Carlos Miranda Pacheco

Rumbo al 2050

viernes, 8 de enero de 2021 · 00:12

Desde los protocolos de Kyoto quedó establecido que las alteraciones climáticas que estamos sufriendo, en su mayor parte son causadas por gases de combustión en la Tierra que han conformado una especie de envoltura tipo invernadero, al mismo tiempo que se está elevando la temperatura del planeta, todo ello con efectos desastrosos. Por estas razones se logró la firma del pacto más amplio que se tiene en la historia, que se llama el Acuerdo de París. 

En el fondo, básicamente es un convenio mundial vinculante mediante el cual los países acuerdan y  admiten un programa del control de producción de hidrocarburos. Una segunda reunión de los países miembros para evaluar el grado de cumplimiento quedó frustrada porque hizo su aparición el Covid- 19, que rápidamente se convirtió en una pandemia. 

Los efectos mortales de esta peste desviaron las atenciones de los países del Acuerdo de París. Los efectos de la pandemia produjeron una disminución en el consumo de petróleo y sus derivados, al punto tal que el año pasado, la humanidad consumió de 8 a 10 millones de barriles de petróleo menos diariamente.

La aparición de vacunas oficialmente aceptadas para su uso masivo ha insuflado en toda la humanidad un sentimiento de control de la pandemia.

Se espera que el consumo de petróleo retome su ritmo y, por tanto, se ha reprogramado la fecha de los calendarios del Acuerdo de París al 2050, como la nueva fecha para hacer un razonable recuento de las actividades relativas al consumo de petróleo.

En términos simples, los índices de reducción de petróleo, que debían lograrse para el 2030, serán ahora examinados el 2050. Como combustibles fósiles están clasificados el carbón mineral, el petróleo, el gas natural y los refinados de dichos productos. Afortunadamente, nosotros no tenemos ningún consumo de carbón y debemos dirigir nuestros esfuerzos a disminuir nuestro consumo de petróleo y sus derivados.

Según las estadísticas mundiales, el 45% del petróleo que se produce es utilizado para la elaboración de combustibles para el transporte. Uno de los objetivos del Acuerdo de París es eliminar la utilización de combustibles fósiles en el transporte. Esta eliminación será efectuada en diferentes lugares y en diferentes formas, esperándose que el gas natural sea utilizado como combustible de transición a la adopción de los vehículos eléctricos.

En este panorama, Bolivia es importadora de diesel y gasolina y productora y exportadora de gas natural. En los años pasados se ha hecho una encomiable labor de conversiones de vehículos de gasolina a gas natural. Lamentablemente, este programa ha sido rechazado por el transporte sindicalizado, aduciendo que los motores pierden potencia y que el uso del gas acorta la vida de los mismos.

En las condiciones actuales, el mantener los carburantes a precios reducidos en el mercado y uniformes en todo el país, causará un drenaje de divisas difícil de soportar. Era posible con los excedentes de exportación de gas natural del pasado, pero esos excedentes ya no existen; por tanto, debemos retomar la ventaja inicial que tuvimos en la conversión de vehículos de gasolina a gas natural hasta que la aparición masiva de vehículos eléctricos. En ese sistema de transporte también tenemos una ventaja inicial por la producción de litio en nuestros salares.

En síntesis, en la conversión de los combustibles para el transporte tenemos una ligera ventaja. Lamentablemente no podemos hacer el mismo comentario sobre el uso de combustibles en el agro y en el transporte pesado.

Estamos en los umbrales de una civilización que pretende no utilizar combustibles que puedan generar gases tipo invernadero. Es un gran desafío. El poder sustituir 45 millones de barriles de petróleo por otros combustibles no contaminantes representará ingresar a una era tecnológica, al margen de la política del carbón. Los participantes del Acuerdo de París en este gran convenio vinculante han fijado el año 2050 para hacer un gran repaso de los avances obtenidos para evitar la emisión de gases invernadero y dejar de calentar la temperatura del planeta.

 

Carlos Miranda Pacheco es ingeniero y experto en hidrocarburos.
 

 

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