Editorial

Tecnología rusa para espiar a opositores

martes, 25 de febrero de 2020 · 00:14

Nuevamente ha surgido información sobre cómo, durante el gobierno anterior, se usaron tecnologías de origen ruso para tener influencia e injerencia en redes sociales con fines políticos. Es un fenómeno que ha ocurrido en otros países del mundo, como Gran Bretaña y EEUU, donde intereses rusos lograron manipular a la opinión pública con informaciones falsas, para luego obtener resultados electorales determinados.

Bolivia, por lo visto, no ha estado exenta a ese problema. La empresa Ende Transmisión acaba de denunciar que un software ruso fue adquirido por esa empresa para hacer seguimientos y monitoreos a distintas personalidades políticas del país, especialmente a dirigentes opositores. Aunque las autoridades dijeron que se trataba de “espionaje”, esa palabra fue mal utilizada. Lo que sí sucedía era que las autoridades del gobierno anterior hacían un seguimiento preciso de las tendencias de opinión pública, con la intención posterior de procurar cambiarlas.

El costo de esa tecnología fue de 3,9 millones de bolivianos, pero si se suman otros gastos administrativos, el monto que terminó pagando el Estado fue de seis millones de bolivianos.

Este hecho hay que sumarlo a otro, similar, que se produjo el año pasado: 10 especialistas rusos en manejo de redes sociales llegaron a Bolivia para interferir en la campaña electoral y favorecer al expresidente Evo Morales.

Según el portal de investigación ruso Proekt, crítico de las políticas del presidente Vladimir Putin, el encargado de esa campaña realizada en Bolivia fue Serguéi Kiriyenko, un prominente funcionario ruso, expresidente nada menos de la empresa de energía atómica Rosatom. Actualmente es una especie de jefe de gabinete de Putin.

Según la indagación, “el apoyo a Morales se centró en organizar campañas hostiles en las redes contra los opositores a Morales y fue orquestado por consultores políticos cercanos a Rosatom, la agencia nuclear estatal de Rusia”.

Ante el temor que surgió en el Gobierno ruso de que Morales no podría ganar por 10 puntos de diferencia en la primera vuelta que se realizó en octubre pasado, Rosatom se preocupó, dijo Proekt, debido a que temía perder los contratos que firmó en el país, como la planta de investigación nuclear, a un costo de 300 millones de dólares. Efectivamente, la construcción de la planta fue suspendida por las nuevas autoridades.

Es increíble hasta dónde intentó llegar el gobierno del MAS con tal de eternizarse en el poder. Si tuvo que coordinar sus acciones con gobiernos extranjeros, o gastar cuantiosas sumas de dinero, lo hizo. Como se ve ahora, todo fue en vano.

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