Gregorio Lanza

Manual de política pública para funcionarios de transición

jueves, 21 de mayo de 2020 · 00:09

En las redes aparecen innumerables comentarios que frente a las críticas por los “errores”, “omisiones” o vulneraciones a la ley  que comenten los funcionarios del gobierno  señalan que  los  ministros, la propia Presidenta, cometen errores por su inexperiencia. Conmovido por esa indulgencia busque un texto que leí  cuando estudiaba políticas públicas: Gestión estratégica y creación de valor en el sector público (Moore 1998),  que  tal vez pueda ayudar en algo para resolver el problema. 

En resumen, con relación a lo que nos preocupa, señala que: Un funcionario público, más aún si es un tomador de decisiones, para adoptar  una medida, como por ejemplo, hacer un decreto, escribir una carta, realizar una declaración pública o usar naves del Estado en medio de la pandemia, lo primero que tiene que analizar es qué problema existe y si puede o debe  resolver; y, entonces, plantearse un conjunto de alternativas, mejor si no son muchas, unas tres pueden ser.  Concentrarse en  lo que desea conseguir,  lo  que también se llama el “valor sustantivo” de lo que quiere lograr. Al analizar el pro y contra de cada una de las medidas puede ver si cumple el objetivo que busca. 

Un segundo aspecto es la viabilidad operativa de la medida,  si el funcionario y su institución tienen las capacidades políticas, financieras, de comunicación para su implementación exitosa y, de esa manera, resolver el problema. La gestión política es clave en este punto, cómo reaccionarán uestros aliados, los neutrales y los enemigos. Por ejemplo, en  el caso del  Decreto 4231, ¿qué buscaba? Según los portavoces del gobierno,  la medida buscaba evitar o castigar a las personas que en los  medios o redes hagan propaganda o inciten a tomar acciones en contra de la cuarentena.   

Pero la vida muestra que  los contrincantes del gobierno buscarán otras formas de expresarse, como por ejemplo, los petardos o los cacerolazos. Entonces, la medida será poco efectiva. Además, los aliados estarán dudando respecto a la validez de la medida  porque vulnera la libertad y el derecho a la libre expresión. 

Los asociaciones de la prensa que han jugado un rol fundamental para recobrar las libertades se pronunciaron en contra el Decreto 4231, puesto que  -durante años- habían denunciado que el gobierno de Evo Morales justamente buscaba  restringir la libertad de expresión. Pasados unos días, el Ministro de la Presidencia comunicó que anularon esa norma. La decisión equivocada de sacar la norma les costó erosionar su imagen de demócratas  y perder credibilidad.

Otro ejemplo es la carta del Ministro de Gobierno a Evo Morales. ¿Qué sentido tiene? ¿Será que Morales va a reflexionar? El propio Ministro es un convencido de que eso no es posible. ¿O es que desea   mostrar una imagen de afecto al diálogo? Pero  si a las pocas horas va a volver con las amenazas.  ¿Para qué blanquear su perfil de hombre fuerte, de discursos altisonantes y agresivo? ¿O ha cambiado su estrategia?  Talvez será mejor que siga haciendo de  “malo de la película”, pero con un poco más de arte. ¿No les parece? 

En una situación compleja como la  generada por el virus,  se necesita una gran capacidad para el diálogo e información, lo que el gobierno no parece tener, una estrategia de gestión de crisis. Lo que implica una sola línea comunicacional consistente.  Por ejemplo, con relación a los infectados por el coronavirus, diferentes autoridades hablan de números catastróficos sobre el aumento de los contagiados en los próximos días.

Desde el Ministro de Salud se habló de que deberá infectarse el 80 % de los bolivianos. El Viceministro, que a estas alturas parece ya no ser, dice que el pico de la pandemia será a fines de junio. Con estas versiones distintas y trágicas logran  desinformar y generar incertidumbre. Algo parecido ha sucedido con los reactivos para los test. Desde hace un mes,  diferentes autoridades  prometen que los reactivos  ya van a llegar,  pero no llegan. No era mejor decir la verdad y  utilizar el test rápido,  no es muy seguro pero es mejor a nada.

Ahora llegamos al punto fundamental: en el gobierno da la impresión de que actúan un conjunto de poderes, aislados y muchas veces encontrados. Se requiere una sola cabeza (equipo) de conducción bajo la autoridad de la Presidenta   y una estrategia única que coordine la política en el sentido amplio y, al mismo tiempo, la  gestión de la crisis provocada por el virus. 

Política, salud y economía son vectores complementarios que interactúan y que no se pueden obviar en el actual contexto.

Gregorio Lanza es economista con maestrías en políticas públicas. 

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