Pedro Portugal Mollinedo

Vigencia y perspectivas del indianismo

miércoles, 29 de abril de 2020 · 00:11

Franco Gamboa Rocabado, en su columna de opinión del 11 de abril 2020 en este mismo periódico, señala: “…el pensamiento indianista llegó a su fin”. Es arriesgado pasar a cuchillo un pensamiento; más frecuentemente sucede lo contrario. Suelen ser las ideas las que acaban situaciones y contextos… y malos apologistas; y en ello suelen ser implacables. Víctor Hugo señalaba: “Ningún ejército puede detener la fuerza de una idea cuando llega a tiempo”.

Las ideas no mueren, pero finiquitan sus generadores y los encomendados para cumplir su finalidad. El autor comentado confunde los términos, por ello plantea especulaciones y cuestionables conclusiones. 

Para Franco Gamboa, los indianistas al interior del MAS promovieron “arbitrariedades clientelares, linchamientos, ignorancias y mediocridades…”. El “sindicalismo indianista y campesino” se habría encargado de proporcionar “cortinas de humo para las estrategias prebendales de la acción mestiza del MAS”.  Gamboa, con desparpajo, afirma: “El indianismo no superó jamás la actitud intransigente en la acción política, ni el pragmatismo de aceptar acríticamente cargos bien pagados”.

El indianismo, como filosofía política, se estructuró a partir de 1960 cuando activistas aymaras fundan el partido Agrario Nacional, PAN. Llega a su apogeo en 1978, al fundarse el Movimiento Indio Tupak Katari, MITKA. En los primeros años de la década de los 80, implosiona esa organización política. En sentido estricto el indianismo deja de ser una expresión orgánica al ya no ser operativas las organizaciones que la propugnan. ¿Tiene, entonces, sustento atribuir al indianismo los desvaríos y errores del MAS?

Al atribuir al indianismo los vicios del MAS, se incurre en prejuicios racializados, actitud de la intelectualidad criolla con síndromes coloniales. Es sabido que la ideología del MAS fue el culturalismo posmoderno, y no el indianismo. Entre ambas, hay diferencias y antagonismos sustanciales. El culturalismo posmoderno se estableció cuando colapsaron las organizaciones indianistas. Esa caricatura del indígena degeneró en lo que se llamó pachamamismo.

El pachamamismo—ideología generosamente compartida a derecha e izquierda—fue impulsado por ONG e instituciones internacionales desde antes del acceso del MAS al gobierno. Lo sabe Franco Gamboa Rocabado, al haber trabajado en Bolivia para la Konrad Adenauer Stiftung. Seguramente,percibió el contraste entre la ideología edulcorada del culturalismo posmoderno y lo ácido del pensamiento indianista real… solo que no asimiló la verdadera lección de ello.

El indianismo nunca implicó “un rechazo irracional al desarrollo histórico y a las transformaciones evolutivas”, una “añoranza” infantil del pasado... Esas son características pachamamistas. Para entender el indianismo, hay que conocer sus documentos, como la declaración de principios que para las elecciones nacionales de 1978 emitió el MITKA. Fue publicada en el periódico Presencia de La Paz, el 23 de mayo de dicho año. Al ser una plataforma electoral para conocimiento público es, en mi opinión, la exposición más clara y sistemática de las propuestas indianistas en Bolivia. A un investigador, a mayor título sociólogo, no le debe ser incómodo recurrir a una hemeroteca para llenar cualquier vacío de conocimiento.

Ahora bien. Si ya no existen organizaciones indianistas, si el indianismo fue desfalcado por oportunistas de derecha y de izquierda, ¿por qué inquieta a personas como Gamboa, al extremo que le extienden prematuramente certificados de defunción?

Toda ideología es actual mientras la situación que refleja y las metas que propone son vigentes. El fiasco del MAS en su intento pachamamista de descolonización y la misma estructura racializada de nuestra sociedad (acontecimientos como la actual pandemia lo pone en evidencia), demuestran la necesidad de una nueva aproximación teórica para resolver nuestra incomodidad de Estado y de Nación.

Esta ideología atrae a nuevas generaciones, que se asumen y organizan como indianistas. Es una idea que tiene todavía su tiempo. Situación que comprensiblemente aterra a quienes se creen únicos entendedores de los arcanos de “la complejidad del calentamiento global y la lucha contra la desigualdad económica”.
 
* Pedro Portugal Mollinedo es autor de ensayos y estudios sobre los pueblos indígenas de Bolivia y actual director del periódico digital Pukara.

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