Pedro Portugal Mollinedo

Por qué colapsó el MAS

miércoles, 29 de julio de 2020 · 00:10

Habitualmente, la izquierda es parca sobre sus fracasos; insuficiente al explicar sus descalabros. Hasta ahora no sale de su estupor por la desaparición del socialismo real. A nivel local, los “intelectuales orgánicos” no llenan cuartillas sobre el fracaso de la UDP en los años 80, como lo hacen cuando “explican” experiencias sociales… en la que no están involucrados. 

Tampoco elucidan el fracaso del culturalismo neoliberal, durante el gobierno de Sánchez de Lozada, que contó con el apoyo de varios de esos brillantes izquierdistas. Recientemente, en la lógica de esas conversiones, muchos integraron el llamado “proceso de cambio”. Luego de 14 años de gobierno, Evo Morales fue lastimeramente despojado del poder. Es también pavoroso el silencio interpretativo sobre esa hecatombe.

Un expediente consiste en afirmar que hubo “golpe de Estado”. Tesis fácil, generalmente argüida en el extranjero. Pero, desde el lugar de los acontecimientos el asunto es más complejo y enmarañado.

El escrito de Hugo Móldiz “Golpe de Estado en Bolivia. La soledad de Evo Morales”  es en muchos sentidos una excepción. Es uno de los pocos que pone acento sobre las debilidades de esa gestión. No tenemos intención de dar criterio sobre la percepción y óptica de Hugo Móldiz. Sí deseamos profundizar algo que ese libro trata: el papel de lo indígena en la consolidación y posterior caída del “proceso de cambio”.

Móldiz señala que el acceso del MAS al gobierno es una irrupción del bloque indígena, campesino, obrero y popular. Sin embargo, cuando se dio la movilización citadina a raíz de las elecciones de octubre de 2019, no hubo ninguna movilización de ese bloque para defender a su gobierno: la protesta citadina “...encontró al gobierno y al bloque indígena, campesino, obrero y popular sin capacidad de defenderse, desde el Estado y desde su base social…”.

¿Cómo explicar esa indefensión? No porque no se hubiese intentado “movilizarlos”. Raúl García Linera admite que el MAS quiso dar formación militar a los movimientos sociales. El desfase estaría en el enfoque del tema indígena. El MAS fue un gobierno paternalista y asequible, pero no por ello menos colonial. En ese esquema, el indígena no se identifica con la lógica ni aspiraciones de los colonos, así sean revolucionarios. Aprovecha las dádivas en un marco de reciprocidad negativa, prebenda, sinecura y conveniencia, pero sin comprometerse en la defensa del sistema que así lo envilece.

Después de que Evo escapó a México, “…una masiva movilización de aymaras de La Paz se registró el 11 de noviembre en defensa de la wiphala que había sido sacada del Palacio de Quemado por el ultraderechista Camacho un día antes y arrancada de sus uniformes por los policías después. Indignados por lo que se hizo con la bandera de las naciones indígenas, que además está reconocida constitucionalmente, lanzaban la consigna de ‘guerra civil’ y en ningún momento pedían el regreso de Evo Morales”. La movilización indígena, fue en defensa de su propia identidad y simbología. El nuevo gobierno de transición fue incapaz de percibir esa realidad, al ser más crudamente colonial y racista que el anterior. 

El prologuista del libro que comentamos, Atilio A. Boron, escribe con candor: “En uno de mis más recientes viajes a Bolivia hablé en la calle con personas del pueblo, de esas dos etnias (aymara y quechua) y les dije que estaba asombrado por las críticas que se le hacían al presidente. Ingenuo, les preguntaba: ‘¿no tienen ustedes un sentimiento de gratitud por todo lo que Evo ha hecho en su favor?’. La respuesta me dejó congelado: ‘El hizo lo que tenía que hacer, no hay nada que agradecer. Y lo mismo ocurre con nuestros caciques en las comunidades’”. Se pregunta luego: “¿Podría haberse contrarrestado este sentimiento de ingratitud masoquista, que le abriría el paso a los racistas que luego tomarían por asalto el Palacio Quemado? ...”.

La incapacidad del actual gobierno transitorio, el racismo manifiesto de algunos de sus personeros y la pésima gestión de la actual pandemia, empuja de nuevo a “estas personas del pueblo” a los brazos paternalistas y aprovechadores del MAS, sin que ninguna de las partes concernidas haya asimilado correctamente las lecciones del pasado.

 
Pedro Portugal Mollinedo es director de Pukara, autor de ensayos y estudios sobre los pueblos indígenas de Bolivia. 

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