Jimena Costa Benavides

Vocación de alto riesgo

domingo, 13 de diciembre de 2020 · 00:10

La secretaria Ejecutiva de la Confederación de Mujeres Bartolina Sisa, Segundina Flores, pidió que se cumpla la paridad en las listas de precandidat@s para las elecciones subnacionales del 7 de marzo. “Hacemos conocer nuestro pronunciamiento para que cumplan esa paridad como dice la Constitución Política del Estado y las normas equitativas” - dijo - “debe existir mayor participación de las mujeres en los nueve departamentos para gobernadoras y alcaldías”.

Ese pronunciamiento, por si mismo, tiene trascendental importancia cuando ya van más de diez años de vigencia de la Constitución y hasta el Tribunal Supremo Electoral se negó a cumplirla y exigir la paridad entre hombres y mujeres en los binomios presidente-vicepresidente.

Much@s siguen considerando la política como un espacio estrictamente masculino, en el que ven a las mujeres como intrusas, y si bien las organizaciones políticas son profusamente patriarcales, la violencia y el acoso también provienen de la sociedad, a veces hasta de las propias familias y en algunos casos es tan radical, que llega al feminicidio.

He conocido mujeres que por haber sido postuladas por las comunidades de su municipio, después de ser elegidas han sido obligadas a distribuir su sueldo “porque la apoyaron”. Una de ellas tenía que dar 1.000 bolivianos mensuales a cada una de las siete comunidades; apenas le quedaban recursos para vivir, y cuando la promoción de una unidad educativa de su municipio la nombró “madrina” y no pudo aceptar, fue duramente reprendida por las autoridades: ellos la pusieron de concejala, tenía que “cumplir”.

Conocí mujeres cuyos maridos, hermanos o padres, las han puesto en la lista de candidatos sin siquiera preguntarles para cumplir la paridad, y tuvieron que aceptar bajo amenaza.

Otras que fueron elegidas por su liderazgo y que inmediatamente fueron presionadas, acosadas, amenazadas para obligarlas a renunciar para que el suplente se quede con el cargo. A una de ellas le rompieron las dos piernas. 

Conocí mujeres que fueron obligadas por dirigentes de partidos a firmar una hoja en blanco antes de ser elegidas, “por si acaso no se porten bien”; otras que han sido presionadas y amenazadas con lastimar a sus familias para que firmen su renuncia y le entreguen el cargo al suplente.

He conocido ya ni sé cuántas mujeres que una vez elegidas son obligadas a aceptar la “gestión compartida”: la mitad del periodo ejercen ellas, la mitad deben habilitar al suplente, pero, obviamente, ningún hombre electo es obligado a ceder la mitad de su mandato a una mujer suplente.

Conozco a mujeres que son usadas por sus partidos para hacer denuncias, con o sin pruebas y cuando las enjuician, las abandonan a su suerte, claro.

Muchas de esas mujeres son acosadas por haber denunciado corrupción. A una de ellas la llevaron a rastras hasta la plaza y le cortaron las trenzas con un hacha, a varias las expulsaron de su comunidad, a otra le impidieron inscribir sus hijos a la escuela…

Hay mujeres que ceden a la presión, en la mayoría de los casos por cuidar a sus hijos; hay otras que no “obedecen” y generalmente son declaradas putas y hacen correr la voz de que entraron en la lista a cambio de sexo con algún dirigente. Enfrentan diversas formas de acoso y violencia política.

Nunca conocí a las concejalas que fueron asesinadas o violadas, pero puedo asegurarles que para una mujer, hacer política en una sociedad patriarcal es una vocación de alto riesgo, pero nada va a cambiar si no ejercemos nuestros derechos ¡¡Bravo Bartolinas!!

 

Jimena Costa Benavides es politóloga.

 

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