periodo de vacaciones en la universidad, que comenzó a formarse para poder deconstruir el relato oficial y el mito creado en torno al expresidente  Evo Morales, más allá de las fronteras donde éste gobernó.

“Me di cuenta de que fuera de Bolivia no sabían absolutamente nada sobre las violaciones a derechos humanos y de lo que estaba pasando aquí. Tenía la inquietud de explicar que acá no todo era perfecto, que Morales no era un presidente impecable y que había violaciones a los derechos indígenas, porque acababa de pasar lo del Tipnis”, cuenta Vaca.

“Pero el primer paso para poder hablar de eso era aprender del tema”. Con ese cometido, se acercó al periodista Carlos Valverde durante la Feria del Libro de Santa Cruz y le planteó la idea de pasar las vacaciones en su oficina. Esto con el fin de conocer de cerca la forma de hacer periodismo en Bolivia y todo cuanto acontecía con los derechos humanos en el país. 

“Él me dijo: ‘Vas a hacer una pasantía conmigo’ (…). Con esa base, empecé a dar charlas sobre lo que pasaba en Bolivia en las universidades a las que fui, tanto en Estados Unidos como en Chile e Inglaterra, países en los que estuve de intercambio. También escribía artículos, pero era un activismo más de información”, apunta la joven.

Militante de  ciudadanía activa

Ahora, de la mano de Ríos de Pie, la activista promueve la lucha  colectiva  por la defensa de los derechos civiles, para evitar el abuso de poder y corrupción de parte del gobierno a cualquier nivel, de los derechos indígenas y ambientales, así como de la seguridad, haciendo incidencia en los feminicidios y el abuso sexual infantil.

Aunque “tras  bambalinas”, esta plataforma desempeñó un importante rol durante los incendios forestales que arrasaron, entre los meses de julio y octubre de 2019, más de cinco millones de hectáreas de la Chiquitania, convirtiéndola en un “río de pie”. Los activistas crearon un centro de comandos para recibir y canalizar las donaciones que llegaban tanto del interior como del resto del mundo.

 Incendios forestales que arrasaron la Chiquitania entre los meses de julio y octubre de 2019.

“Las primeras llamadas de amedrentamiento y de muerte que recibí llegaron en ese momento (…) A mi papá fueron a encañonarlo a mi casa para preguntarle quiénes estaban en Ríos de Pie en esa época. Sin embargo, lo que pasaba en los incendios era mucho más preocupante”, confiesa Vaca, quien por  entonces no mostraba su apellido paterno.

Asimismo, los jóvenes de   Ríos de Pie tuvieron un papel muy activo durante los 21 días del “bloqueo de las pititas” que paralizó al país en protesta por el fraude electoral del pasado 20 de octubre. 

Ante las amenazas recibidas, Vaca pasó ese tiempo alejada de su familia para no ponerla en riesgo. Estuvo junto a los chicos de Ríos de Pie, informando y aplicando métodos de lucha no-violentos en las calles.

El viernes que comenzó el motín policial vino a La Paz y, junto a sus compañeros, participó de la vigilia que se llevó a cabo en las afueras del Comando Nacional de la Policía. Al día siguiente, recibió información de que estaba siendo buscada y tuvo que esconderse durante casi 100 horas.

Expresa que sintió miedo, pero la necesidad de tener todo listo para cualquiera de los escenarios posibles solapaba todo lo demás: “El miedo nunca se siente solo. En no-violencia siempre lo entrenamos porque lo único que genera es agresión, entonces uno tiene que saber jugar con él. Todo ese entrenamiento lo usé conmigo misma y, aunque había mucho miedo, igual había mucho trabajo que hacer”, asegura. 

Con esta mochila a cuesta, donde cargaba la historia de otros 13 años más, Vaca intervino en la OEA ante los representantes de más de una treintena de gobiernos interesados, como nunca antes, por lo sucedido en Bolivia después de las elecciones.

“¿Qué pasó? ¿Dónde estaban ustedes cuando más los necesitábamos?”, interpeló -con lágrimas en los ojos- a la clase política por su silencio cuando ocurrieron los incendios de la Chiquitania. Una mezcla de agradecimiento e indignación se apoderaron de ella durante los escasos 10 minutos que duró su intervención.

 Intervención de Jhanisse Vaca ante los miembros del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA).

“Agradecimiento, porque sabía que si el régimen de Morales seguía en el poder, nosotros no íbamos a ver ni la sombra del edificio de la OEA, ya que como movimiento ciudadano no teníamos acceso ni a la prensa local”, declara.

“E indignación porque sabía que quienes estaban sentados frente a mí tenían mucha de la culpa de lo que nos estaba pasando y ahora estaban fingiendo un interés que, simplemente, era porque Bolivia se volvió un tema funcional en la narrativa política a nivel mundial”, continúa.

La lealtad a un sueño

Luego de su intervención en la OEA y de convertirse en una cara visible en el país, la  activista recibió diferentes propuestas para participar como candidata a un cargo público. Rotunda, descarta saltar a la arena político-partidaria.

“Aporto más desde Ríos de Pie que desde cualquier otro espacio”, afirma Vaca, que  advierte a quien entre al próximo gobierno que la sociedad civil va a seguir activa hasta recuperar, entre otras cosas, la autonomía del hogar común: “Insistiremos en la abrogación de los decretos y leyes que permitieron el incendio en la Chiquitania”; y la democracia plena.

“En la medida en que nosotros tenemos la oportunidad y la libertad de interpelarlos, ellos pueden decir que están siendo gobernantes democráticos. Si pretenden silenciar nuestras críticas, se están quitando la legitimidad de serlo. Entre otras cosas, su legitimidad depende de mi libertad de expresión”, asevera esta joven, cuyo voto se lo ganará aquel partido político que presente las mejores políticas ambientales.

Además de cara visible, la activista se ha convertido en una voz nacional a través de la columna de opinión que escribe en Página Siete. Para ella, éste es un espacio en el que debatir con el público las ideas que surgen en Ríos de Pie: “Creo que la constante crítica que surge a raíz de escribir una columna ayuda a que uno como activista, que hace tantas cosas, tenga todavía una perspectiva de que hay mucho más por hacer”.

Uno de los 21 días del “bloqueo de las pititas” que paró al país.

Con su banda sonora vital de fondo, El contraste, de Matilde Casazola, Vaca fantasea con la Bolivia que sueña y a la que debe cada una de sus luchas: “Sueño con una Bolivia plenamente democrática, con respeto a la pluralidad que existe, sin racismo, con respeto a los derechos indígenas y ambientales y con una cultura tanto de protesta, como política y social, fuertemente anclada a la no-violencia”, y observa que el cambio por un país y un mundo mejor, como dijo Gandhi, empieza por uno mismo.

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