Carlos Toranzo Roca

Bolivia, ¿sociedad civil antidictatorial?

miércoles, 7 de abril de 2021 · 05:11

Varios intelectuales han afirmado que en Bolivia la sociedad es grande -por su capacidad de organización y movilización- y el Estado pequeño. La debilidad de éste facilitó la pérdida de nuestro litoral en la guerra con Chile, pues el Estado boliviano no tenía presencia en todo el territorio nacional, menos aún en las tierras de la costa; en cambio, los chilenos tempranamente construyeron Estado, pero paralelamente, durante muchas décadas, no tuvieron una sociedad levantisca como la boliviana. 

Muchos estudiosos sostienen que en Bolivia la sociedad civil y las masas son antidictatoriales, la fundamentación se basa  en la observación empírica recogida en la segunda mitad del siglo XX. En 1951, el MNR, con su candidato Víctor Paz Estenssoro, ganó las elecciones presidenciales, pero el Presidente Mamerto Urriolagoitia hizo un autogolpe de Estado, el Mamertazo, y entregó el poder a una junta militar. La falta de respeto al resultado de las elecciones, la pérdida de legitimidad de la oligarquía, la represión de los militares a los sectores populares, en especial a los emenerristas, generó el proceso de defensa de la Constitución, del resultado de las elecciones, violado por el autogolpe de Estado.

La Fstmb, luego la COB y el sindicalismo campesino, fueron parte de la sociedad civil boliviana de la segunda mitad del siglo XX, todas esas organizaciones poseían una profunda alma antidictatorial, se oponían a las dictaduras militares, tenían una conducta antiestatal, eso lo demostraron en sus movilizaciones para hacer la Revolución Nacional de 1952, en las manifestaciones contra el MNR revolucionario, que dio giros a la derecha en 1956, en el momento de la aplicación de un ajuste económico antipopular, en su actuación contra el MNR cuando Paz Estenssoro trató de reelegirse en 1964; en sus enfrentamientos contra el gobierno dictatorial de René Barrientos, en su férrea oposición contra el golpe de Natusch Busch 1979, en su lucha de años frente a la dictadura de Hugo Banzer, en sus luchas contra la dictadura de García Meza, en su oposición a las medidas de liberalización de Gonzalo Sánchez de Lozada. 

También la sociedad civil se organizó y actuó militantemente contra la represión que hizo ese gobierno en 2003 antes de dejar el poder. Durante varias décadas la sociedad civil, a la cabeza de la COB y la Fstmb, con la participación del sindicalismo fabril y hasta el sindicalismo del magisterio, se nutrieron de la ideología y de la mística de la independencia de clase, de la independencia sindical frente al poder estatal, actuaron casi siempre evitando la cooptación de los poderes gubernamentales. Bolivia les debe reconocer sus luchas contra las dictaduras y contra la represión estatal.

Pero una cosa es poseer alma antidictatorial y otra, distinta, que esas organizaciones de la sociedad civil, en especial los sindicatos, sean democráticos, que posean un sentido de la construcción de un Estado republicano, que se adscriban a la democracia representativa. Su cultura política de “hasta las últimas consecuencias” estuvo guiada por la lógica amigo-enemigo; a este último, al enemigo, al que discrepaba de sus ideas, había que eliminarlo; se trataba de derrocar al capitalismo y eliminar a los capitalistas y a quienes disientan de su idea revolucionaria. 

Si bien luchaban y se oponían a los gobiernos dictatoriales, en especial a las dictaduras militares, sin embargo, la COB, la Fstmb y el movimiento obrero boliviano ansiaban tener su propia dictadura, la proletaria, en esa medida no eran democráticos. Los partidos políticos, como el Partido Comunista, el Partido Comunista Marxista Leninista, los Partidos Obreros Revolucionarios, el Ejército de Liberación Nacional, el Partido Socialista, todos tenían como norte la revolución socialista y su cultura política estaba definida por la lógica amigo-enemigo; es decir, por la idea de eliminar al otro, al diferente, y construir una dictadura propia. 

Por muy revolucionarios que hayan sido no fueron democráticos; de manera equivalente, los sindicatos pueden haber sido antidictatoriales, lo cual tiene un gran mérito, pero no fueron y no son democráticos. Más todavía, la COB, la Fstmb, y todos los sindicatos que fueron cooptados clientelarmente por el MAS; perdieron su independencia del Estado, pero continuaron sin ser democráticos, es más, fueron y son instrumentos del autoritarismo del MAS. En suma, no son y no fueron democráticos, ni creían en un Estado republicano.

 

Carlos Toranzo Roca es economista y analista.
 

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