Carlos Toranzo Roca

Homenaje a La Paz

miércoles, 14 de julio de 2021 · 05:11

Eran otros tiempos en que no había contaminación, no existían computadoras, tiempos en que se podía almorzar con tranquilidad, sin que nadie esté ocupado de ver su celular, sin saber si tenían o no tenían likes por las zonceras que ponen en su face book. Épocas en que los colectivos iban a 20 km. por hora con cobradores temerarios que normalmente te mataban del cambio; los colectivos eran pocos, creo que el rojo No. 6 iba por Miraflores, el 2 por Sopocachi y el amarillo, el 11, bajaba a Obrajes. Había que esperarlos como media hora, llegaban muy llenos y muchas veces había que ir en la pisadera y aprender a bajar al vuelo.

En la escuela, -yo estudié en la Piloto y en el Hugo Dávila-, no nos era extraño que estén orureños, potosinos, cochabambinos, pandinos; también nuestros profesores venían de todos los departamentos, muchos de ellos formados en la Normal de Sucre. No nos preguntábamos por qué venían a La Paz, todavía no estábamos formados para saber que aquí estaba el centro político del país, quizás sabíamos que era la sede del gobierno, pero no avanzábamos a más saberes. Sin darnos cuenta, nos fuimos volviendo cosmocollitas, aprendimos a convivir con gente de todo el país, cada uno  de ellos traía su música, sus costumbres, a veces sus comidas, todos ellos, junto a nosotros, los nacidos en La Paz, comenzamos a desarrollar un ambiente  pluricultural, y desarrollamos cansinamente la interculturalidad, lo hicimos sin leer libros de muchas páginas ni acudir a análisis sesudos,  simplemente la vida nos enseñaba a convivir con el diferente. 

Todavía no se oía a Wara, ni a Altiplano y, menos aún, a Música de Maestros, cuando más, al negro Larrea, creo que era el dúo Larrea-Terán, doña Gladys Moreno, en las fiestas estaba la Swingbali, en las cercanías del Merlan tocaban sus zampoñas los Cebollitas, unos lustras capos para la música, en el colegio se oía a los Bony Boy Hots y después vinieron Los Jairas. Pero, ya había paceñidad, se la notaba el 15 julio en los desfiles estudiantiles, donde tan importante como Murillo eran las salteñas, por las noches era más serio el desfile de teas. Pero, poco a poco, nos fuimos desarrollando junto a las montañas, sabíamos reconocer cómo cambiaban los colores de las montañas según sea la estación; en ese entonces además de la Estación Central, había la Estación de Guaqui. Y claro, el Illimani era nuestro guía, aunque no cantábamos: “El nevado más hermoso se encuentra en La Paz, Illimani majestuoso…”, pero estábamos en silencio esperando esa letra.  Aunque éramos chicos, ya advertíamos las discriminaciones, contra indios, contra cholos y mestizos, nosotros mismos las sufríamos, por eso no entiendo como uno de los símbolos de los paceños es “Cholita paceña”, esa que dice “Quisiera tener, cholita paceña, ¡Ay! porque sabe querer…”.  Quizá el tiempo generó algo de sabiduría para abrir los ojos y saber describir a La Paz que, sin sus cholas, es nadie. Como también sabiduría hubo y hay en La Paz, para echar a tiempo a los tiranos y a dictadores, esa es costumbre de antes y quizás de ahora.

Es probable que no sólo a los paceños les guste Collita, sino que muchos bolivianos de otros departamentos que vivieron en esta ciudad se alegren al oír: “Lindas montañas te vieron nacer, el Illimani tu cuna meció…”. Sí, esta música nos llega a lo más profundo de nuestros sentimientos, así también las nostalgias nos conducen a cantar el tango Illimani. Ya pocos cantan el Jacha Uru, tal vez porque el mestizaje se ha impuesto en esta ciudad. Pero, al construir la pluriculturalidad, cómo no cantar Niña Camba, ésa que nos conduce a Santa Cruz y nos recuerda que ella fue compuesta por un colla. Es que, si hace cien años la multiculturalidad se construía con fuerza en La Paz, desde 1952, desde la Marcha al Oriente, las constantes migraciones de collas están convirtiendo a Santa Cruz en otro lugar cosmocollita. Si al inicio muchos cruceños se molestaron por las migraciones, si no les gustaba el “avasallamiento” colla, ahora deben resignarse al ver la construcción de otra multiculturalidad y la edificación de otra interculturalidad que muestra que, tanto en La Paz como en Santa Cruz, hay nuevas elites económicas conformadas por las burguesías cholas o las burguesías cunumis. 

Y más profundo aún, en épocas de globalización, no hay que asombrarse si se expande n los cosmocollitas.

 

Carlos Toranzo Roca  es economista.

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