Mensaje en la Asamblea Legislativa

¿El mensaje de Choquehuanca anuncia un nuevo MAS o está vacío de contenido?

Un analista explica el pensamiento del Vicepresidente del Estado partiendo desde su formación en las ONG en los 70 y 80, dice que utiliza un mensaje que es efectivo; para un politólogo, Choquehuanca está planteando un nuevo horizonte para su partido.
domingo, 15 de noviembre de 2020 · 00:00

Fernando Chávez Virreira 
 Periodista

 

David Choquehuanca maneja un discurso enfocado en el “vivir bien”. Hace una semana, cuando el nuevo Vicepresidente juraba a su cargo en la Asamblea Legislativa, pronunció un filosófico discurso, conciliador, de unidad, con muchas analogías y metáforas del mundo andino “que fascinan y encantan al citadino”, pero que son vacías según un analista, en contraposición con otro que sostiene que el Vice está planteando un nuevo horizonte para el MAS.

“Es obligación de comunicarnos, obligación de dialogar, es un principio del vivir bien”, decía Choquehuanca al principio de su alocución en la que hizo referencia “al ayni, la minka, la tumpa, nuestra colka y otros códigos de las culturas milenarias son la esencia de nuestra vida, de nuestro ayllu”, además de la recordada analogía del cóndor y del equilibrio entre sus alas, la derecha y la izquierda, para poder volar en equilibrio.

Pero los discursos de  la cúpula del  MAS son contradictorios, porque mientras se muestran conciliadores, hay hechos que muestran lo contrario. Esta semana, simpatizantes del MAS ingresan a las oficinas públicas para “echar a los pititas” y hubo  agresiones contra el Tata Quispe en la Plaza Murillo.

Pedro Portugal es autor de varios ensayos y estudios sobre los pueblos indígenas de Bolivia y director del periódico digital Pukara. En su visión, Choquehuanca, hombre al que califica de “muy inteligente”, maneja dos discursos diferentes en el campo y en la ciudad.

“Cuando va al campo no habla de que el tiempo marcha hacia atrás y que hay que usar otros relojes, o que las hormigas tienen derechos humanos. Ahí va a los hechos políticos y sociales concretos que interesan a la gente del campo, pero cuando habla con el mundo citadino es puro poesía; puro vacío; insustancial, como el último discurso de que el cóndor tiene dos alas y que necesita el equilibrio de las dos, eso es absurdo, el problema no es que un ave necesite el equilibrio de sus alas, sino de qué tipo de ave estamos hablando, porque el cóndor vuela y la gallina no; y ambas son aves”, analiza Portugal.

Y agrega que “en cuestiones banales responde con una salsa metafísica que encanta al citadino, no solamente por su vinculación esotérica, profunda, de sabiduría, de lo que él quiere armar como si fuese una especie de amauta, sino sobre todo porque la gente está desesperada en la ciudad de encontrar un camino que pueda eliminar el temor que le tienen al MAS, como si estuviese en marcha un aparato opresivo tipo Venezuela y un caos que se aproxima”.

Pero para el politólogo y docente universitario Marcelo Arequipa, lo que está haciendo David Choquehuanca es plantear un nuevo horizonte de lo que va a ser el MAS hacia  adelante. “Un horizonte ideológico, porque hay una vacancia hoy día en el MAS que amerita plantear hacia dónde va a ir después del 2025, inaugurando otro ciclo político. Creo que Choquehuanca llega justamente para intentar plantear un nuevo horizonte a partir de una carga filosófica muy fuerte”, dice. 

“Es una vuelta más a Platón que a Maquiavelo. El vicepresidente García Linera era más cercano a Maquiavelo, más pragmático, más de acción directa en la política; David más bien está planteando un escenario más ideal, de valores y principios ideológicos que probablemente sean los que vayan a regir al MAS en la siguiente década”, opina.

Según este analista, “la visión que él (Choquehuanca) tiene es a partir de qué significa el vivir bien y eso va más allá de la lógica liberal citadina de la satisfacción de intereses materiales; es una suerte de complementariedad con todos los elementos del planeta, humanos y animales. Trasciende más allá, por eso es profundamente filosófico, pero aterrizando en la lógica de hacia dónde se quiere ir en términos ideales”.

 

Los orígenes

Para profundizar en la filosofía detrás del mensaje de Choquehuanca, Pedro Portugal se remonta  a las décadas del 70 y 80 y recuerda que el vicepresidente se formó en las ONG, que alimentaron y nutrieron una división del movimiento indígena en dos tendencias, la indianista y la katarista. 

“La indianista tenía el discurso que ahora es comúnmente aceptado, mientras la katarista, que era aceptada por las ONG, desarrollaba un discurso que en esa época era el discurso dominante de tipo sociológico marxista. El indígena es en la clase social un campesino y para que sea positivo para el país tiene que ser un campesino revolucionario; tiene que luchar al lado de la clase obrera”.

 “Hubo desde mi punto de vista una traspolación de los mitos del proletariado al mito del indígena, pero con una salsa ya no sociológica, materialista, histórica, económica sino con una salsa totalmente fantasista y metafísica”, dice.

 Según este estudioso, el producto de estas experiencias es por un lado el MAS y Evo Morales en el aparato político y por otro lado David Choquehuanca. “Ambos partieron de ese mito sobre el indígena, pero unos tuvieron una confrontación directa al poseer las herramientas del aparato estatal”.

“Las poses pachamamistas fueron el recurso que utilizó Choquehuanca para empezar a  acumular un poder que le pueda servir de tránsito hacia el poder real y efectivo; porque ese discurso es interesante; aquí en Bolivia convivimos poblaciones diferentes, indígenas y citadinos, pero es como si estuviésemos viviendo en planetas diferentes, los citadinos desconocen el mundo indígena y pueden tragarse cualquier cuento sobre lo indígena”, reflexiona.

 Según su análisis, hay  un conflicto interno a nivel de poder entre diferentes facciones de la construcción política dentro del MAS. “Choquehuanca estaba acantonado en una cuestión simbólica, pero al defensor del simbolismo no le interesaba ni le satisfacía ese rol. Se ha hecho una costumbre desde que el MAS llegó al poder de que el ministro de Relaciones Exteriores sea un indígena porque esa es la fachada, es la cara que se muestra al exterior; no de un cambio civilizatorio, de que el indio esté en el poder”, sostiene. 

 En ese contexto, dice que la línea que defendía Álvaro García Linera fue la que se impuso en el MAS: “García Linera logró una cuestión que hasta hace poco en Bolivia era inédita, que la Vicepresidencia deje de ser la quinta rueda del carro, llegó a ser un eje de poder; incluso algunos lo ponen como que fue el verdadero poder detrás del trono”.

El mito hoy de Evo Morales en el extranjero es mucho más fuerte que en Bolivia y el discurso de Choquehuanca también tiene un eco mucho más fuerte allá, sostiene.

“Pero fue simplemente una cuestión ficticia que incluso contradecía la realidad, todos sabemos que Choquehuanca fue uno de los defensores de una supuesta cosmovisión, una aproximación religiosa diferente en el mundo indígena, cuando todos sabemos que viene de una familia evangélica; el lugar donde él creció fue uno de los primeros lugares que fue evangelizado por  los protestantes, en algunas regiones que están al borde del lago Titicaca. No importaba la realidad, había que presentar un mito como si hubiese una religiosidad que se transmitía de padres a hijos; un saber oculto y una resistencia ante occidente, ante sus valores y ante su cosmovisión. O sea, una farsa”, dice este analista.

Según Portugal, Arce logró convencer a Felipe Quispe de apoyar al “que era su mayor enemigo: el MAS”. “No fue con ningún discurso mágico, fue a tratar cosas concretas que ahora vamos a ver si es capaz de cumplir, porque se especula que le hubiese prometido muchas cosas a Felipe Quispe y a todos los indianistas que están empezando a tomar cuerpo, especialmente en El Alto, y que no obedece a cambiar la concepción del mundo; ni a que se vuele con las dos alas, sino a cosas concretas, los pedidos de ministerios y roles”.

El peso de David Choquehuanca en el poder

Según Pedro Portugal, la Vicepresidencia fue y es un recurso de sustitución para casos de que el presidente esté impedido de ejercer el cargo.  “La Vicepresidencia es como la primera dama”, dice. 

“Para una institucionalidad real no puede haber una sombra que pueda desempeñar las tareas del Ejecutivo. Esa excepción hubo en Bolivia en la anterior gestión porque había una insuficiencia radical de Evo Morales y el mundo pensante caía en la sombra de García Linera, pero esa es una excepción que no creo que se repita, porque contradice no solamente una estructura administrativa lógica, sino que contradice las responsabilidades y el amor propio que tiene el que dirige un gobierno, en este caso Arce, no solamente para entender los alcances de su poder, sino de su capacidad para dirigir el aparato administrativo”.

Portugal asegura que ve difícil que Choquehuanca pueda “alcanzar las alturas” que alcanzó la Vicepresidencia en la época de Morales. “Lo que sí puede alcanzar por estos trucos de crear contradicciones internas y aprovechar las contradicciones externas en pos de un equilibrio de poder”, asevera.

“Choquehuanca sabe que hay un vacío que hay que explotar; lo que habría que ver es si esa conducta es beneficiosa para la oposición y para Bolivia”, opina este experto.

En cambio, en la visión de Marcelo Arequipa, el vicepresidente tendrá “un peso importante” en el gobierno. Primero tendrá que ser el que establezca líneas de acción o coordinación en la Asamblea Legislativa con toda la bancada del MAS, organizar la bancada, que además representa mucho más a lo orgánico del MAS que a aquello que se conocía como “los invitados”. 

“En segundo lugar con el otro factor de poder que hay en Bolivia, que son las organizaciones sociales. No sé si le va a alcanzar para acercarse a los comités cívicos que es la otra frontera en el campo organizacional, pero la articulación que haga el vicepresidente entre el Legislativo y las organizaciones será en gran medida aquello que le dé gobernabilidad a Luis Arce. David tiene la llave como para generar escenarios de gobernabilidad óptimos para el presidente”, asegura el analista.

 

Punto de vista
carlos valverde Periodista y analista
 

¿Por qué no se refirió a los 2/3?

Todo este relato, esta construcción de palabras, demuestra que son tremendamente antropocentristas: “nosotros somos el todo del mundo”. Sabrá él por qué lo dice así y cuál es su objetivo, pero yo me pregunto: si todo es como dice, ¿por qué no se refirió a los dos tercios? 

Para volver al “no soy yo, somos nosotros”, ahí sí vas a probar que es el “no soy yo, somos nosotros”. Necesitamos que casi todos estemos de acuerdo para que esto corra, para que las leyes se aprueben de otra manera, pero siempre reconociendo al otro, conversando con el otro, escuchando al otro. 

Hubiera sido lindo que don David Choquehuanca nos hubiera hablado de eso y hubiese dado un ejemplo práctico de todo ese relato, porque no es otra cosa que un cuento; un relato. Buenas intenciones. Que todas sus buenas intenciones se demuestren de manera palpable; me parece que todo esto tiene que encontrar la realización de lo que está hablando. Aterrizá. Todas las aves necesitan ese equilibrio en su ala derecha y en su ala izquierda porque si no van a volar mal.

¿Cuál es la mejor manera de poder tocar lo que está diciendo? En los dos tercios. Creo que hay dos discursos: el de Arce, confrontacional; y este, dulce, bienintencionado, bondadoso, súmenle adjetivos calificativos, no epítetos. ¿Dónde aterriza este discurso? En los dos tercios.

Estos dos discursos nos demuestran que uno de los dos se va a imponer, uno de estos dos discursos se va a imponer, porque si no, no coinciden y entonces ahí se rompe el discurso de Choquehuanca y le da paso, le cede al discurso confrontacional de Arce. ¿Cuál de los dos será el discurso que se impondrá para vivir bien? ¿Para que haya un abi ayala? Para que todos seamos libres y sin dueño. ¿Dónde nos colocamos? ¿Dónde nos ubicamos todos?

Como discurso, bonito. Dulce. Pero quiero palparlo, quiero tocarlo. La única manera, el único espacio donde aterriza este discurso es en los dos tercios, en el reconocimiento del otro, en la otredad. Todo el discurso está en los dos tercios, la síntesis del discurso de David Choquehuanca está allí.

 

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