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Los límites y debilidades económicas de Arce

Su modelo “comunitario y productivo” para los próximos años consiste en la reactivación de más de 60 empresas estatales deficitarias.
domingo, 11 de octubre de 2020 · 00:00

Bernardo Corro Barrientos
Economista

Las propuestas de Luis Arce para estas elecciones son en realidad pocas y limitadas respecto a lo que ya implementó durante 14 años. Sus propuestas de fondo son conocidas y tienen pocas novedades. Esta situación explica mucho su poco interés en participar en debates con los otros candidatos.

Arce expuso anteriormente sus ideas en tres “modelos económicos” implementados consecutivamente desde 2006  hasta el presente. Si este candidato ganara las elecciones, su política económica de corto y medio plazo estará encarrilada en el último modelo denominado “económico comunitario y productivo” iniciado en 2015. En principio no puede salirse de este modelo ni distanciarse demasiado porque forma parte en general de los inicios en Bolivia del llamado modelo de “socialismo del siglo XXI” aprobado por los movimientos llamados “progresistas” (antes llamados comunistas y guevaristas en tiempos de la Unión Soviética) y apoyados ahora por Cuba, Irán y Venezuela, así como consecutivamente por los Foros de Sao Paulo en Brasil y de Puebla en México. Países como Argentina y México se encuentran tratando de implementar este esquema socialista, aunque es fuertemente resistido por los movimientos populares. 

El modelo “comunitario y productivo” de Arce para los próximos años consiste en la reactivación de más de 60 empresas estatales creadas por el gobierno de Bolivia en los últimos 10 años. Estas empresas serían los “pilares” del socialismo comunitario de Arce (libros publicados por el Ministerio de Economía cuando era Ministro).

 A su vieja estrategia estatal la denomina ahora “proceso de industrialización mediante la sustitución de importaciones”, como lo denominaba la vieja Comisión Económica para América Latina, Cepal, durante los años 60 a 80, pero que no dieron los resultados proclamados. Esa estrategia consistía en producir internamente bienes manufacturados que antes eran importados, pero no se tomó en cuenta que esta sustitución era incapaz de abarcar a “todos” los insumos intermedios y tecnológicos que implicaba la producción de esos bienes. 

Al cabo de un tiempo los países que adoptaron la estrategia sustitutiva se dieron cuenta que este proceso costaba mucho más caro que la simple importación de los diferentes bienes. 

Arce en realidad  no puede distanciarse en su nuevo modelo del antiguo formato de las empresas estatales, ya que fue por éste que los “socialistas del siglo XXI” de varios países lo reconocieron como el creador de la “Evonomics” en Bolivia.

Lo lamentable de este modelo es que estas empresas se encuentran actualmente y desde hace varios años en quiebra y además fuertemente endeudadas tanto respecto al exterior como respecto a instituciones nacionales como el Banco Central. Ante esta situación Arce tendrá que pensar en inyecciones de capital provenientes del exterior. 

Tal vez sea complicado e incluso imposible conseguir recursos frescos de los organismos multilaterales de financiamiento, ya que estas instituciones exigen a los países capacidad de devolución de los préstamos, lo cual Arce no estaría en condiciones de hacer. Entonces, será necesario hablar con los países “amigos” tales como Rusia, China e Irán, aunque estos nunca son generosos cuando se trata de sumas destinadas al desarrollo económico que son las que Bolivia requiere. 

Estos países “amigos” no tienen en realidad experiencia en lograr el desarrollo económico y social de sus países asistidos, como es el caso de Cuba y Venezuela, así como de muchos otros durante muchas décadas de “ayudas” al desarrollo en los diversos continentes. Si se tratara de contribuir con armamento pesado los países amigos tendrían mayor disposición a otorgar préstamos solidarios y ayudas relacionadas. 

Lamentablemente, Arce tampoco puede contar con los países “amigos” de América Latina, como Cuba, Venezuela y Nicaragua, puesto que estos, situados ya en la órbita de los socialismos del siglo XXI, se encuentran actualmente quebrados, endeudados y sus poblaciones cayeron en la miseria más espantosa. Pueden prestar, sin embargo, apoyos de tipo político, es decir, con “recursos de represión”, necesarios para fortalecer y asegurar el poder político de las oligarquías burocráticas de Estado (OBE) de los gobiernos socialistas. 

Este tipo de apoyo consiste en servicios tecnológicos de inteligencia, de espionaje y de represión en cada uno de los sectores económicos, sociales, productivos e institucionales mediante numeroso personal especializado, aunque con altos costos que los países deben pagar. Actualmente una parte importante de los ingresos estatales de Cuba proviene de su asistencia a la represión en Venezuela y en otros países.

 Ante las dificultades que el gobierno de Arce encontrará para conseguir recursos de reactivación de la economía en el corto y medio plazo, tendrá que recurrir a buscarlos en otros sectores y lugares del país. Uno de estos sectores puede constituir el incremento de impuestos a las empresas bolivianas grandes, medianas y chicas de las ciudades y del campo. Esta solución, que si bien puede aumentar los ingresos del Estado en el corto plazo, no podría contribuir, sin embargo, a la creación de empleos ni formales ni informales en el sector empresarial privado de la economía. Otra posibilidad a corto  plazo podría ser la expansión de la producción de coca y de cocaína en diferentes regiones del país, sobre todo en los denominados parques nacionales y fuera de las áreas actualmente autorizadas, a pesar de las críticas de la opinión pública nacional y mundial. 

No es fácil en realidad construir pacíficamente el socialismo comunitario, como se ve en otros países como Cuba y Venezuela. La escasa productividad de las empresas estatales, el desempleo creciente y el aumento de la pobreza en los diversos sectores y regiones generan críticas crecientes y la resistencia de la población cada vez más empobrecida. 

Por otra parte, ante la insatisfacción social creciente, la oligarquía burocrática de Estado del gobierno, es decir, la élite social dominante del MAS cada vez más enriquecida, se verá en la necesidad de recurrir a la fuerte represión política y social, con el apoyo de los experimentados países amigos.

 

 

 


   

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