No se cansen…# yonomecanso

martes, 9 de abril de 2019 · 00:10

Sí, hay exageraciones en las campañas feministas, sí. Pero no por eso me canso. Esto a propósito del cansancio expresado en redes sobre los movimientos feministas. Sucede que el acoso y la agresión sexual (como el movimiento Me Too) no es la cristalización del machismo. Luchar contra él es una tarea diaria y cansadora.

 El machismo se expresa en actos corrientes del día a día, en la rutina, en esas cosas que parecen pasar desapercibidas, esas que te ensombrecen y no deberías notarlas. Actos pequeños -casi diminutos- de discriminación diaria convertidos en lo que un gran amigo (hombre) llama “micro-machismo”. 

“Nimiedades” que obligan a mi amiga, con dos posgrados y varios años de experiencia, a bajar tres pisos -y con ello tres niveles jerárquicos- para explicarle su idea al recién egresado, que goza de la atención del jefe, por ser hombre. No, no exagero. Ella lo hace cada vez que no es escuchada pero está tan convencida de su propuesta, que es capaz de permitir que otros se lleven el mérito, por el bien de la institución. Ella no se cansa, pero sabe que mientras más susurre su conocimiento al oído de este chico, más rápido éste se convertirá en su jefe.

  Yo no me canso porque aún guardo las palabras de un excolega gráfico que un día, con el apremio de cerrar pronto la edición, me pidió llamara a, en ese entonces, mi pareja (hombre) para pedirle mandase ya los artículos que supuestamente venían con mi firma. Impensable  para él que fuera yo la autora. “Seguro los hace él para hacerla quedar bien”.

 No me canso porque hoy, ya bordeando los 50, siendo pionera en mi área, habiendo publicado sobre el tema, manteniendo una empresa por dos décadas, habiéndola exportado a otros países  -cuando sí me canso- debo pedir a mis colegas hombres repetir lo que acabo de decir para conseguir la atención y credibilidad del cliente. 

O envío un chat al chico del frente para que mis ideas salgan de su ronca voz. Y ¡zas! la magia de la escucha y el convencimiento se da. Y eso pasa cuando te cansas y por ello hay que mantener la energía. 

            No me canso porque sigo viendo rostros de desconfianza y desilusión cuando  esos hombres sentados alrededor de la larga y oscura mesa de reuniones, descubren que yo, una mujer, dirigirá el proceso de crisis y no llevará las notas de la reunión. 

No me canso incluso cuando muchos de mis colegas repiten, una a una, las frases de mi libro y jamás dicen de dónde vino la “inspiración”. Y  hace un par de días nomás, un compañero de trabajo culminaba su intervención parafraseándome  y como no hubo la típica, esto viene de... (común entre colegas hombres) una de las presentes, una de esas mujeres a todo dar, me miró fijo, carraspeó y preguntó si no hacía mención a mi libro… Y nada pasó. 

No me canso porque mi amiga admirada y querida con tres maestrías y un doctorado, autora de varios libros y disertante en universidades, siempre es presentada como la esposa de…  ¿Una tontería? No, un acto de micro-machismo. Y no me canso, porque la pelea chiquita, la del día a día, está destinada a cansarte. Y espero que mis hijas (las cuatro) y mis hijos (los tres) tampoco se cansen. 

La manera de superar esto es evitar que el cansancio te haga hablar a través de otros, saber pedir escucha y lograrla siendo insistentes y congruentes.

 

María José Rodríguez B. es especialista en comunicación corporativa y crisis 

      

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