Jhanisse Vaca Daza

Lecciones para Bolivia de Sudán

miércoles, 27 de mayo de 2020 · 00:12

Nadie estaba preparado para enfrentar una pandemia durante un gobierno de transición, pero no somos los únicos en esta situación. Al otro lado del mundo, Sudán también enfrenta esta pandemia con un gobierno de transición recientemente instaurado. Vale la pena mirar al gobierno transicional sudanés desde un punto de vista pragmático para intentar encontrar lecciones útiles a Bolivia. Idealmente, los intelectuales detrás del Gobierno boliviano y de los candidatos actuales harían lo mismo. Así notarían que efectivamente en algunos aspectos nos quedamos atrás.

En abril del 2019, el sangriento dictador Omar al-Bashir renunció a la presidencia de Sudán luego de meses de protestas ciudadanas. Estas protestas fueron organizadas por la Asociación de Profesionales Sudaneses (SPA, por sus siglas en inglés), un grupo matriz que congrega cientos de sindicatos a nivel nacional. 

El SPA lideró meses de protestas pacíficas que terminaron derrotando a la dictadura, pero lo más curioso es que lo hizo sin tener ni un solo líder visible. El SPA se comunica sólo por redes sociales y basándose en el liderazgo de grupos a nivel de barrios. Esta estrategia de descentralización maravillosa evitó que en la transición de Sudán ocurra lo que ocurrió en Bolivia: la decepción nacional por los públicos y vergonzosos errores de quienes se consideraron “líderes” de nuestra resistencia el año pasado. En Sudán el liderazgo lo compartían los vecinos en las calles. Nadie se apropió del mismo para beneficio político de un partido o personaje.

El gobierno de transición de Sudán  se  logró a través de lo que llamaron las Fuerzas para la Libertad y el Cambio (FFC, por sus siglas en inglés). El FFC es una coalición de partidos políticos y grupos ciudadanos que acordó un pacto de gobierno conjunto que se mantiene hasta el día de hoy. En el caso boliviano cumplimos el orden constitucional y Jeanine Añez asumió la Presidencia, como debía, ser para preservar el orden democrático. Pero nuestro error cae en que aún no hemos logrado una coalición con todos los grupos políticos y sociales relevantes para afrontar la crisis. 

La pandemia también ha tenido consecuencias terribles en Sudán, un país empobrecido y con un sistema de salud precario. Pero su coalición ha proveído estabilidad al gobierno de transición frente a la crisis,  hasta ahora. Temo que esa estabilidad está en juego en Bolivia  y la necesitamos para llegar a elecciones limpias, sean cuando sean.

Una tercera diferencia es que el gobierno de transición sudanés ha atendido las demandas de la resistencia ciudadana que derrocó al tirano. En los últimos dos meses  Sudán ha confiscado cuatro billones de dólares del exdictador Al-Bashir, dinero muy necesitado dada la crisis de salud actual. En nuestro caso, Morales y el MAS no han devuelto un solo boliviano al Estado y hoy sufrimos una crisis extrema debido al precario sistema de salud que nos dejaron. 

Sudán también ha dado un giro feminista sorprendente para un país africano y ha declarado ilegal la mutilación genital femenina, fruto del empoderamiento femenino vivido durante su revolución. En Bolivia aún esperamos la abrogación de las leyes que causaron los incendios en la Chiquitania, causa que dio inicio a las movilizaciones del 2019. El gobierno y candidatos la ignoran.

Las diferencias culturales, sociopolíticas y económicas entre Bolivia y Sudán son grandes, pero tenemos similitudes. Ambos países hemos sido víctimas casi mortales de la colonización, ambos tenemos una cultura política predominantemente machista y ambos hemos sacado a tiranos de poder el 2019 gracias al empoderamiento ciudadano.

 Creer que Bolivia es el único país en esta situación precaria es errado, y líderes políticos del país hoy (que no están unidos en un FFC) deberían aprender lecciones de este país casi hermano. Los activistas de noviolencia en Bolivia hemos aprendido mucho de Sudán el año pasado. Ojalá nuestros políticos tuvieran la misma humildad para mirar no sólo hacia abajo, sino también a los lados.

Jhanisse Vaca Daza es activista de derechos humanos y noviolencia, cofundadora de Ríos de Pie.

En tiempos de cuarentena y restricciones usted necesita estar bien informado. Por eso, Página Siete pone temporalmente a su disposición de forma gratuita, nuestra edición de papel en versión digital. Para verla haga clic aquí.

Este servicio, con contenidos especiales y enfoques propios de las principales noticias del día, será parte de la App que lanzaremos próximamente. 

161
15

Otras Noticias