Indicadores y desafíos

Bolivia en los ránkings internacionales

El país ocupa el último lugar en Sudamérica en el Índice de Desarrollo Humano; en corrupción, sólo Paraguay y Venezuela están por delante.
domingo, 11 de octubre de 2020 · 00:00

Isaac Mamani Huanca
Ciudadano boliviano

Los ránkings, o índices de evaluación, de diferentes temáticas que realizan algunos organismos internacionales e instituciones privadas son datos referenciales de consulta y contribuyen a adoptar decisiones a países, organismos de cooperación, y  sobre todo a agentes del capital extranjero  y permiten a un país identificar la posición en la que se encuentra comparativamente respecto de otro. Estas son las posiciones que ocupa Bolivia en los ránkings de algunos índices internacionales: 

En el  Doing Business 2020 del Banco Mundial (que mide las facilidades y ventajas que ofrece un país para realizar actividad económica privada), Bolivia se ubica en el puesto 150 de 190 países, con 51,7 puntos, solo encima de Venezuela y Haití. Chile es primero (puesto global 59) seguido por México a nivel de América Latina.

Bolivia alcanzó el puesto 175 sobre 180 países evaluados con 42,8 puntos en el documento Índice de Libertad Económica 2020 (mide el grado de apoyo de las instituciones respecto a la actividad económica, como libertad de entrar al mercado, derecho de propiedad, regulación y otros) realizado por la Fundación Heritage de EEUU, con datos a 2018, encima de Congo, Eritrea, Cuba y Venezuela y Corea del Norte a escala mundial. A nivel Sudamérica, Chile es el primero (puesto global 15) y Colombia segundo (45), y Bolivia el último.

En la escala de Índice de Competitividad Mundial 2019 (mide la eficiencia de instituciones, políticas y factores que determinan el nivel de productividad de un país traducido en mayor prosperidad) del Foro Economico Mundial, Bolivia ocupa el puesto 107 (con 51,8 puntos) sobre 141 países estudiados, superando a Nicaragua, Haití y Venezuela en América Latina y el Caribe; Chile es primero de la región (puesto global 33).

En el ránking de Índice de Percepción de Corrupción (mide el grado de corrupción en sector público de un país) con datos a 2019, Bolivia ocupa el puesto 123 junto a Gabón  (África Central) con una calificación de 31, sobre 180 países examinados  por la organización Transparencia Internacional en su informe 2020, solo encima de Paraguay y Venezuela en ALC. Uruguay es el primero (puesto global 21) y Chile segundo (puesto 26).

Bolivia se sitúa en el puesto 121 de 128 países examinados a escala mundial en el estudio Índice de Estado de Derecho 2020 del World Justice Project del Banco Mundial (que evalúa el cumplimiento de la Ley y otros aspectos jurídicos); a nivel América Latina ocupa el lugar 29 de 30 países superando únicamente a Venezuela. Uruguay es el primero de la región (puesto global 22) seguido por Costa Rica y Chile.

En el informe de Índice Mundial de Innovación 2020 de la OMPI y la Universidad Cornell (que mide capacidades y resultados de las economías en materia de innovación), Bolivia obtiene la calificación de 22,41 puntos, ocupando el puesto 105 de 131 países, situándose en el penúltimo lugar, por encima de Guatemala. Chile es el primero de la región (puesto global 54). 

El ingreso de Inversión Extranjera Directa (IED) a  Sudamérica fue de $us 128.994 millones; el país recibió $us 316 millones en 2018, representando el 0,27%, el monto más bajo de la región. Según estudio de la Cepal 2019, Perú recibió el 5,7% ($us 6.488 millones) y Ecuador $us 1.408 millones (1,1%). 

En materia de acuerdos comerciales, al año 2015 Bolivia, igual que Ecuador, tenía acuerdos suscritos con 11 países, situándose entre los últimos en la escala de América Latina; en cambio, Costa Rica tenía acuerdos con 56 países, Chile con 55, Perú 42, según el documento Creciendo con Productividad de 2018 del BID. Un acuerdo comercial desarrolla el sector exportador, facilita el acceso a mercados, crecimiento y diversificación de las exportaciones.

Al año 2016, la tasa de informalidad de Bolivia reporta 81,1%, respecto a la población empleada, constituyéndose en líder en economía informal en ALC, Uruguay reporta 23,2% (el más bajo) y Ecuador 55,6 %, según  el BID en Creciendo con Productividad de 2018.

Un estudio de 2017 de la Corporación Andina de Fomento revela que en 2016 Bolivia junto a Jamaica y Paraguay son los únicos países que no presentaron solicitud alguna de registro de patentes de innovación tecnológica a la Oficina de Patentes de Estados Unidos; en cambio Uruguay presentó 14 solicitudes. Mientras entre 2001 y 2016 Bolivia registró 4 solicitudes, Uruguay reportó 117.

En el Índice de Desarrollo Humano IDH del Banco Mundial 2019, con datos a 2018, Bolivia calificó en el puesto 114 sobre 173 países estudiados, superando a Honduras, Guyana, El Salvador, Guatemala y Nicaragua; Chile es líder (puesto global 42) seguido de Argentina. Bolivia ocupa el último lugar en Sudamérica. 

Venezuela, ocupa los últimos lugares transitoriamente por su situación política, se constituye en consuelo para Bolivia de no ser último en la mayoría de los ránkings descritos. ¿Qué sucedería si Bolivia no replantea sus planes, objetivos y visiones de mediano y largo plazos y además no se posiciona en sintonía con el ritmo de los cambios tecnológicos disruptivos y acelerados que están sucediendo en el mundo? 

El país pasaría a ocupar los últimos lugares en la casi todo los rankings entre los países de ALC, en algunos casos del mundo entero, junto a países africanos pobres, por mucho tiempo; es decir Bolivia estaría en el grupo de países que ocupan los últimos de los últimos puestos, probablemente comprometiendo el bienestar y las perspectivas de futuro de sus habitantes. 

Los índices expuestos son el reflejo de la calidad de las instituciones y de sus líderes. Bolivia tiene el desafío de salir de esas posiciones coleras bajo el liderazgo de personas con visión de futuro, audaces, íntegras, creíbles y capaces, con planes de desarrollo de largo plazo, que trasciendan lo coyuntural, transiten de la políticas de gobierno a políticas de Estado, cuyos ejes temáticos prioritarios, por ejemplo, sean entre otros, la reconstrucción de la institucionalidad y la incorporación de tecnología para elevar la productividad de la economía. Las elecciones de octubre son una ocasión para elegir a esos  líderes requeridos.

 

 

 


   

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