El reto de hoy es como hacer encarar el desafío de la pandemia

China y Corea del Sur, dictadura y democracia, dos ejemplos de cómo enfrentar el coronavirus

Uno construyó dos hospitales en una semana; el otro no usó medidas de fuerza, se concretó a controlar a la mayor cantidad de poseedores del virus.
domingo, 22 de marzo de 2020 · 00:00

Carlos Decker-Molina Periodista boliviano radicado en Suecia

 

“No busques el cielo ni el infierno en el futuro. Ambos están en el presente” 

Shams ad-din Tabrizi, místico persa (1185-1248)

Las pestes generalmente llegan cuando la gente está más desprevenida, esto es, cuando nadie está pesando en ellas. Coronavirus (Covid- 19) llegó en avión, en tren de alta velocidad, en barco turbo, en bicicleta y a pie. Según la OMS más de 114 países sufren las consecuencias  (la estadística es del 14 de marzo)

El problema tampoco es su origen geográfico (China). A Suecia, desde donde escribo este texto, llegó con las familias que se fueron a esquiar al norte de Italia en la vacación escolar de invierno y con los persas que viajaron en la misma vacación a Irán a saludar a sus familias.

El reto de hoy como hacer frente al desafío. Hay dos ejemplos que son antinomias políticas e ideológicas: China una dictadura y Corea del Sur una democracia.
 
Ideología

Ambos países han logrado controlar y/o casi derrotar al Covid-19.  Mientras en China se reportaba una baja considerable de contagiados, en Corea del Sur también bajó a niveles llamados “normales”. En ambos países hay todavía pacientes en los hospitales, pero, la vida retorna a una cierta normalidad.

China usó su capacidad dictatorial y construyó en una semana dos hospitales y cerró a cal y canto a 750 millones de personas en Wuhan. Destituyeron a dos funcionarios de Hubei por no haber dado informaciones fidedignas. El problema en las dictaduras es la información falsa y/o adulterada, parten del principio de que la información negativa “daña la imagen del gobierno/partido”.

Algo parecido o quizá más elocuente se presentó en Irán. Al principio negó la epidemia, algún Ayatolá se animó a lanzar una teoría de la conspiración, otro Ayatola habló de pecados y sanciones celestiales por los pecados occidentales de la permisividad sexual, hasta que finalmente el gobierno teocrático tuvo que aceptar la realidad a costa de miles de muertos anónimos enterrados en secreto y en fosas comunes.

Corea del Sur, al ser una democracia, no usó medidas de fuerza, se concretó a controlar a la mayor cantidad de posibles poseedores del virus, no importaba que los controlados no hay tenido todos los síntomas. 

La otra medida de Corea del Sur fue la información fidedigna, clara y llana. Finalmente usaron la cibernética, este último método ha sido criticado por la violación de la privacidad. Se sostiene que recuperaron alguna vieja ley para que las autoridades rastreaban a los posibles contagiados siguiendo  las huellas cibernéticas de las tarjetas de crédito usadas en el exterior y por las llamadas telefónicas hechas desde el exterior. Todos los “localizados” fueron convocados a someterse a exámenes y pruebas. 

Es posible que los sistemas democráticos no tengan otra alternativa que usar algunas leyes perdidas en algún código que les permita asumir una responsabilidad en base aun cierto autoritarismo. 

Por ejemplo en Suecia el derecho a manifestarse políticamente está inscrito en la Constitución, a pesar de ello el gobierno ha suspendido todo tipo de reunión pública que llegue a las 500 personas. Sin embargo, las instituciones afectadas como teatros, ópera, estadios deportivos, han suspendido sus funciones, en algunos casos han reducido la venta de entradas a una veintena, pero la perspectiva es el cierre de esos centros culturales  deportivos.

Sistemas de salud

Un pasajero que regresó de China a   Estados Unidos   se sintió resfriado y ante el temor de haberse contagiado de coronavirus fue a una sala de emergencia en Miami a por unos análisis. Tras las pruebas, el médico que lo atendió le dijo que no era nada de qué preocuparse, le recetaron unos medicamentos para el malestar y la mandaron a casa. Un par de semanas más tarde le llegó una carta con una cuenta de 3.000 dólares por la atención y las pruebas que le habían hecho. 

El doctor Anthony Fauce, jefe del Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas de   EEUU, admitió que el sistema de salud del país “ha fracasado”. En audiencia ante el congreso dijo: “Nuestro sistema no está orientado para lo que necesitamos en este momento”.

Los que defienden el sistema privado suelen ser los que tienen dinero para comprar sus propios seguros de salud. 

El sistema público funciona muy bien en los países de la Unión Europea, pero hay diferencias, por ejemplo, en España donde la atención sanitaria es gratuita, algo que no pasa en Suecia, donde se abona unos 15 euros por consulta y unos 20 en caso de especialista, pero el paciente que llega a acumular al año 110 euros de pagos, continúa la atención gratuitamente.

 Los precios valen para una consulta como para una operación del corazón o un cáncer terminal.  Los niños hasta los 16 tienen atención gratuita.

En la UE existe una tarjeta de sanidad para todos sus ciudadanos, lo que implica que, si un español o italiano llega a Suecia, puede acudir a los servicios de salud, los costos suecos son rembolsados por el sistema de salud del país del paciente. Lo mismo si un sueco usa los servicios de Grecia. El sistema público no deja de atender si al paciente le faltan los 15 o 20 euros, se los cobrará más tarde.

 

Credibilidad e individualismo

Los ciudadanos que tienen credibilidad tanto en su sistema político como en las instituciones sanitarias suelen aceptar algunas medidas extremas como la “autocuarentena”. Un amigo que llegó con pareja y dos hijos de un viaje al norte de Italia se sintió enfermo a las 24 horas de su arribo, se quedó con su familia en casa en cuarentena voluntaria tal como lo exigen las instituciones sanitarias. Hay controles de temperatura que deben ser reportados a un teléfono para saber si necesita otro tipo de ayuda.

La credibilidad es vital en estos casos extremos en que el futuro está, en parte, en manos de instituciones que no tienen por qué entender el voluntarismo individualista. 

Como está comprobado científicamente que el virus es mortal para los mayores de 65 años que tengan, además, enfermedades adyacentes como diabetes, enfermedades coronarias y respiratorias, han aparecido en los edificios de viviendas unos cartelitos que dicen: “les compramos su comida o le hacemos algún recado, llame al siguiente celular. Las compras le dejaremos en la puerta de su apartamento. Su vecino”.

Naturalmente, en toda sociedad están los supremacistas que piensan que no necesitan ayuda de nadie y tampoco la dan. Son los que suelen protestar y/o quejarse de las orientaciones y regulaciones de las autoridades. “A mi no me van a obligar a nada. Yo sé lo que debo hacer”. Este personaje es el primer eslabón de la cadena de contagios. Incluso cuando está contagiado suele decir el supremacista: “No es nada. Es un resfrío”.

 

La ciencia no tiene militancia

La ciencia no funciona mejor con el apoyo o la condena política, es lo que es y a veces es experimental como es el caso del Covid-19.  No hay vacuna. En los medios sociales se escribe que hay vacuna en Cuba, Rusia, Egipto e Israel. En todos los países con alta tecnología hay estudios avanzados entre esos países figuran Noruega, Corea del Sur que ha hecho pruebas en animales, Israel tiene en una fase final. Alemania anunció que la tendrá lista en el otoño europeo y Chiina y EEUU también están trabajando en este desarrollo. 

Los políticos no son muy afectos a la ciencia, el caso más típico se está dando en Inglaterra con la llamada “inmunidad del rebaño”.

La idea de los asesores de Boris Johnson es “gestionar el contagio” de la enfermedad para inmunizar lo más posible a la población. De acuerdo con esta teoría (que tiene su asidero) quienes están en riesgo de infección pueden estar “protegidos” porque están rodeados de personas resistentes a la enfermedad. 

Los científicos críticos (han escrito una carta abierta y son 229) señalan que la “inmunidad del rebaño” podría funcionar si el 60% de la población hubiese sufrido la enfermedad, lo que significa poner en peligro a gran parte de la población, “en forma conservadora estimamos que centenares de miles de muertes”. Sin embargo, en  los últimas días  Johnson ha retrocedido un poco al cerrar las escuelas y colegios.

La ciencia y la política no tienen aproximaciones. La ciencia es exacta y real, para llegar a esa exactitud pasa por lo experimental que la refuerza. La política es “la ciencia” de lo posible, pero tiene un cimiento ideológico y religioso que en estas circunstancias la convierte en el instrumento más débil. 

Cuando pase la pandemia espectaremos la caída de muchos políticos, unos por exceso y otros por escasez de medidas. No habrá compasión.

 

La prensa y los periodistas

La otra diferencia de los sistemas políticos es la función de la prensa; mientras que en  China está censurada y es un vocero oficial del gobierno/partido el que repite lo que el estado o el gobierno quiere, en Corea del Sur la información es concreta y objetiva sin abrir posibilidades a la especulación. 

En UE la mayoría son sociedades abiertas con las excepciones de la “democraduras” de Polonia, Hungría, República Checa y algunas más, cuenta con medios estatales llamados “public service” (el original es la BBC de Inglaterra como la DW de Alemania o la SR y STV  de Suecia). Finlandia y los otros países del norte son absolutamente independientes del gobierno de turno, lo que hace posible la crítica. 

Son medios que no especulan, no improvisan, no son altoparlantes de empresas médicas o de farmacia y tampoco de partidos ni de ideologías. Las poblaciones de esos países le tienen entre 90 y 100% de confianza, ésta ha sido ganada gracias a que sus noticias son contrastadas, las fuentes deben ser siempre más de dos y son puestas en el contexto en que se originó la noticia.

 

Infodemia

La infodemia es la información infectocontagiosa y falsa que circula en los medios sociales y que tiene fines oscuros e ignominiosos, además de tener un alto grado conspirativo. Es infectocontagiosa porque los incautos envían por la red a sus amistades que multiplican el efecto cruel.  Citaré los cuatro principales virus de la infomedia:

1. El virus ha sido creado en Inglaterra en el Pilbright Institute en 2015. Circula en EEUU y en algunos países de la UE. Su intensión es crear desconfianza en la industria de fármacos. Es decir “inventan” un virus para vender la vacuna. 

2.  El virus es una bio-arma de China. Se difunde sobre todo en EEUU. El conservador Washington Times publicó en enero que el coronavirus podría haber “escapado” de un laboratorio chino. Uno de los difusores ha sido sometido a juicio.

3. El virus es un ataque contra China, “ataca solo a los chinos han”.  Tiene el mismo carácter del anterior solo que a la inversa, es decir el ataque es de EEUU contra China. Es citado Mike Pompeo como uno de los gestores y hacen alusión a un discurso en una reunión de seguridad y defensa. Ha circulado sobre todo en Rusia y Georgia.

4.  El virus es producto de la sopa de murciélago que consumen los chinos. Una investigación de France 24 señala que los cortes de video que se mostraban como prueba de la afirmación, habían sido hechos en la isla de Palau en 2016. En Wuhan y en otros lugares de China la sopa de murciélago no está en ningún menú. Ésta ha sido la más racista de las teorías conspirativas que, hace suponer que la comida china es sucia.

Toda pandemia o guerra tiene pescadores en río revuelto. “Haz un clic aquí para la cura del coronavirus”, es el mensaje de un médico misterioso, si hace el clic se llega a una página “confiable” de Docusign, pero en realidad es una web creada por delincuentes que se apoderan del nombre del usuario y contraseñas que los llevan a las cuentas bancarias y a las tarjetas de crédito.

 

La economía

Los efectos suponen otra crónica. Hay quienes vaticinan la caída del capitalismo global. Los gobiernos están obligados a apoyar a su industria y comercio afectados. Por razones de espacio sólo daré el ejemplo de Suecia. El Banco del Estado ha inyectado un crédito de millones de millones de coronas gratis a los bancos privados para que éstos ofrezcan créditos a las empresas afectadas. 

La Central Sindical de Trabajadores y la Central de Empresarios se han puesto de acuerdo para bajar los salarios a condición de bajar el tiempo de trabajo evitando de esa manera el despido. Sin embargo, algunas empresas medianas han comenzado a “prevenir” despidos, la medida supone el despido temporal o definitivo. Las más afectadas son empresas de transporte, turismo y restaurantes, estos últimos han lanzado propuestas de vender comida online, es decir hacen servicios a domicilio. 

Personalmente tenía un viaje de estudios a países de la ex URSS, que ha quedado en suspenso hasta otra oportunidad menos peligrosa. Mi mujer y yo estamos, más o menos, encerrados voluntariamente. Salimos a lo necesario como compras en el super. Lavarse las manos lo hemos hecho siempre, no tocarse nariz, ojos y boca es más complicado; hay un método y es romper la necesidad tomándose las dos manos, es como rascar un lugar que no escuece.  

La peste de Camus es una buena lectura para pasar el encierro voluntario u obligado. Obedecer lo que dice el doctor Rieux por su ética y moral y seguir la voz del periodista Rambert, que cuenta todos los colores de una epidemia, el amor, la solidaridad, la envidia, la bronca reprimida y los traficantes del dolor.

¡Suerte!

 

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