Ricardo Calla Ortega

Cifras y devaneos electorales

miércoles, 19 de junio de 2019 · 00:10

En un militante y ácido esfuerzo por afectar, a título de análisis, las pretensiones electorales de Carlos Mesa, candidato presidencial de CC para este octubre de 2019, un diligente periodista y escritor acaba de presentar en Santa Cruz todo un libro con el provocativo y comercial título de  El caudillo ilustrado. Ensayo sobre el populismo con traje ciudadano, una obra sobre Mesa que seguramente busca gravitar –¿a favor de quién?–, en la desequilibrada competencia electoral que se está iniciando.

No se trata de un trabajo que me interese hojear y confieso que no lo voy a leer. Bastante limitado tengo el tiempo –seguramente es el caso de todos– como para dejarme llevar por la curiosidad respecto del tema. Con sólo recordar que hace dos años tengo pendiente abrir un par de los libros del propio Carlos Mesa se me cruzan las intenciones y el tiempo se me convierte en un peso sin fin. 

A mi falta de tiempo, sin embargo, se añade otro elemento. Prefiero no prestar mucha atención a quienes o falsean los datos o los manejan con tan poca prolijidad que terminan –quizá sin quererlo– propalando lo que se ha dado hoy por denominar “fake facts” y que, cuando yo era niño, y mejor en castellano, se llamaban falsedades.

Así, en una reciente entrevista de la Radio Erbol –ver la nota de prensa del 17 de junio último de este medio– el dedicado periodista anti-Mesa de marras no titubeó en afirmar que ve a un Mesa “encerrado en sí mismo, negándose a acuerdos y alianzas; ha caído de 39% a 25% desde que lanzó su candidatura, lo veo en una curva declinante”.

Es fascinante cómo al propalarse las afirmaciones pueden llegar a convertirse en mitos y en este caso –en una coyuntura marcada por cifras de encuestas que van y vienen–, en mitos numéricos. ¿Mesa ha caído del 39% al 25%?  ¿Es que acaso alguna encuesta le dio a Mesa en estos años un potencial de voto presidencial del 39%? ¿De dónde saca esto el apreciado analista? 

Se trata de una curiosa y llamativa falsedad. No hay en estos años encuesta alguna que le haya dado a Mesa semejante porcentaje electoral de partida. No hay encuesta publicada alguna estos años que le haya dado a Mesa una intención de voto de siquiera 35%. Decir 39% es un invento flagrante. No deja de ser enternecedor, en todo caso, que la conclusión de esa evidente falsedad –que la candidatura de Mesa muestra una “curva declinante”– se haya instalado en el imaginario de algunos otros analistas y que se haya convertido en una tabla de reposo y de tranquilidad para un MAS que sueña con que la supuesta “caída en picada” de Mesa sea un dato real.

Lo cierto es que la situación de Mesa en las encuestas ni es tan mala, como lo desean sus detractores, ni es tan buena, como lo desean sus adherentes. Una revisión fría de las encuestas que los distintos medios han ido mostrando este par de años señala que frente a un Evo Morales, con una intención de voto que ha venido oscilando entre 30% al 35%, Carlos Mesa ha mantenido constante una intención de voto de alrededor del 30%. 

Más recientemente, tras la inscripción precipitada de candidaturas, a raíz de la nueva ley electoral y las curiosas y dispendiosas “primarias”, inducidas por el régimen autoritario del MAS, los porcentajes van mostrando una situación numérica persistentemente estable, con variaciones todavía tibias. 

Así, Evo Morales aparece repuntando lentamente sus cifras previas, acercándose ahora con dificultades a un 36% de la intención de voto. Por su parte, Mesa sigue oscilando entre un 30% y un punto o algo más. Los porcentajes de Oscar Ortiz, la única otra candidatura destacable aparecida, muestran un muy difícil horizonte, ya que por ahora incluso alcanzar un 10% se le muestra esquivo.

En todo caso, si la intención del voto a favor de Mesa –dicho en negativo– “no crece”, o –dicho en positivo–, “permanece estable”, afirmar desprolijamente que los porcentajes para este candidato muestran “una curva declinante” es sólo un análisis delirante o, peor, intencionalmente distorsionante. Llegar al extremo de afirmar que la intención de Mesa habría caído al 25%, es por lo demás otro exceso desinformador.

Como fuere, tomando las cifras desde su mayor polaridad, Morales parecería estar superando, con cerca de un 36%, a un Mesa “colgado” o “estable” –lo que usted prefiera– en un 30%. Una situación halagüeña para el MAS y sus inconstitucionales e ilegales candidatos, y una situación todavía regular –aunque ya capaz de generar preocupación entre los más impacientes–, para CC, y la candidatura de Mesa. Por ahora, la coyuntura electoral todavía se muestra en una fase de fría a tibia. Ya se verá cómo las cifran se mueven para todos los involucrados cuando la puja electoral pase a calentarse en campaña. 

 
Ricardo Calla Ortega es sociólogo.
 

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