Editorial

Abigail, Mery, Vivian, Carmen, Adela...

miércoles, 12 de junio de 2019 · 00:15

Abigail, Mery, Carmen, Vivian, Adela, María, Rigoberta y una mujer no identificada son las nuevas víctimas de la violencia machista en Bolivia. Las ocho murieron en los últimos seis días, lo que rompe con todos los promedios, con todas las estadísticas, con toda racionalidad.

Las estadísticas oficiales indican que se comete un feminicidio cada tres días en Bolivia, pero a este ritmo estamos contando más de una fallecida cada día.

Más allá de las estadísticas que  son espeluznantes, son las historias de las mujeres las que nos conmueven. Las víctimas de feminicidio dejan atrás un expediente de violencia sistemática que, muchas veces, incluye denuncias a la Policía, alertas a los familiares e intentos de salir del ciclo en el que estaban viviendo, sin haber logrado la ayuda ni del Estado ni de la familia. 

 Los asesinatos por lo general se hacen con saña: martillazos, machetazos, muchos disparos y hasta descuartizamientos en el intento de ocultar el cadáver. 

Estas mujeres fueron esposas, novias o parejas del asesino, fueron madres, hijas, hermanas, compañeras de colegio, vecinas, colegas de trabajo, fueron como cualquiera de nosotras.

No se puede decir que un feminicidio duela más que otro, pero hay algunos casos que, por sus características,  causan más conmoción, como el de Abigail, una joven de 18 años que fue asesinada por un chico de 16, con el que salió apenas tres semanas. Ambos estaban en el mismo colegio de La Paz. Ahora ella está muerta y él detenido.

En lo que va del año se han registrado 52 feminicidios en Bolivia, lo que indica que estamos en el promedio de un caso cada tres días, sin embargo, existen semanas, como ésta, en que todo parece descontrolarse.

En Bolivia rige la Ley 348 contra la violencia hacia las mujeres, pero los números indican que su efectividad es dudosa. El sistema carece de presupuesto adecuado, hace falta seguimiento a las denuncias presentadas por las víctimas de violencia y es preciso establecer un mecanismo de protección para las mujeres que están en riesgo.

Por sobre todas las cosas, hace falta que la sociedad tome conciencia de que los feminicidios no son un crimen cualquiera, que se trata de violencia machista, que se asientan en una sociedad patriarcal, en la que las mujeres son tratadas como seres inferiores.

El Gobierno tiene un gabinete para tratar los temas de la mujer e incluso ha creado una especie de defensoría de la mujer, pero está claro que nada es suficiente. Hace falta voluntad política de parte de las autoridades y conciencia en cada uno de los ciudadanos para frenar esta matanza. Y que nadie se escandalice con el término, que eso mismo está ocurriendo.

 

 
 

Confidencial

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