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Las prioridades del Gobierno del MAS

La plataforma UNO critica la aprobación de leyes innecesarias en tiempos de pandemia, la falta de institucionalidad y el abuso de poder de una justicia que controla el Gobierno.
domingo, 4 de abril de 2021 · 05:00

Pablo Zavaleta Reyles Plataforma Ciudadana UNO

El popular refrán  “por sus obras los conoceréis” tiene su fuente en la Biblia (Mt 7, 16 y Lc 6,44) y es la mejor manera de conocer a las personas, las organizaciones y principalmente a los políticos.

Un aspecto fundamental que se destaca en múltiples situaciones a la hora de confrontar problemas es cómo se establecen los “criterios de priorización”, ya que ellos reflejan normalmente lo que le importa a quien toma una decisión.

Las acciones del actual gobierno demuestran claramente cuál es su orden de prioridades… ¡y no es la salud de los bolivianos, la economía de nuestro país, la convivencia pacífica o, mucho menos, el cumplimiento de las leyes!

Repasemos las leyes que el MAS acaba de aprobar en las últimas semanas: primero, una ley que contempla la prohibición de paros de los profesionales en salud y faculta al Gobierno la  contratación de médicos extranjeros. Segundo, una ley que permite pagar a empresas chinas y rusas por obras cercanas a su predilección por el concreto. Tercero, la amnistía e indulto para todos los autores de terribles crímenes, que además causaron espanto, destrozos y dolor (quema de estaciones policiales y de los buses PumaKatari, incendio de las casas del exrector de la UMSA y de una periodista, bloqueo del oxígeno medicinal, asesinato con francotiradores de gente que venía desde Potosí, etcétera).

¡Ninguna de estas leyes tiene nada que ver con la emergencia que vive el país!

Sobre la ley de emergencia sanitaria  hay que señalar que el derecho a la huelga, como método de defensa frente a arbitrariedades, está consagrado en la Constitución. Al ponerla en vigencia, el MAS viola un derecho constitucional, lo hace vulnerando la jerarquía normativa y discriminando a un grupo específico: los médicos y el sector de la salud. 

¿Cómo pueden explicarse las prioridades demostradas con estas acciones? El gobierno prefiere limitar los derechos de los médicos a asignar recursos para salud, como se evidencia por las imágenes de pasillos atiborrados de cadáveres en bolsas negras en el Hospital Obrero de La Paz.  

Los médicos bolivianos y el personal de salud en todo el país están realizando una labor heroica y se pretende traer médicos de otros países para que cumplan el rol de esquiroles o rompehuelgas. Esto es, por decir lo menos, un acto de cobardía y abuso, clásico de los capitalistas más rapaces.

En el mismo ámbito de la salud cabe preguntarse ¿Dónde están todas las vacunas que el Gobierno viene presumiendo (aunque esté abanicándose con sombrero ajeno) haber conseguido? Que no haya mayores protestas por ello es una muestra más del agotamiento ciudadano frente a la corrupción y el abuso de poder omnipresente desde hace más de 14 años.

Respecto al tema de los pagos a las empresas chinas y rusas: el pagar a empresas extranjeras antes que atender las necesidades de la emergencia demuestra, de una manera inequívoca, que a este Gobierno le preocupan más los chinos y los rusos que los bolivianos.

Respecto a la amnistía e indulto para los que cometieron crímenes y delitos, refuerza el mensaje de que el poder otorga inmunidad promoviéndose así la impunidad de los poderosos y de los amparados por ellos. Bajo estas condiciones: ¿qué recurso les queda a los que sufrieron dichos crímenes?  ¿Tomar la justicia por mano propia?

La responsabilidad de los legisladores no es la de legislar según las pasiones del momento, sino la de anticipar normativamente que se puedan resolver los problemas o conflictos y asegurarse de que la solución de hoy no genere un problema mayor el día de mañana.

La institucionalidad es la única defensa que tiene el débil frente al poderoso. Por eso es que los regímenes totalitarios buscan destrozar la institucionalidad: porque los frena en sus abusos. Las acciones del MAS han apuntado siempre, de manera sistemática y sostenida, a la destrucción de cualquier institucionalidad, ya sea en la justicia, en el poder electoral, en la administración pública, o  en la salud. 

No parecen ser capaces de poder gobernar sin cometer abusos y, por lo mismo, buscan destrozar cualquier viso de institucionalidad que pueda, aunque sea de manera remota, representar un estorbo para actuar atrabiliariamente.

Respecto al cumplimiento de las leyes, ¿qué se puede decir frente a la omisión de juicio de responsabilidades, el apresamiento fuera de la ley de la expresidenta constitucional Jeanine Añez, vulnerando además su derecho a un debido proceso, y ante la persecución desatada contra ex ministros, comandantes y otros opositores durante los últimos días? 

No se necesita siquiera analizar la barbaridad que implica el detener a quien tiene, por motivo del rango del cargo desempeñado, derecho a un juicio de responsabilidades o el que el Poder Ejecutivo amenace a una jueza (Poder Judicial) por haber liberado a un acusado porque lo que la fiscalía presentó como “pruebas” ante su juzgado no cumple con el mínimo requerido para justificar la detención (mucho menos para sustentar el caso). 

La indefensión de cualquier ciudadano ante unos fiscales serviles y un poder judicial envilecido queda ilustrada con solamente señalar dos aspectos: la detención en horas de la noche a opositores políticos o el intentar secuestrar a un hijo para forzar al padre a entregarse. Esto sólo lo han hecho los regímenes más criminales: los nazis en Alemania, las dictaduras militares de Argentina, Chile o Uruguay de los 70. ¡Qué triste que esto esté pasando aquí en Bolivia! ¡Más triste todavía si dejamos que siga sucediendo y no actuamos!

Y lo peor es que estamos recién al principio de la gestión gubernamental. Con estos antecedentes, ¿qué nos espera?

Los criterios de priorización demostrados por este Gobierno dejan en claro que seguirá la tónica del accionar que demostraron a lo largo de los 14 años de su desgobierno: prepotencia, abuso y corrupción. Valdría la pena recordarle al MAS que fue precisamente por ese comportamiento que la ciudadanía en su conjunto se levantó y los echó del poder. Las acciones represivas y delincuenciales del Gobierno de Arce son una muestra de que no aprendieron la lección del 2019. Pretenden instalar un gobierno autocrático... como Evo. Así les va a ir.

 

 

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