Rodolfo Eróstegui T. 

Emprendedurismo radical

martes, 8 de diciembre de 2020 · 00:11

Se habla mucho sobre el emprendedurismo, incluso  se han diseñado algunas políticas públicas para apoyarlos o desarrollarlos debido a que en la actualidad existen muchas personas que han optado, como proyecto de vida, por su independencia económica y porque existen muchos desempleados.

Son emprendedores aquellas personas o grupos de personas que habiendo experimentado un fracaso con un negocio, muestran su capacidad para sobreponerse a la adversidad y vuelven a intentar con otro negocio en un sector nuevo o en un área geográfica diferente. 

La palabra emprendedor nos la prestamos del francés (entrepreneur). En el léxico de análisis empresarial  significa  la opción que toma una persona para crear una empresa o  negocio. No todos son emprendedores, se requiere una determinada aptitud y, a mi manera de ver, que tenga una capacidad de resiliencia, de sobreponerse a la adversidad. De otra manera no  podemos explicar lo que está ocurriendo ahora en el mundo con las empresas, sobre todo con las pequeñas. 

Nos vemos obligados a esta aclaración debido a que para mucha gente el emprendedurismo es más ideológico y no una práctica concreta que realiza una persona que lleva una idea a la práctica, ya sea esta productiva, de estudio o de cualquier actividad. 

A fines de marzo por la emergencia sanitaria, el gobierno declaró una cuarentena total de las actividades en Bolivia, con lo cual se frenó toda actividad económica. Esto afectó a todas las empresas sin importar su tamaño. Sin embargo, se puede destacar que las empresas de los segmentos más pequeños fueron las que más sufrieron. El presidente de la Confederación de la Micro y Pequeña Empresa informaba que por lo menos unas cien mil pequeñas y microempresas, de las 600 mil que existen,   se declararon en quiebra o cerraron temporalmente sus actividades en el país. Esta información coincide con la cantidad de carteles ofreciendo locales vacíos allá donde antes había  restaurantes o tiendas diversas. Otro tanto ocurre con emprendimientos industriales que están paralizados.

Bolivia es un país con una economía que se basa en empresas extractivas, fundamentalmente mineras, y la oferta de bienes y servicios es realizada por modestas empresas pequeñas, cuya característica principal es que son unipersonales que operan en el sector informal.  Estas empresas informales  unipersonales viven al día. Un mecánico de automóviles propietario de un taller,  entrevistado por una emisora radial, nos dice tener contratados verbales con  cuatro operarios y que paga alquiler del espacio de trabajo. 

Luego de la cuarentena declara que lo poco que tenía de ahorro se consumió en pago de salarios y alquileres. Este emprendedor está volviendo a encarar visitando a sus clientes o enviándoles WhatsApp informando que ya está atendiendo en el taller. Este mecánico nos muestra su capacidad de resiliencia para sobreponerse a la adversidad provocada por el Covid – 19 y, al mismo tiempo, el cómo se adapta a las nuevas tecnologías para llegar a sus antiguos clientes.

Existen otros empresarios, sobre todo de tiendas   de expendio de algunos productos, no de primera necesidad,  cuyos propietarios abrieron el negocio por azares de la vida o porque estaban desempleados, los mismos  que ahora están lamentando por su mala suerte. A estas personas no las podemos llamar emprendedores, sino que diseñaron una estrategia de sobrevivencia, pero les falta capacidad para sobreponerse.

Sin embargo a este grupo también se le tiene que lanzar una cuerda salvadora, debido a que en las actuales circunstancias del país no encontraran una vacancia para su perfil, y engrosarán el grupo de desempleados.

En definitiva, no todo el que tiene un negocio por cuenta propia es un emprendedor;  muchos de “los cuenta propia” son personas que implementan una estrategia de sobrevivencia. Sin embargo, ambos son empleadores en pequeña escala, pero, al sumarlos, nos damos cuenta que este sector se constituye como el principal empleador. Esta es la razón por la que el Estado y el sistema bancario deben poner sus ojos en ellos y tenderles puentes para salvarlos.

 

Rodolfo Eróstegui T.  es experto en temas laborales.

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