Gabriela Keseberg Dávalos

Los Pumitas eléctricos y nuestra salud

sábado, 25 de enero de 2020 · 00:11

La noche del 10 de noviembre del 2019 los paceños no la olvidaremos jamás. Fue una noche de terror y de angustia. Fue también la noche en que ardieron 66 buses PumaKatari. Los Pumitas, como los llamamos con cariño, simbolizan una La Paz moderna y pujante, que no se deja doblegar. 

El dolor sentido al día siguiente, al ver la destrucción total y con tanto odio de algo que en verdad nos beneficia a todos, es indescriptible. Quizás ese día fue también el fin de una era y el comienzo de una nueva. No sólo en lo político, sino también en nuestro cuidado del medioambiente y nuestra responsabilidad con la salud. 

Por eso mismo iniciamos una campaña en diciembre de 2019 en change.org para pedir al Concejo Municipal de La Paz que evalúe la posibilidad de reemplazar estos buses por unos eléctricos. Creemos que es una oportunidad única para que los nuevos Pumitas tengan cero emisiones de CO2. Las 5.000 firmas y el apoyo en redes sociales confirman que nuestra visión de un transporte sostenible en todo sentido es oportuna y que va con el Zeitgeist de una generación que exige vivir en un mundo más sostenible. 

Se mantiene firme el mito de que porque La Paz es una ciudad alta y con cuestas, un bus eléctrico no tiene chance. Eso es incorrecto. El hecho de que la firma nacional Quantum haya desarrollado un auto para justamente esta ciudad, es un buen indicador de ello. La tecnología de movilidad eléctrica está avanzando a pasos gigantescos. La misma firma King Long, que produce los PumaKatari, tiene buses eléctricos. Al contrario del bus a gasolina, gas o diésel, un bus eléctrico no necesita de oxígeno (justamente lo que falta en La Paz) para tener potencia. Modelos modernos tienen incluso más caballos de fuerza que un Puma actual. 

Otra razón importantísima para abogar por la movilidad eléctrica es el tema de salud. Según la Organización Mundial de Salud, siete millones de personas mueren al año por los efectos de la contaminación de aire. Sobre todo el uso de diésel es preocupante. Está comprobado que las emisiones de partículas y gases de la combustión del diésel son cancerígenas. Todo paceño que ha sido envuelto en una nube apestosa de éste, sabe que no contiene nada bueno. 

La Paz puede ser parte de las pocas ciudades pioneras en el mundo en hacerle frente a este problema y apostar por transporte saludable. Siendo Bolivia también firmante de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas y del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático, nuestra ciudad puede contribuir con esta innovación a los ODS Número 11 (ciudades sostenibles) y 13 (combatir el cambio climático).

Los buses eléctricos tienen también la ventaja del bajo costo de operación y su independencia del subsidio del diésel. Aunque el costo de compra es casi el doble que el de un bus a diésel de similares características, se tiene que considerar que los costos de operación son un 70% más baratos que un bus a diésel. 

El costo final de un bus se analiza desde el costo total de posesión. Éste es el valor del bus más el costo de los mantenimientos durante diez años de vida útil. En el caso de los buses en Bogotá  se llegó a la conclusión de que el costo de posesión de un bus eléctrico es igual al de un bus de diésel (esto basado en las cifras de operación diésel en Bogotá).  

Sabemos que el camino hacia una flota eléctrica puede ser largo. Pero lo es aún más cuando falta voluntad política para siquiera intentarlo. Por eso nos alegra que nuestra iniciativa ciudadana haya tenido no sólo amplia resonancia en la población, si también una primera reacción positiva de La Paz Bus. 

Esperamos que la de la Alcaldía paceña sea también favorable. Nos animamos a esta idea porque vemos que la actual es una gestión municipal altamente comprometida con el medioambiente y con convertir a nuestra ciudad maravillosa en un espacio más agradable para vivir. 

Si usted, querido lector, también quiere apoyar este proyecto para mejorar el cuidado del medioambiente y nuestra salud, lo invitamos a firmar la petición en este link: change.org/pumaselectricos y compartirlo en redes con #PumasEléctricos. 

Contamos con el apoyo de varios científicos bolivianos expertos en la materia y con el soporte de organizaciones ambientales. Nos alienta sobre todo el apoyo de la nueva generación, representados por los jóvenes de Fridays for future Bolivia y los Jóvenes Ambientalistas por Bolivia. 

Los Pumitas son el transporte preferido de muchos paceños. Si llegan a ser eléctricos, serían no sólo eso. Serían también guardianes de nuestra salud y símbolos de un futuro sostenible y respetuoso con la naturaleza. Nuestra nueva Bolivia se lo merece.

 

Gabriela Keseberg Dávalos  es politóloga, ecologista  e iniciadora de la campaña 
#PumasEléctricos. 
@gkdavalos

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