Lupe Andrade Salmón

Los invisibles

miércoles, 8 de diciembre de 2021 · 05:11

En la política es común que los líderes deseen ser conocidos, que busquen publicidad y quieran ser constantemente fotografiados;  la mayoría trata de estar en las noticias radiales, televisivas, internet, Twitter, Facebook, etc. Esto incluye a personajes como Putin, el líder ruso.  Aquí, en cambio, tenemos otro fenómeno: autoridades invisibles.  Invisibles en sus cargos, invisibles en los hechos, invisibles por la pandemia, invisibles en sus formas de actuar.  Es cierto que vemos al Presidente de vez en cuando y aseguro que no estoy proponiendo que ninguno, tal como Putin, se haga retratar con el torso desnudo, pero sería bueno conocer sus planes o decisiones tomadas y por tomar.

Yo, por lo menos, estoy atónita al pensar que siendo paceña de corazón tengo hace casi un año a un alcalde invisible, con obras invisibles aún y presencia nula en las mentes de los ciudadanos comunes.  Tenemos, adicionalmente, un Gobernador más etéreo aún y lo digo, no por la ciudad de La Paz,  lo digo como yungueña de cepa,  habitante de una zona destacada, que hoy sufre de desatención casi total a sus requerimientos y necesidades.  He hablado con las comunidades y con pobladores de zonas vecinas  y ninguno pudo decirme el nombre del gobernador, y mucho menos citar sus obras a favor de la histórica zona yungueña. 

Es posible que en estas líneas yo esté exagerando la invisibilidad de dichos personajes, pero cuando las autoridades no se dejan ver ni oír, cuando la gente no puede sentirlas presentes, cuando no pueden hacer solicitudes ante ellos, cuando las acciones oficiales no están a la vista y cuando lo que prometieron en sus campañas quedó en el reino de la ficción, no podemos evitar pensar que esa invisibilidad puede deberse a falta de acción.  Es posible, por supuesto, que todos estén trabajando arduamente y que nosotros, los pobladores de esta ciudad y país, seamos ciegos y tontos.  Es posible…, pero ¿será probable?

Adicionalmente, y hablando con paceños comunes y corrientes de la ciudad capital de Bolivia, descubrí que también tenemos un presidente etéreo, con el admirable líder aymara David Choquehuanca de vicepresidente, hoy convertido en personaje incoloro, intangible y mudo detrás de las brumas de la realidad política actual.

Esto podría cambiar. Si viéramos un hermoso puente nuevo sobre el Choqueyapu; si se ensancharan los cruces y sitios que causan atolladeros diarios de tráfico; si pudiéramos llegar de aquí para acullá sin perder paciencia y conciencia, estaríamos felices, además de alivianados en cuerpo y alma.  Ir y volver del zoológico es una pesadilla y hay docenas de ejemplos que los lectores pueden añadir…, quizás en una carta abierta a este medio de comunicación para que algún ágil periodista haga estas preguntas directamente a quien corresponda.

Y finalmente, en cuanto a imagen, si el presidente Arce supiera que el “lluchu” indígena no es suficiente para convencer al pueblo y si recurriera a la autenticidad de su propio Vicepresidente, quizás podría hablar con más efecto a los bolivianos en general, con la verdad en la mano, enfrentando realidades, reconociendo problemas y proponiendo medidas y soluciones. Así podría convertirse en alguien que auténticamente preside y no en una imagen más en la historia.

A dichas personas, les aseguro que cualquier autoridad gubernamental, departamental o municipal puede convertir a los medios de comunicación en sus aliados (y no enemigos), obteniendo cobertura a sus palabras hechos y logros. Es cuestión de hablar con ellos, en verdad. Si lo hacen, mayor será su llegada a los votantes. 

No estoy segura de que las mencionadas autoridades y otras no hagan nada.  No.  Es posible que trabajen de sol a sol en algo que nadie ve ni conoce.  Lo que afirmo enfáticamente es que por hoy sus obras, planes y acciones no se ven.  Son como ellos, invisibles.

No niego que dichas autoridades sean eficientes, honestas y merecedoras de nuestro apoyo.  Es posible y me gustaría que así fuese.  La invisibilidad, en ese caso, sería una maravilla.  Si rechazan la publicidad por modestia y si los resultados de sus labores son concretos,  deberíamos aplaudirlos hasta que nos duelan las manos.  Ojalá que así fuesen ellos, que así fuese la realidad… ojalá… ojalá.

 

Lupe Andrade Salmón  es periodista

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