Renzo Abruzzese

El discurso presidencial

martes, 26 de enero de 2021 · 05:12

Cuando escuchamos los argumentos que esgrimen los masistas,  inmediatamente percibimos que el discurso masista se mueve en un círculo cerrado; todo comienza y termina en la esfera indígena-originario-campesina. Desde este horizonte interpretativo el “pueblo” está constituido por todos aquellos que poseen una identificación étnico-originaria, el resto queda en el limbo.  

Los discursos del MAS evitan la palabra clases porque si lo hicieran quedarían presos de su propio lenguaje. Las clases fueron -según el MAS- un atributo del Estado republicano y la Revolución del 52, ambos en la ideología masista, modalidades de una colonialidad interna; así,  las clases medias, la burguesía “blancoide” y el mismo proletariado, que desde una óptica indigenista no son más que expresiones deformadas de un capitalismo colonialista y depredador, no pueden hacer parte del “pueblo”, pues no representan el sentido ancestral que se supone está en la base del Estado Plurinacional, cuyos sujetos son todos los indígenas originarios campesinos que sobrevivieron a la colonia y la República.

Esta apretada síntesis de la ideología masista en torno al Estado y la nación viene a propósito del discurso que el presidente Arce Catacora dio en ocasión de festejar el décimo segundo aniversario del Estado Plurinacional. Al escucharlo nos sentimos retrotraídos a los primeros años del gobierno de Evo Morales en que los argumentos sintetizados líneas arriba tenían sentido y hacían parte de la narrativa oficial. 

Han pasado dos años de la salida de Morales, como consecuencia de un poderoso movimiento ciudadano que lo obligó a renunciar y fugar del país. Las razones de este impulso de la sociedad civil genéricamente denominado hoy “las Pititas” se organizó de forma espontánea, sin que mediara una ideología que no sea la propia consciencia democrática de la sociedad boliviana, consciencia de la que participaban todas las clases sociales: la vieja burguesía nacional, la nueva “burguesía chola” y las clases medias, donde las diferencias étnicas desaparecieron bajo el poder del capital, el comercio (legal e informal) y las finanzas. 

El discurso presidencial, que tenía por objetivo reposicionar la ideología masista del primer MAS, sonó extemporáneo. Arce Catacora hablaba de un proyecto que hoy suena obsoleto. Pareciera que aún no se ha percatado que el proyecto político de “indianizar el Estado” fracasó. En su lugar surgieron nuevos sujetos históricos fuertemente afincados en un horizonte democrático que no acepta, precisamente por democrático, ningún parámetro racial, étnico, originario y ancestral, elementos antagónicos al espíritu de la democracia, cuyo fundamento estriba en la igualdad de todos los ciudadanos más allá de sus diferencias.

El discurso presidencial, junto al mitológico mensaje del vicepresidente, nos dejó la sensación de que el postevismo no ha podido reconstruirse ideológicamente, y lo único que posee como argumento es una anómica remembranza del pasado, que arrastra no sólo el estilo de Evo Morales, sino, además, el desconocimiento de la nueva estructura social y de las nuevas condiciones en que la ciudadanía actúa sobre el Estado, la economía, la política y  todas las dimensiones propias de una  sociedad inmersa en la modernidad de occidente.

Lo grave de todo esto es que ahora sabemos que nos gobierna el pasado. Un pasado que está muy lejos de encarnar la conciencia democrática del pueblo boliviano. Me refiero a ese pueblo que decidió actuar en las calles en noviembre del año pasado. Se trata, en última instancia, de una manera de manejar el Estado de forma equivocada, impropia de un momento que hemos superado como sociedad y que no corresponde a las expectativas que hoy posee la gente común luego del fracaso del proyecto masista.

Estoy seguro que las fracciones más modernas del MAS no coinciden con las palabras de las autoridades mencionadas. Es muy difícil que un líder de la talla de Eva Copa se identifique con un proyecto fallido. Más aún, es casi imposible que los masistas con una visión más dinámica y moderna de la historia no sientan que el propio MAS ha evolucionado y que el discurso evista actual hace parte de un valioso momento de la historia nacional que no puede permanecer anclado en el pasado y que, además, de esto depende su propia proyección hacia el futuro.

 

Renzo Abruzzese es sociólogo.
 

 

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