María Galindo

Cincuenta mil bolivianos y un ataúd navideño

miércoles, 11 de diciembre de 2019 · 00:12

Por decreto, la presidenta Jeanine Añez, con la sonrisa que caracteriza todas sus actuaciones gubernamentales, como si de la presentación de un producto de belleza se tratara, lee el decreto en el que tasa la vida de los asesinados por su gobierno en cincuenta mil pesos bolivianos.

Con este decreto le pone precio a la vida.

Con este pago pretende subsanar, borrar y limitar la responsabilidad del Estado y de su gobierno en los asesinatos cometidos.

Cruelmente  pretende aprovechar la pobreza de las viudas, las wawas que quedaron sin hermano, sin papá, sin amigo, sin vecino, para que acepten el pago y no busquen justicia. ¿Por qué, si se supone que no tuvieron ninguna responsabilidad en esos asesinatos, pretenden que las víctimas no hagan denuncias internacionales?

Si supusiéramos que todos los muertos hubiesen sido masistas, ¿es ese motivo para matarlos?  Si supusiéramos que todos los muertos hubiesen sido bloqueadores, ¿es ese motivo para matarlos?

Quieren comprar impunidad, quieren comprar silencio, quieren pagar el dolor al precio de medio centavo por hora de vida. Quieren pagar con cincuenta mil bolivianos el vacío que deja un hermano que sale un día a la esquina y no vuelve más.

Sus cincuenta mil bolivianos decretados representan la devaluación, no del valor de los pesos bolivianos, sino del valor de la vida de los bolivianos.

Sembraron con aviones militares el terror en El Alto, crearon un escenario de confusión para legitimar los asesinatos. Todos murieron a bala, ¿quién disparó?

Disparó el ministro de Gobierno, Arturo Murillo; disparó Jeanine Añez, disparó el Ministro de Defensa, disparó el entonces Ministro de la Presidencia, enviado de Camacho.

Son ellos los responsables de esas muertes y por eso han lanzado su decreto para comprar la impunidad, valiéndose de la pobreza, el dolor y la soledad de las y los dolientes. Valiéndose de un informe de la Fiscalía que dice que no encontraron el proyectil en varios de los cuerpos, sino únicamente los agujeros por donde atravesaron las balas. 

La Fiscalía no ha abierto una investigación, ni la Defensoría del pueblo tampoco, lo cual demuestra la funcionalidad inmediata de todas las autoridades al gobierno de turno. 

Se lava las manos Jeanine Añez diciendo que los proyectiles encontrados no son de balas militares, ¿por qué entonces el decreto que sacó a los militares a las calles, liberándolos de responsabilidades penales si no era para matar?

¿Cuándo fueron asesinadas estas personas?

Los asesinados en Sacaba se produjeron porque resulta que no se permitió a la marcha campesina entrar a la ciudad de Cochabamba. 

Mataron aunque la gente estaba dispuesta a entrar en una negociación política.

Mataron por amedrentar. No mataron como nos dicen por salvar a la ciudad de El Alto de la explosión de la planta de Senkata, porque los y las bloqueadoras estaban también dispuestos a negociar. Mataron por desactivar las protestas y si fueron los militares o los paramilitares el resultado, y la responsabilidad es la misma. Ellos saben, y especialmente Murillo, que han metido en todos los escenarios paramilitares.

Estoy escuchando el coro de quienes quieren justificar estos asesinatos con los que cometió Evo Morales contra Jonathan Quispe, contra los cocaleros en La Asunta y contra los mineros en la carretera. Allí no hubo tampoco responsabilidad estatal, ni resarcimiento, ni juicio. También en aquella ocasión marchamos por la ciudad con los ataúdes de los cocaleros por las calles, pasando por la Fiscalía y todo el centro de la ciudad.

¿Quieren que unos muertos sean pagados por otros muertos?

¿Quieren que unos asesinatos sean castigados y otros asesinatos no, porque son del bando contrario?

¿Valen menos los muertos producidos por Evo Morales porque era supuestamente un gobierno de izquierda el que mataba; valen menos los asesinatos del gobierno de Añez porque los asesinados eran supuestos bloqueadores?

No acepto ningún asesinato, no acepto ninguna justificación, ni de uno ni de otro, y repito: No tengo bando, no tengo enemigo y repudio mil veces el uso “político” que se está dando a todas y cada una de todas las muertes, por todos los bandos.

El adorno navideño que engalana al gobierno de Jeanine son ataúdes llenos de mentiras, cinismo e impunidad.

 

María Galindo es miembro de Mujeres Creando.

 

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