Jimena Costa

Falsos temores

domingo, 6 de septiembre de 2020 · 00:10

Durante los últimos días escuché demasiadas veces la angustiosa pregunta ¿Lo pueden habilitar?” ya saben … refiriéndose al caudillo autoritario con denuncias de pedofilia. Voy a tratar de responder, pero lo haré en cuatro modalidades: lo posible, lo probable, lo deseable y lo seguro.

Lo posible: después de 14 años en los que la cúpula del MAS se encargó de designar a cada una de las autoridades -por ejemplo con la lista de candidat@s para las elecciones judiciales-  y de contratar a cada uno de los funcionarios después del 21F, el caudillo dijo que iban a depurar a todos los “infiltrados”, del Órgano Judicial, del Tribunal Constitucional, de la Magistratura -que nombra a los jueces- y del Ministerio Público, es de suponer que existe mucha gente dentro que, puño en alto, haría lo necesario para que el "jefazo” le deba un favor. Por eso, maletines o amenazas de por medio, es posible que algún pitufo quiera habilitarlo.

Lo probable: después de los esmirriados pero efectivos bloqueos, la intención de voto del MAS habrá disminuido significativamente, si le suman las nuevas denuncias contra el semental de Orinoca y se toma en cuenta que quien hizo las listas de candidatos del MAS fue él, las diversas facciones del MAS y los diversos movimientos sociales -que ya no actúan monolíticamente bajo el mando del galán- no creo que tengan interés en que retorne. A estas alturas, además de los siete de cada diez bolivian@s que no quieren que vuelva, se suman algun@s del MAS. El caudillo se ha vuelto tóxico para su propia organización. Es probable que ni siquiera ellos se desgarren las vestiduras para defender su candidatura a senador, pero, claro, habrá quienes lo siguen extrañando; por ejemplo, los cocaleros del Trópico, que ni en sueños imaginaron las ventajas que podrían tener si uno de ellos llegaba al gobierno. Uno llegó y mientras estuvo les dio las mejores condiciones para hacer crecer el negocio. Ellos sí pueden movilizarse por su dirigente.

Lo deseable: después del sacrificio ciudadano, los políticos que dizque van a reconstruir la democracia se dedicaron a las candidaturas y a las campañas, pero no le pusieron atención a resolver lo importante: el proceso para querer habilitarlo seguía en curso; la resolución constitucional que permite la repostulación sigue vigente; el proceso sobre el fraude no tiene avances; las denuncias del uso de recursos públicos en la campaña 2019 no se procesan; los hallazgos de bombas molotov en el Ministerio de Culturas desaparecieron junto con el Ministerio. Las denuncias de corrupción por aquí, por allá y por acullá sólo sirven para hacer campaña, pero no hay ni una sola sentencia. Lo deseable sería que en lugar de tratar de obtener ventajas particulares, empiecen a corregir las falencias de la (in)justicia boliviana para que los procesos se rijan a la Constitución y a las leyes, y lleguen a término sin “interpretaciones” ni manipulaciones; y que el ser “residente permanente” en Buenos Aires signifique que no vive aquí, y no cualquier cosa que le convenga a algún pinche llunku.

Lo seguro: sólo hay que hacer memoria: cada vez que había lío se iba de viaje; no fue por años a Potosí después de incumplir sus compromisos por temor a que lo miren chueco; también le pasó por largo tiempo con Oruro, cuando no quisieron ponerle su nombre al aeropuerto; se resintió por años con Beni porque no lo dejaron aterrizar; hizo lo indecible para ser aceptado en Santa Cruz porque no soporta el rechazo; renunció a cumplir sus últimos tres meses de mandato por temor a no se sabe quiénes que dizque ponían en riesgo su vida; y huyó con su comitiva para que su amigo AMLO le ponga mucha seguridad … ¿Ustedes creen que volverá al país sabiendo no sólo que la gran mayoría no lo quiere, sino que se ha convertido en un estorbo para los militantes y candidatos de su propio partido? Creo que quiere volver como el hijo pródigo. Pero no lo es. Seguro espera que lo inhabiliten para victimizarse -especialmente ante la comunidad internacional-, pero no creo que vuelva ni aunque lo habiliten.

Como él mismo dijo el 28 de mayo de 2016 en su cuenta de twitter: “Quien se esconde o escapa es un delincuente confeso. NO es un perseguido político” https://twitter.com/evoespueblo/status/736542379583344640?fbclid=IwAR1-sEhz6QlCR4kqE0IT_6_tLsKZATQ436NKwMci7LJ8NevwSn0CRPBNPT4

Alguna vez había que darle la razón.

Jimena Costa es politóloga.

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