Tuffí Aré Vázquez

Evo ya no es un tsunami

lunes, 21 de octubre de 2019 · 04:04

Evo Morales ganó su cuarta elección consecutiva, pero ya no es el tsunami que era y por eso se resiste a reconocer aún una probable e histórica segunda vuelta, que lo puede sacar después de 14 años del poder. Anoche nos fuimos a dormir con la sensación de que habrá balotaje, pero sin la certeza de que se realizará, porque el Tribunal Electoral no consiguió cerrar el escrutinio preliminar oficial.

 Una incertidumbre similar ocurrió en el referéndum del 21 de febrero de 2016, cuando el Presidente apostó a los votos del campo, que tardan siempre en conocerse, para dejar abierta por unos días esa votación, en medio de una creciente presión y vigilias ciudadanas para acelerar el conteo y cuidar el voto. 

A Morales le faltan seis puntos para zafar el balotaje que no quiere perder. Su fe para conseguirlo está puesta en un 17% de los votos de los electores de las áreas más dispersas del país, donde supone que arrasa, y en el apoyo de los bolivianos, que viven sobre todo en Brasil y Argentina. A medida que el TSE interrumpa o alargue la espera de los resultados de la TREP, aumentará el peligro de una explosión social que puede ser fatal para la democracia, ya que los representantes de más de la mitad de los votantes está convencido de que habrá un balotaje.

Más allá de la incertidumbre que persiste sobre la elección más abierta de los últimos 14 años, la votación de ayer confirmó al MAS como la primera mayoría política del país y la emergencia de Mesa como el más poderoso opositor de los últimos 37 años. Ni siquiera la mejor votación que hizo a Goni o a Banzer presidentes se acerca a la conseguida ayer por Mesa, que logró concentrar en los últimos 15 días de campaña el “voto castigo” a Morales, expresado en cuatro cabildos, y capitalizó el llamado “voto útil” para frenar a Evo. 

Desde ahora la política boliviana pasará por ambos actores, que concentran el 85% de la preferencia, inaugurando así un nuevo escenario de cuasi bipartidismo. Si hay balotaje el 15 de diciembre es muy posible que el próximo presidente sea Mesa, considerando el apoyo proclamado anoche mismo por el sorprendente Chi y por Bolivia Dice No, que es el mayor derrotado de esta elección. 

La segunda vuelta, si la hay, la precipitó sobre todo Santa Cruz, que volvió a convertirse en el bastión de la oposición. Acabó el ciclo de la supremacía del MAS, incluso en el altiplano boliviano. El voto, sobre todo urbano y joven, ha optado esta vez por el equilibrio del poder. Evo ganó, pero debe asumir su nueva realidad de profundo desgaste. Después de los tres anteriores triunfos aplastantes del masismo, amanecemos hoy con una cuarta elección que no ha acabado…

 

Tuffí Aré es periodista.

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