Jorge Patiño Sarcinelli

Evo y Álvaro: ¿es ya hora de biografiar?

viernes, 15 de enero de 2021 · 05:10

Había una vez un chico que no quería estudiar historia porque no le interesaba la vida de los demás. Lo contrario sucede con los que no resistimos la tentación de leer las biografías de grandes personajes, aunque estas no tengan tanta trascendencia como creen los que las escriben.

Antes y después de los últimos acontecimientos, Evo y Álvaro tenían más de personajes que de grandes, pero sus peculiares sicologías despertarían interés entre los adictos a biografías que exploren este ángulo. Nada más, desde el punto de vista comercial, si vieses en un escaparate libros sobre las vidas de Evo, Álvaro, Mesa, Revilla y Camacho, ¿cuáles comprarías? Curiosidad no es admiración.

Dice la sicología topológica que las personas tienen una versión aparente y otra real; dentro, detrás o entre las apariencias. Si decimos que fulano “en el fondo” es bueno, pensamos en algo que está adentro, como un tesoro por descubrir. Mientras que si decimos que “detrás” de zutano hay otro, insinuamos que su carácter real se esconde bajo una fachada; es un hipócrita. 

Si decimos que mengana es “multifacética”, sugerimos que ella es rica en versiones de sí misma y no nos sorprende descubrir que, aunque es áspera con extraños, se deshace en dulzuras cuando ama de verdad, baila bien cueca y es una lectora compulsiva de novelas negras. Casi todos somos así de multifacéticos y en eso no hay contradicción ni falsedad, sino riqueza. 

Tomemos como ejemplo esos nuestros dos personajes. Mientras que Evo, siempre consistente consigo mismo, no alcanza para versión y media, Álvaro está en el otro extremo, con inagotables personalidades y facetas. Evo es monolíticamente uno solo y detrás del Evo aparente solo hay más Evo de lo mismo. Es una psique en estado sicológicamente puro; aunque esa simplicidad podría ser engañosa, como sus palabras. 

Álvaro, en cambio, no podría tener más máscaras, recovecos, laberintos y nudos por desatar. Es el multifacético embolismático en quien unas fachadas parecen desdecir a las otras y cuando intentamos agregar el todo en un solo ego, la autenticidad nos elude como una ilusión óptica.

Evo y Álvaro son bellos especímenes -como dicen los médicos de un tumor raro- de sicologías extremas, pero sobra decir que todo lo anterior son apenas especulaciones que un historiador podría desarrollar o contradecir con base en los hechos. ¿Quién sabe si bajo un lente biográfico más riguroso no resulta al revés de lo que digo? 

Hay buenas biografías donde el historiador explora a partir de hechos, cartas, escritos, entrevistas, discursos, opiniones, etc. los trazos sicológicos del biografiado para enriquecer la comprensión de su vida. Pienso, por ejemplo, en las de Ray Monk sobre Wittgenstein y de Ruth Scurr sobre Robespierre.

La del francés viene muy a cuento porque a Álvaro le gustaba compararse con él. “Un revolucionario es implacable, como Robespierre, incorruptible” dijo hace años en una entrevista en Telesur. Pero Maximilien, fanático de las ideas, pulcro en la vestimenta y puritano con la verdad, hubiese preferido la guillotina a que le pesquen una mentira, mientras que el ex vice ni se sonrojaba. Al parecer, “incorruptible” para él quiere decir otra cosa.

Podrían también ser interesantes unas biografías paralelas, al estilo por inventar de un Plutarco andino que haga una biografía en dúo. Nuestra historia se vería enriquecida con un análisis de cómo estos opuestos se han complementado y de cómo siendo tan distintos, han superado sus incompatibilidades para ser el par gobernante más duradero en lo que va de nuestra historia. 

Dice Le Bon, que “la vida real de los grandes hombres no tiene la menor importancia. Solo su leyenda popular interesa”. Pero esas leyendas también se fabrican, escriben y reescriben. No ha llegado el momento de las biografías definitivas, pero quizá el interés sea ahora el mayor. De aquí en adelante la curiosidad irá cayendo con los propios sujetos. Solo quedan leyendas de los realmente grandes; de los otros meras biografías.

 

Jorge Patiño Sarcinelli es matemático y escritor.
 

 

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