Las autonomías y las muertes de Potosí

Las estructuras institucionales con cogobierno docente-estudiantil generan violencia y corrupción, explica el autor.
domingo, 22 de mayo de 2022 · 05:00

Bernardo Corro Barrientos

Las muertes de las estudiantes y las decenas de heridos resultantes de un atentado a una asamblea de estudiantes en la Universidad de Potosí, han generado en los medios reflexiones sobre los problemas existentes en las universidades autónomas, así como valiosas propuestas de solución.

Para algunos el problema central son los dirigentes estudiantiles, en particular aquellos que luchan con diversos medios para permanecer muchos años en el poder y beneficiarse con las prebendas.   Para otros, el problema central es la falta de reglamentos adecuados para normar las actividades políticas de los estudiantes.  Finalmente, otros consideran que es la intromisión de los partidos políticos la que promueve la y la corrupción. Los rectores arguyenque los hechos de violencia son solo actos esporádicos, aislados, sin trascendencia.  

Las universidades y la autonomía están bien, lo que no va bien son algunos detalles externos como los partidos políticos y  los reglamentos insuficientes.

El caso de las muertes de las estudiantes de Potosí -y de la UPEA de El Alto- fue lamentable, pero tal vez no sean las últimas, puede haber otras en el futuro. Son las estructuras institucionales de las universidades autónomas con cogobierno docente-estudiantil las que generan la violencia y la corrupción. Lo que causó el atentado en Potosí fue, en el fondo, la corrupción y la búsqueda de prebendas. 

Se considera, en principio, en los textos institucionales y nacionales que las universidades autónomas están hechas para la formación de los recursos humanos profesionales de alto nivel del país. Estos recursos humanos constituirán posteriormente la base del desarrollo económico, científico, tecnológico y cultural del país. Los rectores, decanos y directores de estas universidades compiten entre ellos sobre estos temas año tras año en sus discursos rimbombantes y variopintos. Al escucharlos, uno piensa, sobre todo los padres de familia, que nuestras universidades serían las mejores universidades del mundo, mejores que las existentes en los países altamente desarrollados.

Se dice también que  existe la libertad de pensamiento y de expresión y que son los lugares donde se forjan los más altos valores humanos e intelectuales del país. Por libertad de pensamiento y de expresión podría entenderse a las luchas diarias, permanentes e intensas entre los grupos estudiantiles y de docentes por el mejoramiento del nivel académico y científico de los estudiantes, y por el mejoramiento del prestigio internacional de la universidad. 

Lamentablemente, nada de esto es verdad y nunca se cumplieron esos objetivos en los más de 100 años de existencia de las universidades autónomas. Las luchas permanentes son en realidad luchas por el poder en las universidades y, sobre todo, por la conquista de los presupuestos y del poder de decisión en las administraciones. El control de los presupuestos permite a los dirigentes docentes y estudiantes el acceso a la disposición de los contratos de bienes y servicios, a empleos y cargos en la administración en beneficio de correligionarios y de parientes, así como para becas en universidades del exterior para las esposas o esposos, para los hijos, y otros familiares.   

Uno de los graves defectos de las universidades autónomas  -y de las privadas- es que la gran mayoría de los docentes de todas las facultades son de nivel de licenciatura; no han realizado verdaderas tesis, es decir, no han realizado investigaciones de alto nivel y no han generado nuevos conocimientos para la ciencia, la tecnología y la cultura. Al no haber realizado verdaderas tesis, estos docentes-licenciados no transmiten conocimientos profundos y originales a sus estudiantes. En los últimos 30 años, desde los años 90 en particular, se han generalizado las tesis de licenciatura, por las que los estudiantes pueden titularse presentando cualquier documento comprado elaborado por “tesistas profesionales”,  especializados en “vender tesis para cualquier carrera”. También se han desarrollado otras modalidades de titulación, como trabajar en diversas instituciones por algunos meses y redactar un informe). 

La corrupción y la “mediocrización” de las universidades autónomas bolivianas causa el rechazo cada año de decenas de doctores bolivianos recientemente titulados en las mejores universidades del mundo. Estos bolivianos regresan al país con el deseo de contribuir y transmitir sus conocimientos nuevos a las universidades y estudiantes bolivianos, pero son rechazados inmediatamente por las oligarquías universitarias de docentes-licenciados.  Los nuevos doctores deben entonces encontrar en el exterior nuevas fuentes de trabajo. Estimo que si las universidades bolivianas contrataron a simplemente un 20% cada año de estos nuevos doctores, en pocos años otro sería el nivel profesional y académico de las facultades y carreras de las universidades bolivianas.    

En los países más desarrollados del mundo el funcionamiento de las universidades es diferente. En sus universidades tanto públicas -pero no autónomas- como privadas, se forman los profesionales, los científicos e intelectuales de alto nivel desde hace siglos. Estas universidades contribuyen directamente al desarrollo económico, social, científico y cultural de sus sociedades.  Estas casas de estudio son evaluadas cada dos años, por lo menos, por diferentes instituciones especializadas en la evaluación de desempeño. Estas evaluaciones son consideradas muy importantes por sus autoridades tanto universitarias como nacionales para mejorar sus niveles académicos y sus políticas educativas y universitarias.

Algo muy importante en estas universidades es no caer en el “endogenismo”, es decir, en la contratación de docentes doctores formados en las mismas universidades. En aquellas no existen los docentes de nivel de licenciatura. En las contrataciones de docentes-doctores se da preferencia a los titulados en otras universidades e incluso y sobre todo en universidades del exterior. Se considera que los docentes doctores extranjeros tienen un mayor nivel académico, por lo que sus aportes en la universidad serán mayores.

Por otra parte, en las universidades de los países avanzados no existen la estructura del co-gobierno docente estudiantil; la existencia de esta estructura solo promovería las luchas intensas por el poder y por la corrupción, como en Bolivia.

 

Bernardo Corro Barrientos Doctor en Economía

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