¿Informe del MIT o un estudio a pedido en tiempos de fake news?

El Secretario General de la OEA, Luis Almagro, ha calificado el análisis como “la narrativa de la mentira”, mientras que medios argentinos identifican a su "autor intelectual" como un "lobbista chavista".
jueves, 5 de marzo de 2020 · 12:57

Página Siete Digital

El Secretario General de la OEA, Luis Almagro, ha calificado como “la narrativa de la mentira” a lo sucedido con el estudio que supuestamente realizó el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) que puso en duda la existencia del fraude electoral en Bolivia. Algo que fue enfáticamente negado por la prestigiosa institución.

La versión generó revuelo cuando los norteamericanos John Curiel y Jack Williams, miembros del MIT, publicaron un informe en el blog Monkey Cage del medio estadounidense The Washington Post, en el que se presenta un supuesto análisis estadístico que argumenta que en Bolivia aparentemente no existió un fraude en los comicios del 20 de octubre del 2019.

El MIT aclaró a través de una carta que el análisis de Curiel y Williams no fue realizado por ese instituto, dado que los autores lo trabajaron como “contratistas” del Centro para la Investigación Económica y de Políticas (CEPR).   

El estudio pone en duda la auditoría hecha por la Organización de Estados Americanos (OEA), instancia que denunció el fraude electoral en las elecciones generales.

“La narrativa de la mentira nuevamente muere ante los principios de democracia, verdad y justicia”, escribió Almagro en su cuenta de Twitter este jueves al compartir la carta del MIT.  

El hombre detrás del informe

El periódico La Nación de Argentina publicó este jueves un artículo en el que informa que el director del CEPR, la institución que encargó el estudio, es Mark Weisbrot, un economista conocido como el “principal lobbista de Nicolás Maduro en Estados Unidos”.

“Tan entregado a la causa sigue Weisbrot que ha sido capaz de transformar un informe estadístico intrascendental , adornado con las siglas del MIT (el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts) y con la referencia de The Washington Post , en una pieza importante para la precampaña electoral en el país andino.

En el artículo Quién es el lobbista de Maduro en Washington que logró instalar el "informe del MIT" sobre Bolivia califica al mismo como un “montaje” orquestado por el economista, una opinión dirigida y personal que nada tiene que ver con el MIT y que repite la vieja táctica que Weisbrot ha simulado en anteriores ocasiones.

“Pero en tiempos de desinformación, la no-verdad se hace su sitio como aquel jugador marrullero que pinchaba a sus rivales con una aguja. El objetivo de Weisbrot es claro: justificar el fraude electoral probado por la OEA y convertirlo en un "golpe de Estado", de cara a las elecciones de mayo, donde el Movimiento Al Socialismo (MAS) pretende recuperar el poder.

“Carne podrida”

En su columna de opinión de este jueves, Ricardo Kirschbaum, el director general del matutino argentino Clarín, señala que el informe se trató de una maniobra de Weisbrot.

Ahora está claro que fue una de las tantas maniobras que los políticos realizan para falsear la realidad y llevar a agua a su molino, una ya clásica fake news, redenominación de lo que antes se llamaba “carne podrida” en el léxico periodístico local. La OEA ratificó su acusación sobre el fraude de Morales”, escribió Kirschbaum.  

Pare el periodista en su columna Una fake news al desnudo lo más grave es que el presidente argentino Alberto Fernández da legitimidad al informe de CEPR. 

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