Javier Torres-Goitia T.

«No seré alcahueta de nadie»

sábado, 12 de septiembre de 2020 · 00:12

El criminal bloqueo del MAS,  aunque no pudo actuar en las ciudades,  dinamitó cerros para cerrar carreteas y cortar el tráfico de vehículos, sin importarle que fueran medicinas para combatir la pandemia u oxígeno para aliviar la angustia de moribundos atacados por el Covid-19. Tragedia, que el mismo partido ayudó a expandir, rompiendo todas las normas de contención de la enfermedad. Más allá de la frialdad de las estadísticas que registran 40 muertes por falta de oxígeno, la angustia y desesperación de no poder respirar de las víctimas, el dolor y el llanto de viudas y huérfanos configuraron desgracias familiares indescriptibles.

 Tener que soportar el abuso de aguerridos masistas que amenazaban con incendiar el país si se reprimía el vandalismo dificultó la negociación, sin embargo, se logró el milagro de que las fieras pospusieran su furia, retiraran sus dinamitas y declararan cuarto intermedio hasta las elecciones fijadas para octubre. La pacificación temporal fue criticada por complaciente con los atacantes, pero fue alcanzada sin un muerto que sirva de bandera. 

 Jueces, fiscales y todo el aparato burocrático masista con respaldo del parlamento fomentan el crimen, la corrupción e impiden sancionar a los culpables. Sin embargo, la Alcaldía de Samaipata, copada por masistas, como la mayoría de los municipios rurales, dio un ejemplo aleccionador. Pasado el conflicto se reunió el Concejo Municipal, hizo renunciar al alcalde, cómplice del bloqueo, y nombró una nueva autoridad también masista, pero mujer digna, valiente, ejemplo de fortaleza y solidaridad social: la señora María Elena Toledo Fernández. Al asumir al cargo anunció su renuncia al MAS y, como Abaroa en Calama, estampó su frase que será histórica: “Yo no seré alcahueta de nadie”.  

 Según la RAE alcahuete es: “Persona que concierta, encubre o facilita una relación amorosa, generalmente ilícita”.  La señora Toledo, bien informada de la pedofilia y otros vicios de su jefe, utilizó el vocablo adecuado y preciso que puede ampliarse a otras situaciones.

  Han transcurrido casi dos semanas del hecho y del dicho.  Ha vencido el plazo para la presentación de candidaturas, el 75% de la población no quiere que vuelva Evo, pero la fiera tiene todavía alcahuetes que lo protegen.  La acusación de estupro quedará en nada y el sector  democrático, dividido entre siete candidaturas, está expuesto a perder la elección por la ceguera o egolatría de ganar una diputación. 

Arce Catacora, con menos del 25% de apoyo, puede ganar la elección o tener mayoría parlamentaria más agresiva e irresponsable que la actual. Este mago de las finanzas en el sentido de la trampa, el engaño  y el ilusionismo, derrochó más de 6.000 millones de dólares que el país recibió por el incremento de los precios de las materias primas. Hizo creer que bajó la pobreza y el desempleo y en la primera cuarentena se vio que el 70% de informales no tenía de que vivir. 

 Un periodista serio como Raúl Peñaranda, el 2 de junio de 2019, publicó en Página Siete el abecedario de los elefantes blancos del régimen. El detalle de 2.650 millones de dólares mal gastados es escalofriante. Entre  esas inversiones sin tasa de retorno, están el aeropuerto de Apolo sin uso, la fábrica de úrea mal ubicada en Bulo Bulo, cartonbol, el aeropuerto de Chimoré, la  sede del Parlamento de Unasur, sin uso, la fábrica de azúcar de San Buenaventura, una serie de estadios sobredimensionados con capacidad de 10.000 a 12.000 espectadores para pueblitos de no más de 4.000 habitantes y otras inversiones sin utilidad alguna. 

   La mentira, el engaño y la alcahuetería alientan la mermada candidatura del MAS, pero preocupa que la parte más consciente, mejor preparada no sepa unirse para ganar en primera vuelta con parlamentarios democráticos.

 14 años de totalitarismo han frenado la maduración política y es natural el desencanto general de la población en sus instituciones y partidos, publicado ayer en Página Siete. Sin embargo, como la aspiración colectiva es derrotar al MAS y cualquiera de los candidatos es mejor que Arce Catacora, no hay por qué extremar competencias fratricidas. Lo imprescindible resulta escuchar a  las mayorías, posponer afinidades personales para concentrar el voto en quien más apoyo tenga para ganar al MAS, después de la última encuesta de octubre.

  
Javier Torres-Goitia T.
fue Ministro de Salud.
 

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