Maritza Aspi: Hemos estudiado, sumemos eso a la fuerza y valor de nuestros padres por El Alto

A sus 24 años es directora general de la Cainco, está graduada en contaduría pública y estudia derecho. Creció en un taller de costura, donde zurció una red de sueños para que la urbe sea generadora de empleo y referente de emprendedurismo y creatividad.
miércoles, 3 de marzo de 2021 · 05:04

Ivone Juárez/ La Paz

“Los jóvenes tenemos más oportunidades y más conocimientos de los que tenían nuestros padres, sabemos leer, escribir y hemos estudiado; sumemos esto a la fuerza y valor que ellos nos demuestran cada día para salir adelante, para que la ciudad crezca y sea una de las más grandes de Bolivia, referente del emprendedurismo y la creatividad; que la gente de otros países diga: ‘esto lo aprendí en El Alto’”, expresa con firmeza Maritza Aspi Mollinedo, directora general de la Cámara de Industria y Comercio de la ciudad de El Alto. 

Maritza es una joven de 24 años graduada en contaduría pública y que ahora estudia derecho. Creció en el taller de costura de sus padres sintiendo en la piel la dureza de “no contar con un trabajo de ingresos  fijos y depender del día a día, como le ocurre a la mayoría de la gente de El Alto”, dice.

“En la ciudad de El Alto se sufre mucho cuando no se cuenta con una economía estable, tenemos que vender en medio del frío, del viento, debajo de la lluvia, a veces sin comer,  así nos tenemos que sacrificar. Yo palpé eso, trabajé desde muy pequeña, atendiendo pensiones y vendiendo comida. Por eso cuando recibí el apoyo de mis padres para estudiar en mi mente estaba sólo el no defraudarlos y no lo dice hasta ahora. Pero muchos jóvenes alteños no cuentan con  esa oportunidad y no tienen más que dedicarse al comercio informal, es así como se vive en El Alto”, señala la joven.

Maritza es hija de Florentino Aspi Lupa y de Odulia Mollinedo, quienes llegaron muy jóvenes a la ciudad de El Alto, a finales de los años 80. Él venía de Nasacara, de la provincia Ingavi, y ella de  Achiri, provincia Pacajes. 

La forma de su inserción en  la urbe se repite hasta ahora en la mayoría de los jóvenes que provienen del área rural. Florentino tenía familiares en El Alto que estaban dedicados a la confección de prendas de vestir y cuando llegó, se incorporó al  taller familiar; rápidamente aprendió el oficio y de pronto ya  estaba en Argentina, especializándose más en los talleres de costura de ese país. Regresó a El Alto con técnicas novedosas en diseño y costura, y montó su propio taller, al que ahora Maritza le dedica sus conocimientos profesionales y su tiempo. Los fines de semana  ayuda a su padre en la costura y a poner botones a las prendas que confeccionan. 

 “Mis primos de provincia llegaron a trabajar a nuestro taller y ya tienen planes para  irse a Argentina y regresar a El Alto con todo lo aprendido”, cuenta Maritza.

Con toda esa experiencia, la joven lidera una de la direcciones de la Cainco de El Alto con la brújula fija en su objetivo: contribuir a que los jóvenes de El Alto conviertan sus emprendimientos en empresas grandes de carácter local y, por qué no, internacional. “Tenemos la fuerza, el valor y los conocimientos para hacerlo”, expresa.

El  6 de marzo El Alto cumplirá 36 años de su creación, Página Siete conversó con esta joven que destaca en esa también joven ciudad.

Tienes 24 años y una importante trayectoria profesional y laboral, ¿cómo lo lograste?

Organizando mi tiempo;  cuando uno quiere, logra todo lo que se propone y sobrelleva todas las dificultades. 

¿Por qué elegiste esas profesiones?

Por mi trayectoria de trabajo, en la Universidad Privada Franz Tamayo, como asesora comercial, y en Impuestos Nacionales, en atención al cliente. La experiencia en la universidad me motivó a seguir la carrera de contaduría pública y cuando pasé por Impuestos Nacionales vi lo importante que es  conocer la materia del Ddrecho, manejar información jurídica. Ambas carreras son complementarias, se manejan muy bien. Decidí estudiar también derecho porque es muy importante para la interacción en la política.

¿Cómo están contribuyendo los jóvenes emprendedores a  El Alto?

Por el momento, en estos tiempos de pandemia, cuando lo importante es digitalizar todos los procesos de la empresa, los jóvenes emprendedores están llevando a cabo procesos de digitalización  en la comercialización y venta de sus productos. En El Alto tenemos un fuerte componente en el rubro de la confección de ropa, los jóvenes dedicados  a esta actividad están dedicados a vender sus productos por internet y a entregarlos por delivery, porque la susceptibilidad de contagiarnos al salir a la calle está latente.

 Desde la Cámara de Industria y Comercio trabajamos para orientarlos; el objetivo es que sus empresas unipersonales se conviertan en grandes empresas, generadoras de empleo, que cuenten con una empresa, que no piensen en un trabajo en la empresa pública.

La joven alteña  junto a su familia en la ciudad de El Alto.

¿Cómo es el joven alteño? 

El joven alteño es una persona fuerte, que lucha día a día para salir adelante, porque sabemos que nuestra economía no es estable,  porque no vivimos de un sueldo fijo, vivimos del día. Salimos a vender y  si por ejemplo vendemos 10 prendas,  sabemos que no podemos disponer de todo ese dinero porque es nuestro capital; entonces lo que hacemos es disponer sólo de la ganancia que se obtuvo de la venta. 

La otra característica es que siempre queremos salir adelante y trabajar hasta alcanzar nuestras metas, y lo logramos. Desde donde estoy, desde la Cainco, veo cómo muchos jóvenes lo logran y  crean fuentes de trabajo.

Una de las características de El Alto es que es una ciudad muy politizada,  ¿cómo ve el joven alteño emprendedor esto?

El joven alteño emprendedor no se basa en la política porque estamos pensando más en trabajar, en fortalecer la ciudad de El Alto, crecer y tener una economía estable, tanto para nosotros como para nuestros conciudadanos que enfrentan tantas necesidades. Si un joven emprendedor  se involucra en política es porque algún familiar  llegó a  candidato o algo así, y eso representa una oportunidad de trabajo.

El Alto es una ciudad con un alto corporativismo, ¿el joven alteño se siente representado por sus organizaciones? 

Anteriormente no porque se veía que no tomaban en cuenta al joven, que no dejaban que aporten con sus ideas; si un joven  tenía una buena idea, no lo dejaban ni que hable porque decían que no contaba con la experiencia necesaria; pero hoy vemos que eso está cambiando, lo vimos con Soledad Chapetón, que llegó a ser alcaldesa, y ahora con la candidatura de Eva Copa, de Gregorio Condori, Gonzalo Condori y otros jóvenes; vemos sus propuestas y vemos que su aporte es valorado. Hay mucho joven cuyo aporte ahora es válido.

Maritza (der.)  con directivos y ejecutivos de la Cainco El Alto.

¿Cómo ve el joven emprendedor alteño la inversión privada? 

La mirada a la inversión privada cambió mucho en El Alto. Hasta hace tiempo teníamos que hacer negocios en La Paz, en Santa Cruz, movernos por distintos lugares para hacer una inversión, pero hoy, viendo estudios de mercado, se ve que El Alto es una ciudad con mucha potencialidad para la empresa privada. Aquí se están abriendo empresas que luego establecen sucursales. Los empresarios analizan y ven que tenemos inversión, que hay emprendimiento y muchas maneras de trabajar. En El alto no sólo tenemos inversión nacional, incluso tenemos inversión extranjera.

Las personas tenemos distintas visiones; en este caso, para mi persona es importante contar con la inversión privada porque le beneficia al país; nos permite romper frontera y trabajar con países de afuera.

¿Cómo se relaciona el joven emprendedor alteño con sus pares de otros países?

El joven alteño es global porque quiere aprender algo de cada país, rescatar lo que creemos que funcionará aquí, en nuestra ciudad, y traerlo, e implementar. Quizá no podemos implementarlo a un 100%, pero sí podemos llegar a un 80 o 90%, lo que  permite que estemos en línea con los diferentes países. En esta era de la digitalización podemos llegar a todas partes y hacer negocios sin necesidad de estar físicamente frente a frente con otros emprendedores; la tecnología nos permite trabajar incluso de manera más cercana.

¿Cuáles las mayores fortalezas del joven alteño?

Nuestra mayor fortaleza es que somos trabajadores. Nos gusta alcanzar nuestras metas, luchamos por conseguirlas; si hay un obstáculo y caemos, nos levantamos y tratamos de salir adelante, no nos rendimos fácilmente. Comenzamos  a trabajar desde pequeños y  estamos dispuestos a  salir adelante. Si emprendemos un negocio  y nos va mal, comenzamos otro,  tomando en cuenta las falencias que dejamos sueltas en el anterior, sabiendo que tenemos que subsanarlas.

Es el ejemplo de nuestros padres, que nos han inculcado el valor del trabajo; desde pequeños nos enseñaron a trabajar, a ganarnos la vida, tenemos el ejemplo de verlos siempre esforzándose.

Maritza  con su papá Florentino en su graduación  premiliar, 

¿El joven alteño piensa en salir de Bolivia? ¿Qué destinos elige?

Sí, pero el joven alteño se caracteriza por apostar por el país; por eso, si sale al exterior, regresa con conocimientos del extranjero para aplicarlos en la ciudad de El Alto, implementa esos conocimientos en su país. Conozco jóvenes que salieron y regresaron con ideas nuevas para hacer sus empresas, que por ahora no son conocidas, son unipersonales, pero sé que con el tiempo llegarán a crecer. Se empieza así, con algo chico, pero poco a poco se crece.

El joven alteño se va a Chile,  Argentina, Brasil y también a España, sobre todo el que elige la costura. En esos países ve cómo funcionan las empresas y trae conocimientos, técnicas,  modelos, diseños, hasta tipos de costura y  los implementa acá, pero midiéndolos con los resultados, que se ven en la venta; sino funciona, cambia inmediatamente, apelando a su flexibilidad, tranquilamente de un día a otro saca al mercado un nuevo modelo de canguro, por ejemplo; lo hace de inmediato.

Así conoce Maritza Aspi a los jóvenes como ella de su ciudad, por eso desde la Cainco de El Alto, junto al directorio de esa entidad, pese a la pandemia, lleva adelante una serie de actividades a favor de ese sector y de los otros que mueven la economía alteña. A finales de febrero llevaron adelante la VI Versión de la Rueda de Negocios El Alto Productivo, que concentró a empresas locales e incluso del interior de Bolivia, como de Santa Cruz. Más de 60 empresas se reunieron con el objetivo de “aportar al inicio de la reactivación económica de Bolivia y de El Alto”, dice la joven profesional criada en el seno de una familia de emprendedores del rubro de la costura,  uno de los de mayor relevancia en la urbe alteña.

“El objetivo fue lograr contratos directos, no estar yendo a visitar empresa por empresa. A la rueda de negocios se llegó incluso con contratos firmados”, destaca Maritza. 

Es que en la ciudad de El Alto los negocios se realizan así, sobre todo si hay jóvenes de por medio,  de manera práctica, sin rodeos, por eso las actividades económicas no se detienen. El Alto incuba gente imparable, como Maritza,  jóvenes que no ven la dificultad, sino el cómo “levantarse si se llega a caer”.
 

HOJA DE  VIDA

  •  Padres Maritza es hija de Florentino Aspi Lupa y de Odulia Mollinedo
  •  Estudios   Bachiller de la Unidad Educativa San Pedro de Carapachi,  de El Alto.
  • Profesión Contaduría pública Universidad Privada Franz Tamayo; derecho en la Universidad Tecnológica Boliviana

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