Carlos Toranzo Roca

¿No se quemaron los PumaKatari?

miércoles, 13 de enero de 2021 · 05:11

Cuando quemaron los PumaKatari, los primeros que lloraron fueron mis nietos, después mis hijos y, luego, todos nosotros; esa quema deliberada fue la metáfora real y triste de un accionar dictatorial de quienes dieron la instrucción de hacerlo. El MAS hizo algo demencial, incendiar un símbolo de ciudadanía, de educación cívica, de respeto entre los paceños, pues el PumaKatari no era y no es solamente un medio de transporte amigable, sino fue y es un vehículo de educación ciudadana, de respeto entre los paceños, de actitudes amigables con las personas mayores y los niños. 

 Pero la avidez de poder de Morales que, desde México, dio instrucciones para cercar las ciudades para privarlas de alimentos es algo que no ha desaparecido; él sigue conspirando contra la democracia boliviana. El Chapare es un polvorín que fue infestado con la presencia de guerrilleros de las FARC durante el gobierno de Morales, pero, tan grave como eso, ese es el lugar donde creció el narcotráfico; el negocio ilícito contó con la permisividad de ese gobierno.  

Hemos sufrido por la quema de los PumaKatari pero recuperamos la alegría de su retorno a las calles, acompañados por su hermano menor, el Chikititi; quizás ese retorno es la metáfora de la construcción de democracia en la vida cotidiana. En los días de las movilizaciones posteriores al 20 de octubre de 2019 percibimos que La Paz no tenía Comité Cívico, no tenía clubes de la paceñidad, sólo había jóvenes, mujeres movilizadas, familias solidarias que se dieron la mano entre sí y con los vecinos, a quienes conocieron en los primeros bloqueos de defensa de la democracia.

 Los padres y madres siguieron a los jóvenes a los cabildos, a los bloqueos; las familias enteras se movilizaron en torno a causas, no alrededor de ideologías, lo que perseguían era el respeto de su voto, respeto por la democracia. Todos ellos impulsaron una revolución ética de construcción de valores, comenzando por la solidaridad. Desde la noche de los cuchillos largos entendimos que teníamos familia en las barricadas de defensa de nuestras casas; eso eran mis vecinos, mis hijos y nietos, todos sabíamos que teníamos solidaridad. Todos esos que pelearon por defender su voto, por cuidar la democracia, no pueden entender por qué la justicia archivó el tema de la quema de los PumaKatari, dejando libres a los culpables. Es que la justicia es una dependencia del MAS y seguirá actuando de manera obsecuente para defender a ese partido.

Mientras se cierra el caso de los PumaKatari se abren decenas de candidaturas a la Alcaldía de La Paz, lo que parecía ser un inicio de unidad con la candidatura de Albarracín fue inmediatamente rota por el alcalde Revilla, por ese que, en su momento, salió de la alianza con Mesa para apoyar la candidatura presidencial de Jeanine Añez. Pero, ¿con más de diez candidatos quién es el favorecido? Igual que en las elecciones nacionales, quien se beneficia es el MAS. 

Los políticos dan vergüenza, no aprendieron, ni en 2019, ni en 2020, que dividiendo a la oposición, al MAS lo que hacen es ponerle alfombra roja para que gane las subnacionales.

¿Es que los candidatos a la Alcaldía de La Paz piensan en esta ciudad, en su mejora, en obras, en embellecimiento, en la modernización del transporte? No, la casi totalidad; ojalá hay alguna excepción. Piensan en el poder, muchos de ellos razonan con cabeza prebendal y patrimonial, pensando que podrían usar el poder público en beneficio privado. Eso del bien común está en los textos de democracia, pero no en la conducta cotidiana de esos políticos. Es risible que haya tantos candidatos, cuando los más de ellos saben que no llegan ni a un 2% de intención de voto.

A la población no parece importarle las subnacionales, éstas sólo interesan a los candidatos; a la gente le preocupa el desempleo, la falta de educación y, ante todo, la falta de atención de salud, agravada por la pandemia. Cada boliviano ha visto a un pariente, a un vecino, aquejado por el coronavirus y han visto que ellos no son atendidos por nadie. El único derecho que tienen es a morir sin auxilio de la salud pública.  A los candidatos, al gobierno, no les interesa nada de esto.

 

Carlos Toranzo Roca es economista y analista.

 

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