Natalia Montellano Durán

El amor en tiempos de coronavirus

jueves, 26 de marzo de 2020 · 00:10

Lo desconocido da miedo. Los virus, y las mutaciones de éstos, son el pan de cada día en la biología. Lo que conocemos como la supervivencia del más fuerte, el origen de las especies. Pues resulta que no sólo nosotros sobrevivimos por aprender a ser más fuertes, lo hacen todos los seres vivos y eso incluye también a los virus

Con más de 20 mil muertos en todo el mundo y más de 381 mil casos con diagnóstico confirmados, este nuevo virus, esta nueva mutación ha cambiado la vida de todos. Nos reta como sociedad, como humanidad. ¿Qué hacemos cuando algo que no estaba planeado y algo que nunca vivimos aparece? No podemos controlarlo, pero podemos contenerlo.

La educación en ciencia es importante para difundir el conocimiento, pero también es crucial para afrontar la realidad. ¿Qué sucede cuando la naturaleza nos sobrepasa? Cuando la ciencia forma parte de nuestra sociedad, no sólo tenemos educadores, si no trabajadores de alto valor para nuestro entorno. Cuando no tenemos nada organizado, literalmente se hace lo que se puede, respondiendo esporádicamente y nada más.

La situación nos hacer ver diferencias en cómo la decisión de un líder cambia todo en un país, pero también debemos ser conscientes que cada uno desde su posición es un líder para alguien y no podemos ser irresponsables con los que dependen de nuestras decisiones.

El sistema de salud en Santa Cruz y en toda la región ya colapsó hace un mes, siendo otro el agente causal: el no tan desconocido dengue. No había persona en Santa Cruz que no tuviese algún conocido cercano con dengue. En una ciudad con un área metropolitana de casi 3 millones de personas, y en aumento, no es posible depender de hospitales que tienen a los enfermos en los pasillos. Se decía en febrero que para marzo íbamos a tener 30 mil enfermos de dengue, dejamos de contar cuando apareció el coronavirus.

El país no puede tomar las mismas medidas que China, que construyó hospitales en días para atender a los miles de enfermos. Hoy, dos meses después, ya tiene controladas las infecciones locales. ¿Y cómo enfrentamos este virus? Educar y educarse es crucial en esta situación.

 Si en las escuelas enseñáramos salud pública básica a nuestros niños, ellos serían quienes corrijan a los adultos, diciéndoles que los virus no son bacterias y nos enseñarían que el jabón es lo más efectivo para este tipo de virus SARS por tener capas lipídicas, grasas. Serían ellos quienes nos corrijan, y no quienes aprendan de los mismos errores que seguimos combatiendo como sociedad.

Los primeros pacientes en Bolivia fueron importados. Estos pacientes padecieron una odisea para encontrar un lugar donde monitorearlos. Daba vergüenza ser boliviano ese día, viendo como médicos de los mismos centros de salud impidieron que esos pacientes entraran en los hospitales, negándoles un derecho básico de cualquier ciudadano: la salud. ¿Dónde quedo la empatía? ¿Si realmente hubiera necesitado un respirador?

En Europa desde que se presentaron los primeros casos de coronavirus tomaron medidas de consciencia y todavía no se observa una disminución en el número de casos. La Organización Mundial de la Salud declaró al Covid 19 pandemia el 11 de marzo. Los líderes mundiales se vieron obligados a tomar decisiones drásticas, mediocres o nada. Los países más drásticos como Taiwan y Singapur, que, a pesar de ser fronterizos con China, al día de hoy tienen igual número de casos que países como Chile y Colombia, en donde el virus llegó casi dos meses después.

La experiencia con el SARS en 2003 hizo que estos países asiáticos aprendieran sobre la diseminación de un virus que se propaga de persona a persona. La experiencia cómo humanidad ya la teníamos, peste negra o viruela ya mataron a millones de personas. No necesitamos una pandemia en el siglo XXI para recapacitar sobre las medidas a tomar. La historia es la asignatura más útil para todas las ramas de la sociedad. La salud, la política, la economía tienen historia y aprender de la historia ayudaría a no cometer los mismos errores cada 20 años.

Estos estados de emergencia nos ayudan a rescatar lo mejor y lo peor de la humanidad. El amor, el dinero, el trabajo, la familia y las listas de prioridades de cada uno de nosotros saltan a la vista. Las herramientas que tenemos para enfrentar una pandemia en el siglo XXI no son las mismas que teníamos en el siglo XIV, pero muchos parecen vivir todavía en el siglo XIV. Las herramientas en la salud, en la economía, en el trabajo y en la familia se han modificado. El trabajo por redes comunes desde casa se usa en todos los países desarrollados, no depender de un lugar físico para trabajar. La ciencia trabaja en una red global de conocimientos, con bibliotecas virtuales actualizadas hora a hora. La pregunta que nos debemos hacer ahora es si seguimos viviendo en el siglo XIV como personas, como sociedad y como humanidad, o no.

Quedémonos en casa. Evitemos la cadena de transmisión, colaboremos para que nuestro sistema de salud no colapse, no colapse más. La empatía en la salud es igual que para todas las áreas, en este caso pueden ser síntomas leves para algunos, pero podemos estar contagiando a otras personas con factores de riesgo que no van a tener la misma suerte. Nuestro sistema de salud y la sociedad nos necesitan, no nos fallemos nosotros mismos.

Natalia Montellano Duran es directora de Biotecnología en UCB en Santa Cruz.

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