Movimiento San Isidro

Los artistas alzan la voz en Cuba en un movimiento que apunta a unificar las protestas

La situación de la isla vista desde Bolivia; para una luchadora por la democracia, se trata de un movimiento que traspasa los intereses sectoriales; para un militante del MAS, se trata de un movimiento fabricado. El analista boliviano Eduardo Gamarra sostiene que este es un “hecho único en 60 años”.
domingo, 20 de diciembre de 2020 · 00:01

Fernando Chávez Virreira
 Periodista

 

“Todos somos Movimiento San Isidro”, “Exijo libertad para mi pueblo”, “Abajo los Castro, Cuba quiere libertad”, dice parte de una canción del colectivo “Cubanosi” en las redes sociales. Un movimiento de protesta de los artistas cubanos que se inició el 28 de noviembre reclamando libertad de expresión ha crecido en las últimas semanas y está siendo seguido por todo el mundo. 

Ese 28 de noviembre, más de 200 artistas, intelectuales y activistas, protestaron en las puertas del Ministerio de Cultura, luego de que la Policía desalojara por la fuerza a un grupo de jóvenes en huelga de hambre.

“Los artistas e intelectuales cubanos repudiamos, denunciamos y condenamos la incapacidad de las instituciones gubernamentales en Cuba para dialogar y reconocer el disenso, la autonomía activista, el empoderamiento de las minorías y el respeto a los derechos humanos y ciudadanos”, dijeron los manifestantes en un pronunciamiento.

Por el otro lado, en lo que ya se conoce en Cuba como el Día Cero, a partir del 1 de enero de 2021 el Gobierno pondrá en vigencia una reforma monetaria y salarial que prevé aumentos de hasta un 525% al salario mínimo, pero que elevará, por ejemplo, el precio del pan unas 20 veces.

¿Qué está sucediendo en la isla? ¿Se trata de una “revolución silenciosa” que apunta a un cambio de régimen?

“Esta manifestación que vimos la semana pasada fue única; yo diría única en 60 años y la respuesta del Gobierno ha sido la misma de siempre. Cuba ha cambiado, pero al Gobierno,  al no democratizarse, al no entender la situación en la que se encuentra, le esperan tiempos muy duros; no estoy vaticinando el cambio de régimen , pero sí tiempos muy difíciles”, estima el politólogo boliviano y docente de Ciencias Políticas en Florida International University, Eduardo Gamarra.

“La oposición ha crecido en Cuba, producto de lo que están viviendo; los artistas, a propósito, no son grandes admiradores de Trump y quizá se los identifica más como un movimiento pro libertad de expresión, pero no pro capitalismo. Esa apertura que promovió Obama generó este tipo de grupos; tuvo un impacto positivo en Cuba, generó diversidad de opiniones y obviamente la apertura comunicacional también. Esa apertura hace que a la gente no se la pueda manipular como la manipulaban durante los últimos 50 años. Ya nadie cree que es culpa de Washington, porque estos grupos ya tienen mucha autonomía de acción”, estima el analista internacional.

Según relata Gisela Derpic, activista  por la democracia y que apoya desde Bolivia esta causa, el movimiento nace como una iniciativa de artistas frente a la intencionalidad manifiesta del Gobierno cubano de restringir sus derechos en condición de artistas a partir de la publicación de ciertas disposiciones legales, que afectan en el fondo la creatividad. “Es necesario señalar que no hay creatividad si se restringen las libertades. La creatividad es hija de la libertad y por lo tanto tampoco hay arte auténtico en un contexto en el que las libertades son restringidas”, afirma.

“Es un movimiento, inicialmente, por los derechos de los artistas, libertad de expresión, de asociación, de manifestación, pero como suele suceder con cualquier lucha por las libertades, ellos van descubriendo (esto es una impresión personal), cómo su causa se vincula con los movimientos de otras personas, como las mujeres que luchan por sus parientes detenidos, como la gente que reclama por la carestía de las cosas, etcétera. Y esta movilización rebasa los límites de un interés meramente sectorial”, agrega. 

Para Derpic, “esto es lo maravilloso del Movimiento San Isidro que está conformado por 14 personas que entran en una huelga de hambre;  hay más, pero 14 son los visibles, que luego se convierte en una huelga de sed y que finalmente es intervenida por el régimen con el pretexto de que estuviesen siendo vulneradas las disposiciones de bioseguridad por la pandemia de Covid. Este movimiento se convierte en una suerte de punta de lanza de una gran movilización ciudadana que yo creo que va a ir creciendo”.

Uno de los personajes más visibles de este movimiento, Luis Manuel Otero Alcántara, anunciaba una tarde: “Voy a la calle y es posible que no vuelva”, pero volvió, no lo detuvieron. Anamelis Ramos, otra integrante del Movimiento San Isidro que fue detenida por una patrulla integrada por mujeres, vaticina que la transición en Cuba ya comenzó.

Según cuenta Derpic, los movilizados en la isla dicen: “No saben qué hacer con nosotros, saben que ya no les va a dar resultado llevarnos presos, porque detrás habrá otros que harán lo mismo, saldrán a las calles y si nos detienen y nos sueltan y volvemos a nuestra casa y nos quieren reducir, vamos a volver a salir”.

“Lo que pasa es que la transición está en un momento muy importante que desde mi punto de vista, como defensora de DDHH, como una militante de la democracia, suscribo la necesidad del apoyo militante que desde afuera, por vías pacíficas, hay que prestar a este movimiento de jóvenes artistas que creo que son, sin habérselo propuesto, la vanguardia de la lucha por las libertades y por la democracia en Cuba”, dice la activista.

Según su visión, es como si el aparato represivo ya estuviera calculando sus posibilidades, porque tampoco ellos han tenido la experiencia de actuar siendo mirados desde afuera. “Ahora se está controlando con la opinión pública, no sólo de Cuba sino del mundo entero. Se rumoraba que iban a cortar internet; es posible que lo hagan, pero seguramente el costo sería muy grave”. 

“Joe Biden ha expresado su enorme preocupación y su conminatoria a que no se detenga a los miembros del Movimiento San Isidro. La UE también se han manifestado y Alemania es probablemente el que más ha elevado la voz de respaldo”.

“Cualquier movimiento sectorial, cuando se articula con otros, deja de ser sectorial y se convierte en un movimiento en el mejor sentido de la palabra, político; no político partidario, sino que se orienta hacia la transformación del Estado y de la sociedad en función de derechos, demandas y libertades y eso es lo que está pasando con el Movimiento San Isidro”, dice.

 

Un movimiento  fabricado

Según el criterio del abogado y periodista Hugo Moldiz, conocedor de la realidad cubana,   lo que está ocurriendo en Cuba “es un movimiento  que no niega la institucionalidad del Estado, pero que está demandando una nueva forma de relacionamiento entre el Estado y la sociedad civil, en este caso particular entre el Estado, las instituciones de cultura, y los artistas”.

“Hay evidentemente un movimiento contrarrevolucionario fabricado, que es el del Movimiento San Isidro, donde si rastreas quiénes son sus protagonistas, vas a convenir en que, o no son artistas, o son artistas de la periferia, con poca incidencia en el movimiento cultural cubano.

Según la visión de Moldiz,  hay jóvenes artistas, muchos de ellos reconocidos, que no están contra la revolución cubana, contra la institucionalidad, pero lo que sí demandan es una nueva forma de relación. 

“La crítica siempre ha estado presente en la revolución cubana, contrariamente a lo que se cree. Son dos cosas distintas; quienes desde la cultura y con fines exclusivamente culturales plantean darle un remezón a las instituciones de la cultura, que como en todo Estado, tienden a anquilosarse. Es un remezón para que se pongan en función de las condiciones del siglo XXI, en los desafíos que tiene la Revolución cubana en medio de una América Latina compleja en los últimos años”, afirma. 

Está claro - agrega Moldiz- cuando ves los dos manifiestos del Movimiento San Isidro, van más allá de la cultura y en los hechos califican, como se hace desde Miami y desde el Gobierno de EEUU, de dictadura al Gobierno cubano y de plantear un eje de articulación que va en contra de la institucionalidad cubana. En la primera hay planteamientos legítimos, no contrarios a la revolución y en la segunda, de manual, de querer ir calentando la calle para generar movimientos contra la institucionalidad. 

“La calle ha dejado de ser un territorio exclusivo de la izquierda, la han tomado en Venezuela, en Bolivia. En Cuba pretenden hacer eso también, calentar la calle, sin éxito hasta ahora porque pocos días después del Movimiento San Isidro, no ha pasado absolutamente nada y más bien ha habido una respuesta de los jóvenes cubanos, militantes o no del partido de la Unión Juvenil Comunista, que han hecho una gran concentración de apoyo a la revolución”.

 

La unificación de la moneda

A partir de enero de 2021, Cuba eliminará el peso convertible (cuc). La isla cuenta con dos monedas desde hace 26 años. El peso cubano (cup), utilizado por el Estado para pagar salarios y cobrar los servicios básicos,  y el peso convertible (cuc), cuyo valor es igual al dólar y equivale a 24 cup. Con esta medida las autoridades buscan eliminar distorsiones de la economía.

Esta medida, según estima el politógogo y experto en marketing político  José Rafael Vilar (miembro de la Asociación Iberoamericana de Consultores Políticos y de la Organización de Consultores Políticos de América Latina)   significará eliminar una distorsión muy complicada del sistema monetario  cubano: la coexistencia de dos sistemas monetarios oficiales, el peso cubano convertible (cuc) y el peso cubano (cup), aparte de la vigencia en circulación -dependiendo de la época política con más o menos legalidad o permisividad- de monedas extranjeras “fuertes”, básicamente el dólar estadounidense y el euro. 

“En segundo lugar, sincerará en buena medida, o, al menos, eso se espera, la microeconomía de la población, al eliminar subsidios que terminan distorsionando y conflictuando la economía (como el de los carburantes en Bolivia: se decidió como coyuntural y temporal y terminó permanente, drenando grandes egresos por importaciones y desincentivando inversiones en el sector), aunque eso conllevará una inflación -me atrevería que decir: hiperinflación- de los precios de los productos básicos y servicios”.

Según explica Vilar, por lo pronto es una “revolución de sinceramiento de las relaciones económicas domésticas y del Estado que tenderá a concluir definitivamente lo que fue fundado, en lo económico interno, a partir del período 1962-1968. La medida del éxito o fracaso será dada por lo que pueda avanzar o se la mediatice con contramedidas”.

Para Gisela Derpic, el Gobierno cubano, con su gran manejo  de información y propaganda, “pretende disimular con una reforma monetaria que quieren hacerla aparecer como una panacea cuando en realidad es una vergüenza”. “Es una cosa tramposa que va a generar dificultades mayores a las personas y no resolverá los problemas de fondo, que tienen que ver con una estructura autoritaria de poder sobre la que habría que preguntarse si es incompetente para manejar bien la economía; en 61 años han destrozado Cuba de una manera terrible”.

Según Hugo Moldiz, “el Estado se estaba desangrando porque lo que compraban en dólares lo vendían en cuc, pero esa moneda fuerte no servía para comprar afuera. La necesidad de unificar la moneda en Cuba es una demanda de hace años, para lo que han ido preparando las condiciones muy lentamente, dadas las condiciones del bloqueo y las dificultades”.

Y para  Vilar, “en la lógica de lo que fueron similares medidas de sinceramiento en el llamado campo socialista a fines de los años 80 e inicios de los años 90, el desconcierto y consecuente descontento debería convertirse en un fuerte crecimiento y suplencia de la oferta privada pero eso no está, al menos por ahora, aceptado como posibilidad para el Estado”.

Punto de vista
eduardo gamarraPolitólogo y docente 
 

  La economía inviable de Cuba

 La situación en Cuba no es diferente a la que está viviendo el resto del mundo; Cuba tiene Covid, aunque lo ha  manejado mejor que otros países. El problema central de Cuba es que tiene una economía inviable, que desde 1959 depende de la caridad externa. Dependió durante más de 30 años de la Unión Soviética;  cuando colapsó la URSS pasó por un periodo muy difícil y de repente apareció Venezuela, pero ahora está en un colapso total y Cuba está sufriendo lo mismo. Las industrias que Cuba tenía y que le daban algo de respiro, sobre todo el turismo europeo,  ha sido el más afectado del mundo.

 La política de apertura de EEUU llegó a su fin, por dos motivos, primero por las acciones de Trump, pero a la vez porque el Gobierno de Cuba hizo poco para responder de manera amistosa a una apertura. Cuba no se democratizó, no abrió su economía como se preveía y entonces la situación económica es absolutamente inviable; no hay forma de que salga de su situación actual si no encuentra otro padrino y no veo un padrino en el vecindario. 

La posibilidad de Cuba de acceder a subsidios no existe y con la característica cerrada de la economía cubana,  tampoco hay grandes perspectivas de inversión externa. La situación es dramática y siempre ha habido protestas en Cuba, pero el Gobierno tenía la posibilidad de reprimirlas, pero ahora la situación está cambiando de manera dramática. 

El problema que siempre ha tenido Cuba es la convertibilidad, inclusive desde el problema de cómo calcular el PIB cubano, pero gran parte de su problema era que como estaban indexados a la economía soviética era muy difícil hacer cálculos reales. Lo que Cuba intenta hacer en el contexto actual es ver cómo logra acceder a recursos internacionales y la convertibilidad de su moneda es lo más urgente. 

No estoy diciendo que van a ir al fondo, pero nos estamos aproximando al momento en el que Cuba va a solicitar asistencia internacional, como la solicita Bolivia,  para acceder al BM, al BID, a diferentes mecanismos para financiar proyectos de infraestructura y desarrollo. Creo que en ese sentido, la inviabilidad donde está Cuba, la obliga a tomar este tipo de decisiones.

 

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