Agustín Saavedra Weise

Creatividad y consensos en solución de temas económicos

lunes, 3 de agosto de 2020 · 00:10

Los líderes de la Unión Europea (UE) aprobaron el pasado mes de julio  un acuerdo con miras a la recuperación de las economías afectadas por el Covid-19 y pandemia subsiguiente. La UE  subvencionará  a sus miembros  más debilitados y se endeudará en miles de millones de euros para recuperar el crecimiento de la región. El pacto deberá ser confirmado por los respectivos parlamentos. 

 Y mientras algo tan positivo sucedió en  la UE (el conjunto es la segunda economía mundial) en nuestro  país -con una economía mucho más pequeña  y menos compleja- las autoridades no  se ponen de acuerdo casi en nada. Siguen los problemas y éstos se van acumulando por la falta de decisiones concretas o por el “impasse” entre poderes Legislativo y Ejecutivo. Un claro ejemplo es el tema de los diferimientos de créditos, que al no disponer  hasta ahora de una definición concreta, ha sembrado  incertidumbre entre las propias entidades financieras y sus deudores. Como es sabido, se  pretende extender dicho diferimiento hasta diciembre por un proyecto de ley ya  aprobado en Diputados y que pende como una especie de espada de Damocles que no se sabe al final hacia que lado apuntará.  

En la Asamblea Legislativa hasta ahí  por ahora llegó la cosa, no se sabe qué pasará en el Senado y, de su lado, el Ejecutivo no dijo ni “mu”. Todo lo demás es especulación y eso no es bueno. De la misma manera, hay otros temas tales como la aprobación parlamentaria de los préstamos internacionales y el nuevo bono de 500 bolivianos condicionado a que esa aprobación se concrete.

En el asunto tan sensible del diferimiento de créditos hay que procurar un equilibrio. No puede dejarse a los bancos en la estacada cuando esas entidades deben cumplir con sus ahorristas, pagando intereses y protegiendo el dinero de los depositantes. Por otro lado, la pandemia provocó graves distorsiones entre diversos sectores productivos y comerciales, que con un poco de ayuda podrán cubrir sus obligaciones crediticias sin entrar en colapso. Por tanto, se justifica el diferimiento, pero fijando plazos razonables, sin demagogias, en marcos flexibles y consensuados previamente entre el sistema financiero con las autoridades pertinentes. 

Este tipo de problemas no se soluciona con la simple aplicación dura de una disposición legal. Si se procede así, muchos podrían salir lastimados. Tiene que haber previamente diálogo y concertación para lograr una “dieta balanceada” que no comprometa la estabilidad macroeconómica del país. 

Creemos, con ánimo constructivo, que el Ministerio de Economía y el Banco Central tienen a su alcance medidas paliativas y de estímulos  que pueden coadyuvar con el sistema financiero en la actual coyuntura. Asimismo, cabe  tratar de evitar futuros diferimientos, ello será posible con mayor generación de confianza y medidas inteligentes. Todo debe hacerse con visión global, sin que medien razonamientos sesgados o, peor, esperar el garrote para luego ver qué se hace. Mucho perjudica la pugna entre un Ejecutivo que quiere gobernar  y un Legislativo que persiste en una oposición ciega.

El ejemplo europeo demuestra que con voluntad dialogadora e imaginación creativa los problemas se resuelven. Una vez se cuente con bases económicas sólidas que generen fuentes de empleo y se hayan superado álgidos problemas de coyuntura se podrá pensar en actividades partidarias y electorales. Ahora prima el interés nacional.

Agustín Saavedra Weise es economista y politólogo.

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