Gonzalo Chávez A.

El bien mayor: la estabilidad financiera

domingo, 17 de enero de 2021 · 05:12

La crisis económica en Bolivia se concentra en el sector real. Vivimos una recesión. Empresas paradas, negocios que funcionan a medias, tierras sin trabajar, personas sin empleo. Los circuitos que hacen circular productos y servicios han sido interrumpidos.  Uno de los desafíos más complejo de política pública es evitar que estos desafíos económicos se conviertan en crisis financiera. Es decir, que en  la economía también pare de circular dinero, en forma de ahorro, préstamos u otros activos. Es decir, falte liquidez en bancos, empresas de seguros y bancos de inversión. Se interrumpen los circuitos de sangre financiera. 

En el mundo y Bolivia, el contagio generalizado del Covid-19 obligó a las autoridades a imponer una cuarentena. Este fue un shock de oferta. Se obligó aproximadamente al 60% de las empresas y trabajadores a quedarse en casa. Este fue el origen de la crisis económica. Para aliviar la vida de los actores económicos, que dejaron de tener recursos para pagar a los bancos, se decretó el diferimiento de créditos por nueve meses y ahora se habla de un periodo de gracia de seis meses. Desde el punto de vista del flujo financiero, ambas medidas, en la práctica, tienen el mismo efecto.  

Desafortunadamente, el tema se politizó y el debate se vulgarizó.

Se ha convertido en un juego bilateral, un tira y afloja entre transportistas y otros grupos y el gobierno, y entre éste y los banqueros. Se ha convertido en una disputa de grupos de poder. 

Para entender el impacto de esta medida y los desafíos de la recuperación económica se hace imprescindible entender cómo funciona el sistema financiero con sus diferentes actores: ahorristas, prestatarios y bancos. 

Los ahorristas, individuales e institucionales (AFP) son un pilar fundamental de nuestro sistema financiero. En la actualidad existen aproximadamente 11 millones de cuentas en los bancos. A rigor, cada boliviano tiene una caja de ahorro, depósitos a plazo fijo y otro tipo de inversión en los bancos y espera cierta rentabilidad.

 Las AFP reciben mensualmente la contribución de los trabajadores asalariados. Estos ahorros, que son la jubilación futura que parte de la población boliviana, alcanzan a los 19.600 millones de dólares. De éstos, el 70% están en los bancos. A ambos ahorristas, los bancos pagan tasas de interés pasivas. 

Del otro lado del mostrador están los prestatarios, miles de empresas, personas e instituciones que han recibido un crédito de los bancos para comprar bienes, construir casas, iniciar negocios, obtener capital de giro y muchas otras actividades más.  Todos estos actores pagan diversas tasas de interés activas.

Las entidades de intermediación financiera (EIF) son como las venas del cuerpo económico que permiten el flujo de sangre. Conectan los recursos de personas y empresas que desean ahorrar, con las necesidades de los actores económicos que quieren tomar créditos para consumir y/o invertir.  Generalmente captan fondos a corto plazo (a través de cuentas corrientes o de ahorro) y otorgan créditos a largo plazo (concesión de préstamos, compra de acciones, etcétera). 

 Por el servicio de conectar el ahorro y con la inversión, las EIF cobran una comisión (spread). Las EIF pueden ser bancos (múltiple/PYME), mutuales, cooperativas, instituciones financieras de desarrollo (IFD) y otras. Los objetivos centrales de este sistema son: la estabilidad financiera, en cristiano la mantención del valor de nuestro dinero, y el desarrollo económico, a través del impulso a la inversión y la creación de empleo.  

Los mercados financieros presentan muchas fallas. Las principales anomalías son la asimetría de información (¿usted sabe cómo está la calidad de la cartera del banco donde pone sus ahorros de toda una vida? No. ¿El banco conoce a cabalidad la viabilidad del proyecto que financia? Tampoco, y el riesgo moral (¿el banco, una vez que tiene tu mosca puede invertirla de mala manera? Sí. ¿A su vez, el prestamista, una vez que embolsó el crédito puede hacer lo que le dé la gana con la marmaja? Sí). 

Otra falla del mercado financiero es la existencia de conductas monopólicas que afectan al consumidor. Los problemas señalados implican grandes riesgos, por lo que se requiere de la acción reguladora y supervisora del Estado. En Bolivia, ésta es la función principal de la ASFI. 

Es en este contexto institucional que se debe evaluar las medidas, como el diferimiento de créditos o el periodo de gracia, que son medidas extraordinarias. Son acciones excepcionales. En todo los casos se debe preservar el bien mayor de la estabilidad financiera, es fundamental. En casos de desajustes el Estado debe brindar los recursos para salvar empresas y personas y así ayudar a los ahorristas y los bancos. 

Gonzalo Chávez A. es economista.
 

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