Fernando Patiño Sarcinelli

COVID-19 postelectoral

martes, 10 de noviembre de 2020 · 00:10

Se pasaron tres semanas desde las elecciones que han sorprendido a muchos bolivianos. La victoria del Luis Arce, tiene la incógnita de los votos ocultos (útiles dirán algunos), con un resultado inesperado. Ni las encuestas ni los mejores analistas lo sospecharon. Quienes ahora serán oposición recién reaccionan para luchar por una batalla perdida.  

Entretanto, el enemigo invisible de toda la población ha perdido evidencia y quién sabe si sigue siendo la amenaza que ha aterrorizado al mundo a lo largo del 2020. Me arriesgo a decir que lo que sucede en Bolivia es algo atípico si comparamos con lo que sucede en Europa y otros países vecinos más afectados por la pandemia. Ya sabe mi estimado lector, estamos hablando del coronavirus. 

Es razonable pensar que la “segunda ola” que azota a Europa y a los Estados Unidos puede llegar a Bolivia. No obstante, hay datos que indican que es poco probable. Tres semanas después de los comicios vemos que no se ha dado el temido rebrote consecuente de las aglomeraciones y tímidas campañas electorales. Es notorio que los números han disminuido sensiblemente y los datos indican que la tendencia se debe mantener. Está claro que las elecciones no han impactado sobre la pandemia y es importante entender este fenómeno. 

En el peor momento, en los meses de julio y agosto respectivamente, tuvimos un promedio de 1.284 y 1.405 nuevos casos al día. Desde entonces se observa en descenso gradual hasta aproximadamente 100 casos al día. El 7 de noviembre se reportaron 84 nuevos casos y todo indica que la tendencia se mantiene hasta fin de año. En julio tuvimos 43.570 casos en un mes, en los primeros 10 días del mes de noviembre se observan menos de mil, una proyección conservadora de menos de 3.000 en noviembre y posiblemente menos 1.500 en diciembre. Se pueden ver más detalles en esta nota publicada en la página Web: datos proporcionados por el Ministerio de Salud y recopilados por La Vitalicia.

¿Por qué Bolivia no puede ser comparada con países europeos ni con nuestros vecinos más afectados como Brasil, Perú y Argentina? El principal factor es que la densidad poblacional en Bolivia es sensiblemente menor. La ciudad de Lima tiene casi 10 millones de habitantes. Madrid tiene más de seis millones de habitantes, casi la mitad de toda la población boliviana de 11,6 millones. La región metropolitana de París tiene más de 12 millones de habitantes, más que todo Bolivia. Es evidente que las recomendaciones de “distancia social” son poco prácticas en poblaciones abultadas y con mayor esperanza de vida.

Inicialmente, en Europa se aplicaron medidas enérgicas y disciplinadas de cuarentena. No obstante, una brecha casi invisible en esa estrategia es que la población europea, con mayor número de ancianos, dependía obligatoriamente de una ayuda permanente de los jóvenes que debía circular para atender necesidades básicas. Hasta cierto punto esa estrategia ha disminuido la velocidad de transmisión, pero en el momento que se han relajado las medidas de confinamiento, se ha renovado el mecanismo de transmisión de la infección. La población más vulnerable ha disminuido y se ha ganado experiencia en el manejo de casos complicados. 

En Bolivia se ha producido un fenómeno curioso de olas por departamentos. Primero Santa Cruz, luego Beni, después La Paz y en la últimas semanas Tarija, actual líder en casos nuevos. Al 7 de noviembre, Tarija suma 36 casos nuevos, más que SC, LP y CBB juntos. Esta tendencia también es una evidencia de que la reinfección es un evento rarísimo sin efecto sobre la mayoría de la población. Reitero, las elecciones no han tenido ningún impacto en esas tendencias. 

En lo que se refiere a letalidad, si bien no hay explicación lógica para las diferencias por departamento (ej. SC 10%, LP 3,2% PT 2,8% de los casos conocidos), también se apunta a una franca bajada. Tarija en estos días presenta más de 50% de los decesos en todo el país. 

Todo indica que la pandemia en Bolivia está llegando al punto más bajo, por sus características demográficas y regionales. Sospecho que una gran parte de la población más joven se ha contagiado en los meses de junio a septiembre y hacen la “protección de rebaño”, pero no fueron reportados por la saturación en el sistema de salud que ahora se encuentra aliviado. No obstante, hay que dejar claro que el coronavirus ha llegado para quedarse y aún estamos aprendiendo a convivir con él. Debemos mantener las medidas de seguridad bien aplicadas hasta que la vacuna esté disponible para la población más vulnerable.

 
Fernando Patiño Sarcinelli es médico internista, oncólogo y fotógrafo.
 

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