¿Qué tipo de líderes está formando el MAS?

El partido de Morales, a través de Juan Ramón Quintana y otros operadores, está creando liderazgos políticos dogmáticos y autoritarios, estiman analistas.
domingo, 12 de septiembre de 2021 · 15:23

Juan Ramón Quintana, exministro de la Presidencia —junto con el expresidente Evo Morales y el diputado Héctor Arce—,  se ha convertido en el líder de los encuentros de formación ideológica de las juventudes del MAS, en los que insiste en un discurso confrontacional que, según analistas, está orientado a formar “soldados”, con un liderazgo dogmático y autoritario.

En julio, Evo Morales decía que “no va a haber reconciliación con fascistas y racistas, salvo que entendieran que nuestra ideología y nuestro programa está bien para Bolivia”. En el más reciente “V Congreso de la Confederación Sindical de Mujeres de Comunidades Interculturales de Bolivia”, realizado en Cochabamba, Morales repitió: “No puedo entender que algún hermano y hermana esté hablando contra Evo Morales (…) Hermano David  (Choquehuanca), no va a haber reconciliación. Aquí hay que derrocar al imperio y a sus lacayos, que es la derecha boliviana que nos quiere dividir so pretexto de renovación”.

En contraste y en una línea más conciliadora, el Vicepresidente afirmaba: “Tenemos que fortalecer, necesitamos de miles de líderes, sobre todo los jóvenes (…) cualquiera de nosotros puede ser el que conduzca próximamente (el partido), tenemos que anteponer a los intereses personales”.

En la inauguración de la escuela de cuadros, en mayo pasado, Choquehuanca dijo a las juventudes del MAS: “Despierten. Jóvenes rebeldes necesitamos. Los han vuelto bien educaditos, bien obedientes, bien sumisos, necesitamos despertar la rebeldía de los jóvenes. Somos millones, por eso nos tienen miedo”.

Esa misma narrativa “dura” caracteriza al exministro Quintana, que recientemente advirtió que para el MAS “la política es básicamente el ejercicio del poder para vaciar el bolsillo de los ricos y entregar a los pobres”.  Durante un discurso en un seminario político de su partido en el departamento de Santa Cruz, Quintana llamó a los militantes de su partido a “construir un escudo ideológico para evitar el debilitamiento”.

En sus discursos, Quintana se estrella contra los policías, militares, la expresidenta Añez, la oposición, Estados Unidos e incluso contra los funcionarios del gobierno de Luis Arce. Hace poco Andrónico Rodríguez expresó en sus redes: “Así es la vida en política, son tiempos, etapas y ciclos que uno tiene, nadie puede creerse imprescindible. El político también pasa de moda o su etapa concluyó, o su ciclo terminó, o su tiempo se acabó”.

Quintana respondió que veía con “asombro, estupor e indignación” que digan que  “algunos compañeros ya han cumplido su ciclo, deben jubilarse  y tienen que dar un paso al costado, que hay un relevo y por lo tanto son políticamente, implícitamente prescindibles”.

En el MAS se percibe un desgaste de la imagen de Morales y una pugna interna por asumir nuevos liderazgos, pero, ¿qué tipo de líderes está formando el MAS?

El analista y politólogo Franklin Pareja considera que es cuestionable hablar de liderazgos en stricto censu, dado que éstos requieren necesariamente ser voces con autonomía de acción y pensamiento, capaces de cuestionar el fuero interno y proponer alternativas de manera constante.

“Hipotéticamente, la lógica del MAS,  después de haber sido depuesta el año 2019, es confrontativa, poco dialogante, sin margen de cuestionamientos internos ni tolerancia a la crítica. En esa línea, la dureza de la disciplina interna es vital para sostener códigos y narrativas en clave corporativa;  por tanto,  es análoga al adoctrinamiento más que a la formación de nuevos líderes; si bien pueden surgir cuadros políticos, éstos no tendrán capacidad interpeladora, porque de hacerlo se inmolarían y, en consecuencia, podrían ser reproductores de un accionar fundamentalista y dogmático”.

En la visión del también politólogo Carlos Cordero, el MAS no está formando líderes políticos, sino   “soldados del pensamiento autoritario”.

“Por definición, el liderazgo es un ciudadano libre de ideologías que busca el bien común de la sociedad desde el lugar donde tenga su actividad principal: la defensa de derechos humanos, educación,  salud, medioambiente, etcétera. El liderazgo al interior de los partidos políticos busca consolidar su doctrina, su particular visión de mundo, por encima de otras perspectivas. El MAS formará guerreros, soldados, militantes de actitud autoritaria, para conservar el poder político”, sostiene.

Y según Carlos Toranzo, analista y columnista de Página Siete,  la formación política deviene de la vieja tradición de partidos marxistas sobre formación de cuadros, a los cuales “se les enseñaba dogmas que había que seguir al pie de la letra”. “No se trata de una formación democrática, ni en valores democráticos, se les enseña una equivocada teleología revolucionaria;  por tanto, intuyo que el  MAS quiere formar liderazgos dogmáticos, autoritarios y antidemocráticos”.

 

El fanatismo político

La historia recoge muchos ejemplos de la política como culto a la personalidad. Stalin, Mao, Castro, entre muchos otros, muestran que la formación basada en dogmas deviene en fanatismos políticos.

 

¿Maneja el MAS un discurso enfocado en el fanatismo político?

Según Pareja, el discurso de la línea dura se sostiene sobre la base de “una retórica trasnochada y arcaica”. “Sin embargo, es eficaz, porque polariza y tensiona los extremos, como factor de cohesión en matriz étnica y social, instalando el fantasma de los riesgos y temores contantes: la sumisión al imperio, la derecha, los vendepatrias, los enemigos del pueblo y de los pobres y,  sobre todo, la pérdida de las conquistas sociales”.

El analista sostiene que la radicalidad pretende hacer ver al MAS como fuerza política que lucha de manera constante contra un supuesto asedio interno y externo de grupos de poder minoritarios vinculados a intereses foráneos; por tanto,  mantiene viva la llama del temor y desconfianza por todo lo que no sea su base social y todo lo que represente un peligro para lo que quieren denominar sesgadamente “pueblo”.

Sin embargo, añade, paradójicamente, su accionar es más próximo a una corporación trasnacional con vasos comunicantes regionales muy fuertes (Foro de Sao Paulo, Grupo de Puebla, gobiernos europeos y sudamericanos socialistas), y manejan un libreto que ya no es genuinamente nacional, sino corporativo regional. “En este contexto, la reconciliación, pacificación y estabilidad no son funcionales a los intereses de un proyecto que necesita la confrontación como elemento de vigencia y cohesión”.

Según afirma Cordero, todo proyecto político autoritario desarrolla un culto fanático de la personalidad e imagen de un líder principal, que en este caso es la figura del expresidente Morales. “El fanatismo cae y recurre rápidamente a la violencia y ha sido causa de catástrofes como las guerras civiles o internacionales”.

Para el analista, “Morales es el líder del pensamiento autoritario al interior del MAS. Su discurso de línea dura está orientado a fortalecer la mentalidad autoritaria y violenta en los más jóvenes, en favor de su propio liderazgo autoritario. Los jóvenes son las principales víctimas del fanatismo”.

Por ello, dice,  estos cursos de formación política “son una fábrica de fanáticos”, alrededor de las ideas de un partido político autoritario. “Si un joven quiere formación política podría estudiar ciencias políticas en las universidades;  allí se imparte un conocimiento universal, no militante ni fanático”.

 

¿Cuál es la ideología del MAS?

Según Jorge Komadina, sociólogo de la UMSS,  más allá de los referentes ideológicos, el MAS es movimiento político con una forma inédita de acción colectiva. “El MAS no es una estructura partidaria o una comunidad ideológica cerrada, a la manera de los viejos partidos de izquierda,  obsesionados por preservar la pureza de sus castillos ideológicos; el instrumento es sobre todo un ‘sistema de signos’, estructuras simbólicas que constituyen la acción colectiva, más allá de la hipotética racionalidad de las ideologías y las prácticas políticas”, sostiene en su publicación La estrategia simbólica del Movimiento al Socialismo.

Franklin Pareja considera que “ideológicamente, el MAS es ecléctico en fondo y forma, acuña convenientemente una retórica neopopulista con tintes comunistas marxistas leninistas, pero actúa con fuste autoritario más cercano al estalinismo”.

Y agrega que el partido de Morales “abraza el modelo liberal camuflado de estatismo ineficiente, algo así como un neo keynesianismo pachamamánico, donde el libre mercado y el escaso control de las actividades económicas formales e informales han generado nuevas clases económicas de poder emergentes, distantes de la inconsistente economía plural y comunitaria”.

El MAS, para Cordero, abriga la ideología de los partidos autoritarios, mediante la cual se fanatiza y crean soldados del proyecto autoritario para conservar y reproducir el poder, de cualquier manera. “El recurso principal es el culto a la imagen del líder autoritario y la violencia ejercida contra los ‘otros’. El MAS, que tuvo un origen electoral, se ha convertido en una máquina para la reproducción del poder y los engranajes son los jóvenes, educados en un programa autoritario, fanático y violento”, considera.

Y Toranzo considera que las bases teóricas del MAS no provienen de los indigenismos;  lo indígena es un adorno postizo en ese partido, pero que tuvo y tiene una utilidad práctica de grandes dimensiones. “El fondo teórico del MAS no viene del indigenismo, sino más bien del sindicalismo revolucionario, de ése que creía y cree en el socialismo, de ése que fue marcado por la Tesis de Pulacayo,  de carácter socialista”.

“El sindicalismo revolucionario del cual bebe ideología el MAS se basa en la lógica amigo-enemigo. Se basa en la necesidad de destruir o eliminar al diferente.  Esto es totalmente diferente a la idea de reconciliación o de reconocimiento de los diferentes. ¿Estás conmigo, o estás contra mí? Ésta es la forma del pensamiento autoritario del MAS”, sostiene el economista.

En ese contexto, cabe la pregunta: ¿qué tipo de políticos heredarán la conducción del MAS?  Para Pareja, en lo inmediato “disciplinados, radicales y nada cuestionadores”, pero en el mediano plazo, sostiene, las voces críticas y nuevas corrientes internas distintas a la línea radical procomunista podrían confrontarse con la visión ontológica más cercana a la impronta andino centrista. “No obstante, la lucha por mayor poder dentro del instrumento político es evidente, lo cual aparentemente denota lucha por el liderazgo por una inocultable corriente insatisfecha”.

Según la visión de Carlos Cordero, el MAS lo heredarán personas que no respetan la pluralidad ni la libertad. La pluralidad es el respeto a la diversidad y diferencia.

“El pensamiento autoritario no tolera ni permite la existencia de otras visiones, discursos, alternativas. Impone su visión de mundo mediante la educación y luego mediante la violencia. La libertad es la capacidad de elegir entre alternativas. Si no hay pluralidad no hay libertad de elegir. El pensamiento autoritario lo primero que elimina es al ‘otro’, al que piensa diferente”, reflexiona y añade en ese sentido que el MAS está creando fanáticos, no políticos.

“Lo político está asociado, desde el origen de las sociedades, en relación del todo social y del bien colectivo. El liderazgo del MAS no es político en sentido universal sino particular;  defienden el bien partidario, que no es otra cosa que la reproducción infinita del poder”.

Pareja y Cordero coinciden en que en el MAS se están formando soldados, militantes, fanáticos, no líderes políticos. “Es más probable que se estén formando soldados dispuestos a defender lo que erróneamente consideran revolución, lo cual supone un gran riesgo de acción y reacción, con alguna probabilidad de generar consecuencias funestas y fracturas sociales que ponen en riesgo la bolivianidad que no se siente representada ni parte de un proyecto radical, extremista y sectario. La historia demuestra que los movimientos que se han radicalizado y han pretendido concentrar todo el poder  terminaron perdiéndolo totalmente”, concluye Franklin Pareja.

“No se están formando líderes sino soldados, militantes, fanáticos. Los líderes descartan la violencia, los fanáticos recurren a la violencia por la precariedad de sus argumentos y porque no toleran la diferencia de opiniones ni promueven la libertad de pensamiento”, es la conclusión de Cordero.

 Jóvenes de las filas del MAS juran al partido en un acto público.
Foto: Twitter de Juventudes MAS IPSP Bolivia
El discurso político y la realidad colectiva
Álvaro García Linera, exvicepresidente,  escribió en el libro de ensayos  Las vías abiertas de América Latina, que “los sujetos de la política no se arman a voluntad e ingenio, como si la gente representara las líneas de un plano elaborado por un creativo arquitecto de sujetos, porque si así fuera tendríamos tantos sujetos históricos con capacidad de movilización política en cada país como ingeniosos creadores de discursos en una sociedad”.
En su perspectiva, “el discurso político, la narrativa mediática o cívica sólo son capaces de producir realidad colectiva allí donde existe una disposición social hacia nuevas narrativas (por el agotamiento de las antiguas), en caso de una ausencia social (material o simbólica) capaz de generar un estado de agregación”.
Para García Linera, el discurso, la voluntad, el marketing y la narrativa tienen un carácter “performativo”, es decir, creadores de realidad social. “Pero las palabras, ideas y narraciones adquieren ese carácter ‘creador’ si y solo si existen condiciones materiales de disponibilidad social, de eficacia simbólica, de eficacia asociativa y condiciones sociales de acción colectiva”.
En el texto, expone que “los procesos revolucionarios tienen en la acción colectiva, el discurso y la narrativa movilizadora, los principales motores de producción de convocatoria, apoyo y credibilidad. Pero eso dura mientras la gente está movilizada, en estado de catarsis colectiva1 o de universalidad de las nuevas clases dirigentes”.
Cuando la cotidianidad está  desmovilizada, la narrativa y la propuesta ya no son suficientes para mantener la adhesión social al proyecto enunciativo y “lo que ahora cuenta es la economía”.

 

“Es más probable que se estén formando soldados dispuestos a defender lo que erróneamente consideran revolución”.

 Franklin Pareja

 

“El liderazgo   político busca consolidar su doctrina, su particular visión de mundo, por encima de otras perspectivas”. 

Carlos Cordero

 

“El MAS busca la confrontación, es su manera de ganar en la política. Quieren  líderes que promuevan la confrontación”. 

Carlos Toranzo

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