Editorial

El machismo mata

miércoles, 7 de abril de 2021 · 05:15

No faltan quienes creen que la violencia machista no existe, que los feminicidios son un invento, que los mensajes misóginos son inofensivos y que los chistes machistas son sólo eso, chistes. Es más, quieren creer que esos asuntos no tienen nada que ver entre sí y que los crímenes contra las mujeres no deberían ser separados de la violencia general.

Estas personas, que le hacen un flaco favor a la lucha contra la violencia hacia las mujeres, tuvieron que haber visto el acto cruel de Marcelo Martínez, el hombre que compró un azadón de carnicería y que, a plena luz de día, degolló a Wilma Flores, su expareja y madre de sus dos hijos, a las puertas de un supermercado en Santa Cruz. Con este feminicidio horrendo, los que no creen en la violencia machista tendrían que replantear sus credos por respeto a la víctima, a sus dos pequeños hijos que quedaron huérfanos y a todas y todos quienes luchan por una sociedad más equitativa.

Este caso desnuda no sólo la violencia machista estructural de nuestra sociedad, sino que revela que el Estado es incapaz de proteger a las víctimas. Wilma había denunciado a su agresor, pero la Fiscalía lo dejó libre luego de ocho horas, sin prever ninguna medida precautoria para preservar la vida de la víctima. 

La historia de Wilma es la historia de muchas otras mujeres que denuncian la violencia, pero que, en vez de recibir protección, se exponen a más violencia, esta vez ya en venganza por haber tenido el “atrevimiento” de denunciar a su agresor.

El asesino Marcelino Martínez fue remitido a la cárcel de máxima seguridad de Chonchocoro con detención preventiva, pero ya nada podrá devolver la vida a Wilma,  la madre a esos dos pequeños que quedaron huérfanos.

Esta noticia, que estremeció a los bolivianos, coincidió con una campaña lanzada nada menos que por el Viceministerio de Seguridad Ciudadana, en la que se culpa a las víctimas por la violencia machista. “Si te muestras todita, peligras solita”, dice el eslogan del banner que llegó a ser difundido y que mereció, justificadamente, el repudio de los usuarios de redes sociales.

De inmediato, el ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, anunció medidas contra los responsables de la campaña, indicando que “tiene un contenido machista, patriarcal y violento”. La reacción oportuna del ministro es destacable, pero queda claro que no se trata de un hecho aislado y que el machismo está impregnado en diversos niveles del Estado y de la sociedad en su conjunto.

Recordemos que hace apenas unos días, el alcalde de Monteagudo, Ronald Aramayo, se despachó una amenaza de agresión sexual contra las mujeres que lanzaron huevos en señal de protesta en contra de Evo Morales, que llegaba a ese municipio a hacer campaña electoral. “Lamentablemente cuatro, cinco señoras solteronas, discúlpenme las señoras solteronas, que hoy vienen, nos botan huevos, si no a ver hace falta quién los huevee”, dijo. Para que quede clara la advertencia agregó: “Nosotros,  los alcaldes cabeza blanquita pero jóvenes, vamos a tener que atender a esas señoras”. 

Seguramente no faltará quien se pregunte qué tiene que ver un caso con el otro. Tiene todo que ver porque un viceministerio de seguridad ciudadana o un alcalde que culpan a las mujeres por la violencia o que profieren mensajes misóginos son también responsables de la naturalización de la violencia.

Y son (somos) responsables también los medios de comunicación que hablan de celos, de crímenes pasionales, del estilo de ropa que llevaba la víctima, de si estaba bebiendo con sus amigos cuando fue vejada, en vez de poner el foco en la conducta violenta del hombre violento (la redundancia es intencional).

Es hora de sacudirnos como sociedad, como Gobierno, como Estado, como medios de comunicación;  es hora de poner el foco en el lugar correcto (en el hombre violento) para frenar esta matanza de mujeres en Bolivia. En lo que va del año,  ya se contabilizan más de 30 feminicidios y ojalá que con el de Wilma aquellos que no creen en la violencia machista lo hagan y se unan a la lucha por una sociedad más equitativa.

Finalmente, el Ministerio de Gobierno haría bien en dirigir sus esfuerzos a dar verdadera seguridad ciudadana a la gente y particularmente a las mujeres, en vez de estar persiguiendo opositores y armando casos en su contra.
 

 

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

19
164

Otras Noticias