Análisis internacional

López Obrador, el presidente que empeora

El autor analiza los errores y consecuencias negativas del mandatario mexicano en cuanto a democracia, violencia, economía y pandemia.
viernes, 10 de julio de 2020 · 00:00

José Ramón López Rubí 
Politólogo mexicano Latinoamérica21

Se ha cumplido año y medio del gobierno de AMLO y dos años de su victoria en la elección presidencial. ¿Cómo va México? Muy mal. Hay pocos aciertos y buenos resultados, mentiras varias y relevantes, y muchos más errores y consecuencias negativas. 

Aciertos y buenos resultados (me refiero al gobierno federal y al partido del presidente en el Congreso federal): el aumento al salario mínimo, una reforma sindical con potencial democrático, una reforma contra la “industria” de los recibos fiscales fraudulentos, una propuesta de ley de etiquetado informativo de alimentos, y poco más. Sobre el salario mínimo hay que agregar que uno o dos aumentos como el realizado son insuficientes, no deben ser en sí mismos el objetivo final, y que hubo apoyo de representantes empresariales.

Mentiras: cuatro fijas y relevantes: 1) todos sus críticos son conservadores/derechistas y corruptos/defensores de la corrupción. Algunos lo son, muchos otros no. 2) Los críticos y opositores pretenden llevar a cabo un golpe de Estado. Pero ni hay condiciones para un verdadero golpe de cualquier tipo ni hay verdadera evidencia de ningún tipo para afirmar lo que afirman. 3) El Instituto Nacional Electoral (INE) no garantiza elecciones democráticas y es parte del golpismo. Y sin embargo… López Obrador triunfó en una elección organizada por el INE; obtuvo el poder presidencial no a pesar del Instituto, ni luchando contra él, sino por haber obtenido más votos que sus competidores en una elección democráticamente garantizada por el INE. 4) El triunfo en 2018 es la primera victoria electoral “del pueblo” en un siglo y el inicio de “la democracia verdadera” en México. 

En realidad, se ha tenido un régimen democrático durante todo el siglo XXI y la llegada de López Obrador al poder es la tercera alternancia partidaria en la presidencia. Tercera alternancia democrática. Antes de AMLO sí hubo una transición a la democracia, lo que no hubo es consolidación democrática; hubo, entonces, transición pero casi de inmediato deterioro político-institucional, relevante y constante.

Errores y consecuencias negativas, en cuanto a democracia, violencia, economía y pandemia: como se sigue del punto 4, no hay gran reforma política democratizadora. AMLO y su brazo legislativo no han democratizado la vida político-partidaria mexicana, tampoco han hecho nada para mejorar sustancialmente el federalismo. El presidente ha simulado tomar decisiones más democráticas apelando retóricamente al “pueblo” mientras instrumenta “consultas populares” que reprueban cualquier examen exigente (lea esto y esto). 

También está intentando recentralizar poder en el Ejecutivo federal. Hoy no hay ni primera ni nueva transición democrática y sigue habiendo deterioro del régimen democrático. Los ataques al INE son parte de ese deterioro y del riesgo de caída de la democracia/restauración autoritaria –el riesgo no es de desconsolidación–, pues, a) este proceso incluye al deterioro pero no necesariamente viceversa, y b) nunca hubo consolidación cabal, sino mera supervivencia en medio del deterioro.

Sobre la violencia, basta decir que la inútil “guerra” contra las drogas y el narco no ha sido cancelada sino formalizada –con un acuerdo presidencial que pretende legalizar la militarización– y al mismo tiempo desintensificada, a pesar de lo cual los homicidios han aumentado: de diciembre de 2018 a mayo de 2020 se cometieron, según registros oficiales, 53.628, habiéndose cometido 45.582 en los dos años previos. 2019 es el año más violento de la historia contemporánea de México. 

“La guerra” es el contexto histórico de la hiperviolencia homicida y uno de sus factores causales principales. En este asunto López Obrador se parece mucho al expresidente Calderón.

En economía, los malos resultados superan por mucho a los buenos. Como dice el exsecretario de Hacienda obradorista, Carlos Urzúa, “ya veníamos enfrentando problemas desde el año pasado y la crisis de la Covid-19 nos hundió y nos mandó por una espiral hacia abajo; pero el problema ya se veía venir desde antes”. 

López Obrador logró que la economía no sólo no creciera, sino que decreciera .1% en 2019. Cerró ese año con la inversión pública a menos de 3% del PIB, lo que significa que el presidente supuestamente postneoliberal gasta menos que los anteriores presidentes neoliberales. 

Si no hay ingresos públicos suficientes, por la estructura tributaria y la tradición de no pagar impuestos, ¿por qué AMLO, supuestamente de izquierda y supuestamente genial, nunca hizo ni intentó una gran transformación fiscal? En vez de usar su legitimidad electoral para iniciar su gobierno con una reforma fiscal progresiva/progresista, prefirió desperdiciar más de 100 mil millones de pesos en un aeropuerto y pagar indemnizaciones a quienes se les canceló la construcción.

 Eso redujo la confianza empresarial y contribuyó a bajar la inversión privada en alrededor de 4% para el fin de 2019. Sobre la influencia de y la respuesta económicas a la pandemia escribiré después.

La gestión obradorista de la crisis pandémica como tal ha sido desastrosa. Algunos hechos: López Obrador minimizó el problema, diciendo que era menos que una influenza; difundió mensajes pidiendo a la gente salir, pasear y comer en restaurantes mientras otras autoridades ya pedían hacer cuarentena; mintió al decir que su gobierno estaba preparado desde enero; nunca ha usado cubrebocas dentro de México; y el 26 de abril dijo que había “domado” la pandemia.  Dos meses y medio después, el gobierno ha tenido que reconocer más de 30 mil muertes. 

Pero hay más: esa cifra es una subestimación provocada con la decisión de no hacer testeos masivos. Como no hay pruebas suficientes, los datos oficiales son insuficientes para dar cuenta de la realidad; como el dato oficial sobre pruebas es confiable, pues refleja la intención gubernamental de hacer pocas, el dato oficial sobre muertes no es confiable, pues con su origen no puede reflejar ni el total de casos reales ni ser una estimación realista. 

Ese total al día de hoy probablemente ronde los 100 mil muertos. AMLO es uno de los peores gestores de la pandemia en el continente americano, junto a Trump y Bolsonaro.

De López Obrador no puedo esperar sino más deterioro político y económico. Es el presidente que empeora: ha empeorado como presidente y ha empeorado a un México que ya tenía mucho mal. 

 

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