Alberto Bonadona Cossío

Entre pollos y medianoche

sábado, 5 de septiembre de 2020 · 00:10

Para entender lo que ocurre en las transacciones bursátiles y de valores financieros necesito hablarles de pollos. No porque los pollos participen en esas transacciones, sino porque las compras al por mayor de los pollos y los intermediarios que pueden participar en tales compras y ventas ayudarán a entenderlas. Además, que la medianoche muestra cómo se puede operar en las oscuridades de vacíos o intersticios en las normas y ocultar operaciones que son lucrativas para los que aprovechan esas ausencias jurídicas o las leen, precisamente para lucrar enfrente de lo que la mayoría no entiende.

Es posible que muchas personas hayan relegado de su lectura (principalmente en algún medio virtual que hoy en día bombardean los celulares) un comunicado del Ministerio de Economía emitido “con el fin de garantizar el manejo de la liquidez y el pago de la Renta Dignidad”. Peor aún, cuando el anuncio concluye con: “la APS informó que emitió una Resolución Administrativa, limitando las operaciones de liquidez de la Gestora a transacciones exclusivamente en el mercado primario y operaciones de reportes con el Banco Central de Bolivia”.

Aquí entran mis pollos. Suponga que usted, estimado lector, dueño de una empresa que requiere la compra de pollos al por mayor para venderlos al por menor adquiere 10.000 kilos de pollo a 10 bolivianos el kilo. O sea, con 100 mil bolivianos abastece su negocio. Sin embargo, el productor de pollos le hace una rebaja de 50 centavos el kilo por el volumen de la venta. Entonces, sólo gasta 95.000 en la compra; ha ahorrado 5.000  bolivianos y la ganancia o rentabilidad que esperaba aumenta exactamente en ese monto. Si al por menor usted vende el kilo a 12 bolivianos y esperaba ganar 20% por kilo, ahora ganará 2,50 bolivianos. Le bajaron el precio y su rentabilidad aumentó 5%. Pero si usted, en vez de comprar directamente al productor, se dirige a un intermediario, que ya vende el kilo a 10 o un poco más, quien se lleva la ganancia de la rebaja del productor es el intermediario.

Ahora, si usted no es el dueño, sino el gerente de la comercializadora de pollos podría entrar en un acuerdo (una colusión) con el intermediario para dividirse la rebaja (5.000 bolivianos), usted gana gracias a su arreglo de medianoche y le dice al dueño, su empleador, que compró a 10 bolivianos el kilo. Si usted hace lo correcto,  sin ningún tipo de arreglo para beneficio personal, debe comprar al productor (o en el mercado primario) y vender con ganancia en el mercado secundario y su empleador gana lo que debe ganar.

Comprar en el mercado primario es lo que debe hacer todo inversor que actúa buscando el beneficio de sus mandantes o dueño del capital (o el principal). En el caso del comunicado del Ministerio de Economía, los mandantes o principales son los beneficiarios de la Renta Dignidad o, al menos el ministerio a cargo de entregar el dinero a la Gestora. La Gestora recibe dinero en efectivo, que puede usarlo para comprar valores (como Depósitos a Largo Plazo, DPF, o bonos emitidos por el Banco Central) hasta el momento que debe pagar el bono a los mayores de 65 años. Lo correcto es que siempre compre en el mercado primario (los emisores de los valores,  bancos o empresas que los emiten). Si lo hace con el concurso de un intermediario y a precios que disminuyen el retorno o ganancia del capital actúa en contra del dueño del capital.

Operaciones entre “gallos y medianoche” se han dado con el manejo del dinero en efectivo (liquidez) por la Gestora desde 2014 y han privado de unos 18 millones de bolivianos a los recursos que benefician a los receptores de la Renta Dignidad. Este tipo de oscuros manejos no son extraños a la Autoridad de Pensiones y Seguros (APS) que han visto utilizarlas a algunos ejecutivos de las AFP, instituciones encargadas de proteger las rentabilidades de los fondos de pensiones que administran. La APS ha iniciado interminables procesos que se prolongan desde hace un lustro y no han tenido ni la eficacia ni la celeridad que han recibido “las operaciones bursátiles sospechosas que ocasionaron una pérdida económica de aproximadamente 18 millones de bolivianos”, como afirma el referido comunicado. Las pérdidas ocasionadas por las AFP se aproximan a los 120 millones de dólares y siguen en un kafkiano proceso sin drásticas acciones por parte del Ministerio de Economía.

 

Alberto Bonadona Cossío es economista.

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