Entrevista

Yan Lianke ensalza la literatura hispana

El escritor chino muestra su biblioteca, colmada de estanterías; en un diván colecciona sus libros preferidos de autores latinoamericanos.
domingo, 17 de enero de 2021 · 05:00

Javier García
Beijing / EFE

En Yan Lianke coinciden dos cualidades, no siempre habituales en los grandes creadores: es uno de los mejores novelistas de la China actual, si no el mayor, y también un hombre hospitalario y encantador con el que se puede charlar durante horas sobre literatura, su país y el mundo de hoy.

El escritor nos acoge en su casa de Pekín y nos invita junto a su mujer a un suculento hot pot –la olla de agua hirviendo a la que los chinos arrojan todo tipo de viandas–, cómo prolegómeno a una conversación de más de seis horas en torno a su vida y lo que él llama el “realismo espiritual” de su obra.

Acaba de publicarse su última novela en español, La muerte del sol (Automática Editorial, noviembre 2020), una espeluznante sátira distópica sobre un pueblo en el que sus gentes, sonámbulas, se dejan llevar por las pulsiones y los deseos más ocultos, llevando a que los muertos colapsen el sistema, igual que en la actual pandemia.

A Yan, de 62 años, habitual candidato al Nobel y al Princesa de Asturias, no le importa no poder publicar sus libros en su país mientras pueda seguir escribiendo libremente, aunque le aterra que llegue un momento en que no sea capaz de hacerlo.

En La muerte del sol usted aparece como un personaje más, un autor famoso inmerso en una crisis creativa cuyos libros nadie lee. ¿Le preocupa caer en ese estado?

Quería mostrar una imagen diferente de Yan Lianke. Personalmente, siempre tengo miedo de que llegue un momento en que no pueda escribir. Hasta los setenta creo que podré escribir bien, después ya no creo.

Los libros de los escritores mayores no tienen comparación con los que hicieron cuando eran más jóvenes. Los pintores o los cineastas son distintos, pueden pintar muy bien de ancianos. Hay pintores que siempre hacen caballos o camarones, pero un escritor no puede escribir sobre la misma cosa toda su vida.

¿Lo que sucede en La muerte del sol podría pasar en nuestra sociedad actual?

Lo que ocurre ahora en China puede ser una historia más interesante que la ficción. En el libro, unos familiares están esperando para incinerar a un difunto y dan dinero a quienes se encargarán de ese trabajo. Eso lo saqué de la realidad, me pasó a mí. Cuando murió mi tío, mi hermano menor llegó con vino y tabaco para los de la funeraria porque “si no, no lo van a quemar bien” decía.

La vida en China es igual que en mi novela. La realidad y la fantasía son una misma cosa.

Lo que pasa en mi novela no va a pasar completamente en la vida pero hay vinculaciones muy cercanas. En el libro, el pueblo entero está soñando, pero en mi pueblo es normal que tres o cinco personas se levanten sonámbulas y se vayan al campo a trabajar en plena noche.

¿El hombre es bueno o cruel por naturaleza?

La naturaleza del ser humano es muy complicada. Si vivimos completamente de acuerdo con la naturaleza, el lugar más oscuro va a explotar. El ser humano tiene una parte buena y una mala pero, si solo vivimos con las tendencias naturales, la parte más oscura saldrá a flote. Cuando soñamos podemos hacer lo que está vetado. 

 ¿Produce monstruos el sueño de la razón?

El ser humano necesita mucho de la razón, si la perdemos el mundo sería un caos. No podemos decir si la razón es buena o mala pero sí que la contaminación es un ejemplo de su abandono.

¿Qué literatura o qué autores le han marcado más en su obra?

Cada etapa es diferente, cuando tenía menos de 20 años, es increíble, pero no leí ningún libro extranjero. Era el periodo de la revolución cultural y pensaba que todos eran iguales que los nuestros.

A los 30 años me enfermé. Al echarme en la cama leí Pedro Páramo y me fascinó. Juan Rulfo rompió los límites entre la realidad y la fantasía, fue mi mayor influencia. Me hizo descubrir la literatura latinoamericana. Con ella, que es la más grande del siglo XX, se alcanzó una estación terminal desde la que luego se empezó a bajar. Tengo un inmenso agradecimiento a los autores latinoamericanos, han alimentado mi vida y mi escritura.

Después empecé a leer a un grupo de autores latinoamericanos, al menos diez, y todos me gustaban. García Márquez, Cortázar, Borges, Carpentier. La lengua española ha hecho una gran contribución a la literatura del mundo.

¿No le preocupa que sus libros no se puedan leer en su propio país?

Si puedo publicar o no ya no me importa, pero escribir libros sí. Mi vida está bien, enseño en la universidad, mi hijo ya es mayor, no me importa mucho si puedo publicar o no. Personalmente para mi, es más importante escribir libremente.

 

 

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