Lupe Andrade Salmón

Paz: nuestro regalo para Bolivia

miércoles, 23 de diciembre de 2020 · 00:11

Nochebuena.  Las luces brillan titilantes; el “Nacimiento” está armado; los regalos están envueltos de colores vivos.  Pese al Covid hubo mucho movimiento de compras, mucha oferta, aunque poco dinero para todo lo que quisiéramos comprar.  Estamos  cansados, pero ilusionados.  Hoy podemos pedirle a ese Niño en el pesebre que nos ayude, que el próximo año podamos mirarnos de frente, que podamos abrazarnos sin temor a contagios. Podemos hacer, en cambio a ese pedido, todo lo posible para que la Navidad venga con alegría y solidaridad

Pregunté a una de mis hijas qué regalo sería el mejor que en el año 2021 nos pueda dar la vida y me contestó sin titubear: “Paz Mundial”.  Cosa maravillosa e imposible, por lo menos hoy o mañana.  Sin embargo, su certeza al contestar, la fuerza de sus palabras me ayudó a escribir esta columna navideña.  

Propongo regalar, en deseos, oraciones y en nuestro accionar diario: 

Paz y amor a la familia

Paz y diálogo en la política

Paz y alegría para los niños 

Paz y conciencia en el trabajo

Paz y calidez a nuestros amigos

Paz y limpieza a nuestra ciudad

Paz y generosidad hacia los pobres

Paz y barbijos en presencia de otros 

Paz y honestidad en el sector público

Paz de espíritu por el deber cumplido

Paz y tolerancia para los que piensan diferente

 

En este hermoso pedacito del mundo que es nuestra patria, pensemos en lo maravilloso que sería si en el 2021 no tuviéramos enfrentamientos ni bloqueos, ni atentados, ni violencia contra las mujeres.  ¿Qué tal si le regalamos a Bolivia un año de paz?  Podemos hacerlo. No es imposible lograr un acuerdo de paz, considerando las dificultades que enfrentaremos el 2021.  

Mi propuesta es un poco ilusoria, lo sé, pero no imposible.  Sería una nueva estrategia para los bolivianos, porque nos encanta pelear.  Nos encanta bloquear; nos deleita pasar un día entero en la calle gritando y arrojando piedras en vez de estar en oficinas con frecuencia oscuras y estériles.  A veces ese deleite es comprensible, pero un año de paz podría resultar también en que podamos regalar horas racionales y espacios adecuados a nuestros trabajadores.  

Si no hubiera extorsión, corrupción y compadrerío en los contratos del Estado; si no se decretaran paros y huelgas con cualquier pretexto; si hombres y mujeres se miraran unos a otros con respeto; si los maestros enseñaran a amar la patria con fervor, podríamos dar la vuelta la crisis y convertirla en una fuente de nuevas oportunidades.  

Si utilizáramos el barbijo concienzudamente; si le pusiéramos mascarilla a la conciencia misma, podríamos cambiar el panorama político de forma radical.  Si echáramos los resentimientos a la basura; si trabajáramos a conciencia plena (aún en reparticiones del Estado), estaríamos efectuando cambios profundos.

Estos días, en medio de las celebraciones navideñas llenas de amor y buena voluntad, hagamos la promesa (cada uno en su corazón) de regalar paz a su familia, a su ciudad y a su país.  Podríamos a convertir a Bolivia en una verdadera Suiza latinoamericana en el corazón del continente, latiendo con fuerza y solidaridad.  Y si los políticos le regalan un año de paz al presidente Arce Catacora, ¿no podría él también comprometerse a gobernar... en paz?
 

 

Lupe Andrade Salmón es periodista.

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

16
10

Otras Noticias